“Si la deuda no se resuelve será mérito del ministro Guzmán”

A horas del plazo impuesto por el país las dudas sobran. Esta misma semana Argentina ya no le pagó al Club de París. “Pasan generaciones sin crecimiento y todo es producto de la mala gestión”, advirtió José Piñeiro Iñiguez, exvicepresidente del Citibank y Máster en Negocios en Harvard.

07/05/2020 08:16

Mañana vence el plazo para que los acreedores acepten o no la propuesta de reestructuración de la deuda. Esta misma semana un grupo de bonistas rechazó la oferta y el Gobierno respondió que “Argentina no puede pagar más”.

También esta semana el país no pagó un vencimiento por 2.100 millones de dólares al Club de París. La puerta está abierta a un eventual default y a pesar de que ya transitamos ese camino anteriormente, el contexto actual parece ser muy distinto.

Para clarificar el panorama y aportar datos concretos, el diario PRIMERA EDICIÓN y la FM 89.3 Santa María de las Misiones volvieron a consultar a José Piñeiro Iñiguez, exvicepresidente del Citibank, máster en negocios en Harvard.

 

¿Qué se puede esperar al final de esta gestión de la deuda?

Todo indica que vamos a un default. Este problema no es nuevo, pero cuando accedió al poder este Gobierno y su actual ministro de Economía sabían que el tema número uno era la renegociación de la deuda. Ambos debieron haber sido rápidos, haber emprendido esta negociación en condiciones ventajosas para el país.

De hecho el mercado descontaba que esto se iba a resolver en enero. Pero el ministro Martín Guzmán se tomó un período de reflexión prolongado y ahora entramos a esta crisis sanitaria. Fuimos dejando el tema en stand by hasta que hoy nos encontramos con el vencimiento que no podemos afrontar.

Sobre el 10 de diciembre pasado se le preguntó al presidente Alberto Fernández si teníamos un plan. En ese entonces respondió que sí, pero que no lo iban a dar a conocer para no ofrecer ventajas a los bonistas.

Llegamos a abril de 2020 y descubrimos que en realidad no había nada, sólo un paper con una expresión de deseos en el que Argentina empuja a los acreedores a que accedan a una reestructuración.

 

¿Cuál fue la respuesta de los acreedores?

Expresaron que en estos términos no era una negociación, sino más bien una expresión de lo que quería Argentina. Ahora se discute si el país está pagando bien o mal. En los términos que presenta Argentina no está pagando bien porque en el futuro no va a poder llevar a cabo esta renegociación.

Carmen Reinhart, profesora de Harvard y la mayor experta en deuda externa del mundo dijo hace muy poco que “a menos que Argentina logre crecer extraordinariamente, lo que roza lo milagroso, el paquete de deuda creado no será suficiente en términos de recortes y Argentina tendrá que reestructurar su deuda”.

 

¿En qué falla el ministro?

Comete un error conceptual al creer que el conjunto de los acreedores juegan con el hambre de los argentinos. Ellos tratan de ejecutar el contrato que Argentina firmó en su momento. La deuda externa es una obligación y Argentina rompió ese contrato.

En este contexto de crisis global el acreedor quiere llegar a un acuerdo y ver qué pasa en el futuro. Quiere olvidarse del tema de Argentina, obtener un plan para saber cuál es el monto posible que podrá pagar el país sin que su gente se muera de hambre. Argentina debería intentar negociar tranquilamente hoy para que el “banco agente” que contrató, y al que le paga mucho, negocie y llegue un acuerdo. Sin embargo no está siendo aprovechado.

 

¿Se puede afirmar entonces que la responsabilidad recae mayormente en Guzmán?

Si la deuda no se resuelve será mérito del ministro Guzmán. Y con su mala praxis va a arrastrar al Presidente que, a pesar de las advertencias que los economistas le hacen, no parece llegar a ver este problema.

Todos tratamos de intervenir describiendo el contexto y las consecuencias de no llegar a un acuerdo.

Este tema es vital teniendo en cuenta que el país tiene hoy enormes problemas como su situación macroeconómica, algo que traerá muchos problemas en pocos meses. Porque si no hay acuerdo la situación va a empeorar en todos los términos.

 

¿Qué pasa si se cae en default?

Se corta el financiamiento internacional porque las entidades financieras tienen que mandar esos créditos a pérdida. Es igual en el sector público y el privado. De hecho hoy muchas empresas nacionales están entrando en default producto del freno de las actividades. Su situación patrimonial les impide hacer frente a las obligaciones.

Argentina tiene hoy default público y privado. Público teniendo en cuenta que ya no le pagó al Club de París.
Sin renegociación previa se presentó en default. Paso a paso caminamos por un precipicio cada vez más fino y eso traerá consecuencias en la macroeconomía.

El mercado ya descontó que Argentina va al default, por ende los papeles nacionales en Nueva York bajaron a niveles irrisorios. De hecho hoy YPF vale mil millones de dólares y todo esto es consecuencia de la mala praxis.

El otro punto es el riesgo país, que hoy está 34 puntos por encima de la tasa americana. Se proyecta que Argentina es inviable. Finalmente el mal manejo de la deuda llegará a doña Rosa en el corto o mediano plazo.

 

En este escenario de crisis total, ¿cuánto tiempo más de cuarentena podrá soportar el país?

De hecho no más. Hace mucho esto debería haberse cortado en términos económicos. En los últimos 60 días Argentina emitió 600.000 millones de pesos, introdujo al mercado esa suma que, se suponía, iba a llegar a empresas, particulares, a distintos rangos de la economía. Sin embargo no fue así. Lo poco que llegó lo hizo tarde y mal. Por ende en los próximos días la economía necesitará una emisión mucho mayor, 2,5 a 3 billones.

Esta gran inyección de billetes en el mercado sin un plan traerá consecuencias en el corto plazo. Ese dinero o lo recoge el Estado cuando termine la crisis, o se va a canalizar por dos autopistas: inflación o tipo de cambio. La expansión monetaria es necesaria, pero siempre a través de un plan riguroso y con el fin de retirar finalmente el dinero que queda. De otra forma ese exceso de billetes se transforma en inflación.

 

¿Dónde confluyen todos estos problemas?

Se resumen en un dato, el del PBI. Hoy hablar de -6,5% a -8% que es lo que caería el país este año es terrible. Argentina no crece desde 2010.

“Si el futuro se presentase muy exitoso, sin todos estos problemas internos y externos, probablemente en los próximos tres años Argentina recuperaría ese 8% que perderá en 2020. Es decir que volveríamos al día de hoy”.
Argentina transcurrió lustros sin crecimiento. Eso es el país en el espacio mundial, pasan generaciones sin crecimiento y todo es producto de la mala gestión.

 

¿La salida?

Argentina no está condenada al éxito, debería estar condenada al trabajo y quizás con tiempo y suerte pueda tener éxito. Hay que cortar con la cadena de que gano 10 y gasto 20 y por la diferencia me endeudo.

El país vive permanentemente por encima de sus posibilidades, gasta más de lo que ingresa, nunca se piensa en bajar los gastos. Los ministros, que son los técnicos, se encuentran con ese dilema y, puntualmente en este caso tenemos uno que no tiene la experiencia adecuada para resolver los problemas que se le presentaron.

Tenemos que tener ministros sin prontuario, pero al menos con trayectoria práctica. Teóricos somos todos, pero estas situaciones se manejan con experiencia práctica en los mercados internacionales. Siempre podemos mejorar el camino recorrido, pero hay que tener voluntad de cambio para llegar al éxito, retrotraerse, reevaluar, dejar que te ayuden y tomar un camino diferente.