Isla Martín García

La isla pertenece a la Argentina y se encuentra a más de 35 kilómetros de sus costas. Tiene aproximadamente 150 habitantes quienes cuentan con un jardín de infantes y escuelas de nivel primario y secundario.

10/02/2020 07:00

En 1516 una expedición española a cargo de Juan Díaz de Solís, se hallaba en los mares del sur del Continente Americano en busca de una ruta que uniera el océano Atlántico con el Pacífico. 

En aquella oportunidad las embarcaciones se encontraban en el estuario, que luego se llamaría Río de la Plata, cuando el despensero de una de las embarcaciones murió.

Allí divisaron el afloramiento rocoso de una isla y decidieron enterrar el cuerpo en aquel lugar y bautizarlo como el desdichado tripulante: Martín García.

La isla pertenece a la Argentina y se encuentra a más de 35 kilómetros de sus costas. Tiene aproximadamente 150 habitantes quienes cuentan con un jardín de infantes y escuelas de nivel primario y secundario.

Además funcionan un destacamento de la Prefectura Naval, servicio de agua potable y un hospital. Un generador provee electricidad a la isla, pero todos los días cerca de las 3 de la mañana se interrumpe el servicio hasta las 7.30 para que se enfríen los equipos, puedan cargarle combustible y hacerle el mantenimiento correspondiente.

Uno de los grandes atractivos de la isla es la Travesía anual de Kayak, que se realiza en Semana Santa y que reúne a numerosos competidores del país y la región.

 

Viaje por el Río de la Plata

Un paseo imperdible es el aéreo, a través de avionetas particulares que utilizan en la gran pista del aeródromo o por vía fluvial con la empresa “Sturla Viajes” que sale los miércoles y jueves por la mañana desde el partido de Tigre y los sábados y domingos de la Dársena Norte en Puerto Madero (Capital Federal).

El traslado dura más de dos horas, mientras dos guías turísticas detallan la rica historia de la isla y su papel en la historia del Río de la Plata. Durante el viaje se puede admirar el puerto de Buenos Aires la con la visita constante de imponentes barcos de cargas y cruceros apostados en dársenas.

Adentrándose al interior del estuario de Río de la Plata se pueden observar distintas islas formadas por sedimentos traídos por los ríos Uruguay y Paraná.

Al llegar a la Martín García, los turistas pueden disfrutar de excursiones de día completo con la compañía de guías y almuerzo incluido o pasar unos días en la isla acampando al aire libre en una de sus dos hosterías o bien reservando habitaciones individuales o compartidas en los antiguos galpones de la ex Escuela de Grumetes que perteneció a la Armada Argentina.

Lamentablemente hace algunos años el flujo de turistas disminuyó considerablemente debido al cierre repentino de una empresa que tenía el consorcio del traslado y alojamiento de turistas. Esto hizo que mucho de su gran infraestructura histórica estuviera en total estado de abandono.

Al descender en el puerto, el visitante puede contemplar un imponente marco natural que se amalgama con distintos elementos históricos que van desde antiguas baterías de artillería con sus cañones apuntando hacia el río, edificios que se convirtieron en monumentos históricos y el antiguo presidio ubicado en el corazón de la pequeña ciudad.

A la entrada de la isla se puede ver la excantera donde en el siglo XIX los prisioneros extraían de sus entrañas las rocas de granito que sirvieron para gran parte del adoquinado de Buenos Aires.

Subiendo una de sus calles principales, erosionadas por el tiempo, pueden verse las paredes externas de la cárcel que cerró en 1957. La estructura no pasa desapercibida para la historia del Río de la Plata, dado que estuvieron como prisioneros varios presidentes: Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi. También otros no tan conocidos personajes de la política argentina como Domingo French, Feliciano Chiclana, Manuel Moreno (hermano de Mariano), entre otros.

Además funcionó como prisión para peligrosos asesinos o como lugar de detención para numerosas tribus de pueblos originarios que fueron derrotadas durante la Conquista del Desierto.

Incluso en torno a la isla se pueden ver fortificaciones, en su mayoría construidas durante la guerra con Brasil. Vale recordar que durante siglos este sitio fue ocupado por ejércitos franceses, ingleses, españoles, portugueses, de la banda oriental y argentinos.

Más adelante se encuentra el Teatro Urquiza construido en 1910. Diez años después un incendio lo consumió y ese mismo año se reconstruyó con grandes ampliaciones que incluyeron palcos, camarines y se adaptó para el cine.

Dicen que allí debutó la reconocida cantante y compositora de tangos Azucena Maizani, quien vivió su infancia y adolescencia en la isla.

Cerca de allí se encuentra la casa donde vivió en 1895, el poeta nicaragüense Rubén Darío considerado fundador del Modernismo literario hispánico.

Lastimosamente la falta de mantenimiento hacen que la vivienda se encuentre en total estado de abandono cubierta por arbustos. Dicen que en aquel lugar Darío escribió “La Marcha triunfal”, una de sus obras más reconocidas.

 

Recorrido por lugares históricos

Al salir del casco urbano, el visitante se adentra por senderos rodeados de vegetación de tacuara, eucalipto y arbustos y matorrales ribereños, donde habita una importante variedad de aves y reptiles como el lagarto overo y algunas víboras que llegan desde río arriba. Incluso hay otros caminos que se bifurcan sin saber con ciencia cierta a dónde llevan.

En el recorrido se puede apreciar un crematorio construido en 1869 en la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. La isla fue utilizada como un Lazareto, donde llegaban los inmigrantes que iban rumbo a Buenos Aires y que debido a las condiciones en la que viajaban muchos enfermaban y morían. También se utilizó como estación de cuarentena durante las epidemias de cólera y fiebre amarilla que azotaron a la capital del país.

Caminando por esos caminos el visitante se encuentra en total contacto y armonía con la naturaleza, donde solamente puede escuchar el crujir de ramas y hojarascas.

La caminata desemboca en la Casa de las Bombas, un edificio de época que posee un mirador donde se puede observar toda la parte sur de la isla. Siguiendo el sendero se llega hasta la cabecera de la pista del aeródromo de más de un kilómetro de largo. Hay carteles que indican que no se puede atravesar la pista. Aunque la isla no tiene habilitada ninguna playa, se puede refrescar los pies en sus aguas.

El complejo de la Escuela de Grumetes, que perteneció a la Armada Argentina hasta 1970, está conformado por amplios edificios que hoy son una hostería y camping que ofrece al turista habitaciones individuales con baño privado o compartido. También posee cocina, quinchos y parrilla.

Algunos de estos edificios se encuentran desocupados y se puede observar sus baños de mármol y sus calabozos.

Frente al regimiento se encuentra una imponente planta de tratamiento de agua, que antes abastecía a más de un millar de reclutas y hoy solamente a un poco más de un centenar de personas. Al lado se encuentra el “Parque de las Luces” con un antiguo faro que funcionó hasta 1938.

Siguiendo el circuito se llega hasta el cementerio que data de 1899, cuya particularidad la constituyen las cruces de las tumbas que están inclinadas, a diferencia de las clásicas cristianas.

Una de las respuestas más difundidas es que podría tratarse de una logia masónica que habitó la isla.

Retomando el sendero, más adelante se llega al monumento dedicado a la “Memoria de los Héroes Comunes a Ambos Pueblos” que se construyó en 1979 y más adelante se encuentra el monumento a las dos banderas, en homenaje a la estrecha relación entre Argentina y Uruguay. Ambas estructuras se encuentran dentro de un área de bosque protegido y forman parte de un espacio natural.

Al seguir caminando se llega a la zona del “Barrio Chino” y el “Puerto Viejo”, que fueron el muelle original de la isla durante el siglo Siglo XVIII. Se dice que el nombre de “Barrio Chino” proviene del dicho de antiguos marineros que llegaban al lugar para ver a “las chinas” que eran las mujeres que trabajaban en los prostíbulos y tabernas de la zona, estas eran personas traídas de distintos puntos del país, muchas veces contra su voluntad.

Caminar por el lugar de grandes caserones abandonados y calles ganadas por la vegetación resulta un poco inquietante, se puede decir que todo un barrio duerme abrazado a una vegetación que la envuelve.

El circuito concluye en el pueblo donde se encuentra la iglesia y una emblemática panadería donde el turista puede comprar el popular “Pan Dulce de la Isla Martín García”.

 

Hospedaje y gastronomía

Frente a la plaza se encuentra el restaurante “Lazareto” que ofrece una gran variedad de comidas al paso, y alfajores artesanales. Mientras que a pocas cuadras se encuentra el Comedor Solís que ofrece platos de pastas y pescados de sabor casero. También hay negocios de bebidas frías y picadas.

La mayoría de las habitaciones cuentan solamente con ventiladores y los servicios básicos de baños y duchas. Hay dos grandes camping que están abiertos todo el año y tienen habitaciones individuales y compartidas a precios accesibles.