San Rafael

Al pie de la Cordillera y a tan sólo 389 kilómetros del Paso Internacional Los Libertadores o 331 kilómetros del Paso Pehuenche, se encuentra esta tierra repleta de bellezas naturales y grandes experiencias. Diversión, naturaleza, aventura y relax. Nacida en el medio de un gran oasis, fruto del aporte de las aguas de los ríos Diamante y Atuel, San Rafael es un paraíso en la tierra, rico en variados paisajes, aguas límpidas y aire puro.

17/11/2019 18:04

El turismo aventura en cerros, embalses y ríos, junto a apacibles paseos por viñedos y catas en bodegas, son la base de la propuesta de verano de San Rafael (Mendoza), a la que se agregan la gastronomía, paisajes y el imperdible recorrido por el monumental Cañón del Atuel.

Luego de recibir más de 200.000 veraneantes en la temporada anterior, que llegaron a 220.000 si se incluye Semana Santa, la segunda ciudad mendocina espera una gran afluencia de visitantes en los primeros tres meses de 2020.

Los operadores locales, agrupados en la Cámara de Turismo de San Rafael, confían en esos atractivos, la gastronomía, paisajes, servicios y hospitalidad de su gente, más la conectividad de un vuelo diario de Aerolíneas Argentinas desde Buenos Aires y el acceso por rutas nacionales y provinciales.

Entre los tours inevitables, está la visita a Villa 25 de Mayo y el embalse Los Reyunos, a unos 20 kilómetros de la ciudad, que combina historia y turismo aventura.

En la pintoresca villa se puede visitar el Fuerte San Rafael del Diamante, un Monumento Histórico Nacional construido por los españoles en 1803, que fue protagonista de buena parte de la historia posterior a la colonia.

El embalse Los Reyunos, que contiene al río Diamante, ofrece no sólo el singular paisaje de las curiosas formas de las cimas de cerros que emergen de sus quietas aguas azules, sino también gran variedad de turismo aventura.

Quienes buscan relax y experiencias “bon vivant” pueden pasear entre viñedos y olivares, degustar en las bodegas varios vinos considerados entre los mejores del mundo, con premios Oro internacionales, y comer platos tradicionales o gourmet en los restaurantes boutiques.

Todo turista de vacaciones en San Rafael debe reservar una jornada para el Cañón del Atuel, una profunda grieta de unos 45 kilómetros por la que corre el río que le da el nombre, con un paisaje cambiante desde el dique El Nihuil hasta Valle Grande, en el que el camino desciende 500 metros.

En ese trayecto se pasa de un suelo yermo y desértico, donde el río es sólo un hilo de agua entre paredones de más de 100 metros de alto, hasta Valle Grande, desde donde corre espumoso y transparente entre una vegetación fresca y abundante.

En la primera parte se ven multicolores y numerosas geoformas, cada una con su nombre, y en el último tramo el río corre con fuerza suficiente para invitar a la práctica de rafting, en una zona con paradores y servicios gastronómicos variados.

Otra excursión de jornada completa, aunque afuera de los límites de este departamento, lleva a Las Leñas, en su vecino y más sureño Malargüe.

Se trata de una visita a la Cordillera de los Andes, que pasa por las Salinas del Diamante, imponentes cerros, la Laguna de la Niña Encantada y los Pozos de las Ánimas.

Algunos paseos recomendables en el casco urbano son los museos Histórico Militar y Municipal Ferroviario, las plazas San Martín, en pleno centro, Francia y el Parque de los Niños.

El presidente de la Cámara de Turismo, Gabriel Bessone, comentó a Télam que esta temporada su lema es “San Rafael, otro mundo”, debido a que es un destino que se puede aprovechar con nieve, sol y hasta en días de lluvia.

El empresario destacó que hay “servicios para todos los públicos: Desde hoteles boutique hasta grandes y cómodos 4 estrellas con todos los servicios, hoteles familiares, y más económicos de una o dos estrellas”.

La oferta incluye cabañas, apart hoteles, hostels y campings, con un total de camas registradas de casi 9.000, pero que llegan a las 12.000 si se contabiliza el alojamiento informal, indicaron fuentes de la Cámara.