Revolución Marinoni

El bailarín y coreógrafo, Luis Marinoni, es reconocido como el máximo exponente de la danza misionera. Impulsó un movimiento formativo desde el folclore, despertando el interés por la danza en un público nuevo.

13/10/2019 12:21

De niño solía sentarse en el muro de su casa para apreciar el ocaso del sol. Desde allí, también miraba a los aviones pasar, los saludaba y subía a los árboles donde inventaba una vida en mil colores. Era silencioso y de pocos amigos. Él era un niño azul al que no le costaba volar.

El actual Director del Ballet Folclórico del Parque del Conocimiento de Misiones fue descubriendo su vocación paulatinamente, “no fue una plena convicción de que esto se convertiría en mí, todos los días con la intensidad en que lo vivo”.

Más bien fue lento, “se fue dando a medida que iba descubriendo a los duendes del arte. Ellos me decían: ‘sí, es posible’”, explica con una sonrisa.

Para Luis, su profesión de bailarín comenzó como un juego “muy divertido”. Luego, un pasatiempo y desde allí un compromiso.

Más tarde, el baile fue una responsabilidad y hoy “es una obligación voluntaria por tratarse de un amplio sentido de representación a mi cultura, a las culturas. Las nuestras y las ajenas”.

Dueño de una creatividad chispeante y de una autoexigencia permanente, realizó minuciosas investigaciones en el campo de la coreografía que le permitieron impulsar un movimiento formativo desde la danza folclórica. Desde ese lugar, logró realzar un aspecto desconocido en las coreografías locales y así atraer a nuevos públicos hacia esta disciplina.

Tiene gracia, estilo y una impronta personal que lo llevaron a representar a la tierra colorada en Paraguay, Chile, Uruguay, México, Perú, Francia, España, Suiza, Japón, Egipto, Emiratos Árabes, Italia y Portugal, destacándose entre los mejores.

“Pero lo más maravilloso que me da mi profesión es el agarre inconmensurable a mi país, no me imagino haciendo esto en ninguna parte del mundo como lo hago en mi tierra. La libertad que me ofrece mi país es gigante y enorme, es mi cómplice y fuente de todas mis inspiraciones, por más que al mismo tiempo mi profesión me ofrezca la posibilidad de andar por el mundo y sus principales ciudades, el agarre que tengo con mi gente y nuestros paisajes es único”.

Un espectador emocionado hasta las lágrimas por haber sido tocado desde lo que es su identidad es mi mayor alegría”.

Sus primeros años no fueron sencillos “era cargar al hombro un equipo de música y los parlantes para caminar varias cuadras hasta llegar a la Escuelita 527, de avenida Cocomarola, en Posadas”. Allí se encontraba con sus pequeños alumnos, “locos como yo, con ganas de bailar por horas”.

Y si bien el recorrido fue largo y “por momentos silencioso”, jamás cambió su visión de crear un Ballet Folclórico Provincial “con intérpretes de calidad, con formas concisas y maduras en el lenguaje visceral del hecho artístico”.

Luis ha hecho del arte de la danza su profesión. “Y yo sabía desde muy chico que algo andaba en el aire, me hacía ver la vida de otra manera, hasta que ella misma me hizo descubrir qué era”.

Por eso quiere que, nuevamente, sea la vida la que lo lleve y deje donde ella quiera.“Sin demasiadas pretensiones, más de las que ella vea para mí. Allí donde sea capaz de estar y de generar espacios de conversión, de crecimiento, de avance o simplemente de aporte. Hoy estoy aquí y soy feliz de poder resolverme junto a los 28 bailarines con los que trabajo todos los días de mi vida con intensidad y mucha entrega. Mis expectativas están puestas en cada uno de ellos, con todo lo que implica, con acierto y error. Ellos son mi expectativa”. 

Hoy piensa que ha cumplido gran parte de sus sueños y no sabe cuál será el que venga, si pronto o no.

Pero siente que ese niño curioso y soñador vive en él, y que cada vez que va a su trabajo se enfrenta con la caída del sol. Y allí es feliz, porque “me siento vivir aún más ese instante, como los momentos en que veo bailar a mis bailarines, entregándolo todo”.

 

Los sueños están para cumplirse

Quise bailar… bailé
Quise estudiar… estudié
Quise tener mi grupo… tuve
Quise entrar el ballet nacional… entré
Quise ser coreógrafo… lo fui y lo soy
Quise conocer a mi inspiradora… lo hice
Quise irme… me fui
Quise crear el Ballet Folclórico de la provincia… lo hice
Quise dirigir el Ballet Oficial del Festival del Litoral… lo hice
Quise dirigir el Ballet Oficial de la Fiesta Nacional del Chamamé… lo hice
Quise transformar la visión de la danza en mi lugar… lo hicimos
Todavía queda mucho por hacer, hoy tengo muchos sueños que pronto serán realidad.

Luis es Profesor de Danzas Folclóricas Argentinas y completó su concepto de bailarín con los rubros clásico y contemporáneo, jazz, danza moderna, tango y danzas de Latinoamérica.

También es coreógrafo por lo que de forma permanente es convocado como Director y Coreógrafo en festivales.

En 1996, ingresó al Ballet Folclórico Nacional de la Argentina, suma a su experiencia las interpretaciones coreográficas de los Maestros Santiago Ayala “El Chúcaro” y Norma Viola. Fue Director del “Ballet Barrio Alegre” y “Del Sur Danzas”, de Buenos Aires.

Premiado como uno de los diez jóvenes sobresalientes de Misiones, en superación y logros personales. En Posadas ganó tres premios Arandú (1996 y 2009).

Como coreógrafo fue convocado: para la ceremonia oficial de la visita del Papa Francisco en Paraguay. Y fue distinguido como Padrino Artístico​ del Festival Infantil Provincial de Folclore en Misiones (2015).

En el Festival Nacional de la Música del Litoral y del Mercosur, fue consagrado con el Mensú de Oro 2015. Y en 2016 es convocado como coreógrafo para Iguazú en Concierto.

Por
Susana Breska Sisterna
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Producción Fotográfica: Juan Carlos Marchak