Telmo “Tiki” Soto, un ferviente difusor del folclore

Empezó colaborando con el colegio apostoleño al que asistía su hija, y ya pasaron 30 años. Tiene una academia privada y dicta clases en la Escuela Municipal de Danzas “Andrés Guacurarí”. A sus alumnos inculca que deben saber “de dónde venimos, conocer nuestras raíces, cultivar lo nuestro, reafirmarlo”, señaló.

02/02/2020 11:41

En casa eran todos bailarines. A Alcídes, mi hermano mayor, le encantaba la danza. Estudiaba con María Luisa Alonso de Zambrano. Me llevó a la Escuela Municipal de Danza, pero preferí las clases con Ermelinda “Chiquita” Aranda de Odonetto. También bailé con Daniel Fiorino”.

Telmo “Tiki” Soto cumplió 30 años transmitiendo conocimientos sobre la danza en distintos ámbitos apostoleños. Lo hace desde su academia privada como desde la Dirección Municipal de Cultura y en distintos barrios (Santa Bárbara, Andresito y Estación), donde abundan alumnos con ganas de preservar las raíces. Posadeño de nacimiento, se afincó en la Ciudad de las Flores por razones laborales (militar retirado – prestaba servicios en el Regimiento de Monte XXX). Poco después contrajo matrimonio con Cristina Del Valle, de San José, y echó raíces. Allí nacieron sus cuatro hijas: Sara Cristina, Yamila Itatí, María Belén y Vanesa Soledad, quienes se contagiaron de su pasión por el folclore y siguieron sus pasos.

Soto rememoró que en 1973 vivía en la capital de la provincia y estudiaba danza con Ermelinda Aranda de Odonetto. “Me recibí, y nos reuníamos con los chicos que terminaron los estudios conmigo, hasta que uno de los papás nos dijo: ustedes no van a vivir de la danza, tienen que ingresar a una fuerza. Entonces nos inscribió a mi y a su hijo; a mi me llamaron y a él no. Me encantó la vida dentro del Ejército y me quedé hasta que obtuve el grado de sargento primero”, contó a modo de anécdota. Cuando regresó a Apóstoles, después de prestar servicios en otros puntos del país, se estableció definitivamente. Una de sus cuatro hijas era alumna del Instituto La Inmaculada y empezó a participar de los actos patrios. En una ocasión “una maestra preparó unos gatos, chacareras. Fui a ver la puesta en escena, pero no le pareció acorde. Dije a mi hija que comente a la docente que cuando hiciera un nuevo acto, me avise e iba a preparar a los alumnos para el baile. Así fue que me llamó y comencé a trabajar en la escuela, ad honorem. Eso fue creciendo cada vez más.

En medio estaba la hija del intendente Edgardo Vera. Le propuse a la religiosa del colegio preparar un pericón nacional para bailarlo en la plaza durante el 25 de Mayo. Le encantó la idea, y salió una hermosura”, describió.

Vera preguntó a la monja de quién era la idea. El jefe comunal “me propuso trabajar pero le dije que no estaba en condiciones porque desarrollaba tareas en el cuartel y que era difícil que me autorizaran a trabajar afuera. Él me contestó que tenía buena relación con el jefe y que si yo estaba dispuesto, iba a interceder. Le dije que a mi me encantaría. Y así nació todo. Probamos por un año pero los demás intendentes me fueron convocando, y en 2019 se cumplieron 30”, acotó.

Junto a sus alumnos, Soto viaja por el país y participa de diversos festivales. En octubre se efectuará en Apóstoles la XVIII edición de un festival que cuenta con el apoyo de la Dirección de Cultura Municipal y de la Escuela de Danzas de la provincia. Participan delegaciones de todo el país, Chile, Paraguay, Brasil. Para este año -se hará el 10 de octubre- ya confirmaron 25 grupos de Córdoba, Mendoza, Tucumán, entre otros. Mañana, a las 19, asistirán a la conmemoración de la Batalla de San Lorenzo, que se hace en la plazoleta Sargento Cabral.