Manuela Giménez Lutgen vivir la música en todas sus formas

Con Luciano Domínguez (bajista de La playa de Lluvert, Caset, Plato Bobo) lleva un pequeño sello “Vertiente Records”, que edita y fabrica artesanalmente en formato cassette. Hace unos meses y con la ayuda de un equipo de amigos, iniciaron las “Sesiones Lugosi”, un ciclo de videos que graba a diferentes bandas tocando en vivo. Las sesiones disponibles se pueden encontrar en el Canal de Youtube de “Vertiente Records”.

18/08/2019 15:18

Los discos de vinilo están de regreso, pero para Manuela Giménez Lutgen la novedad pasa prácticamente desapercibida. Es que de pequeña vivió rodeada de las colecciones que tenían sus padres, Miguel y “Mili”, que contenían música variada. Como si fuera una prolongación de esa etapa, ahora los selecciona y musicaliza eventos. “Lo mío comenzó un poco por casualidad y, muy naturalmente”, deslizó. Y agregó que “fue como darle un poco más de alcance o compartir con más personas la música que yo ya escuchaba en mi casa, en reuniones de amigos, o en recitales. Fue muy natural porque siempre musicalizamos los recitales autogestivos que organizamos”.

“Fue de casualidad porque coleccionaba vinilos, tenía mi bandeja, y en una fiesta de la UGD Radio -donde tiene un programa- musicalizamos con mis compañeras y, la que pensaba que era música para mí, para mi casa, para mis amigos, terminó gustando a todos los que concurrieron a la celebración. Era rock en todas sus facetas, de todas las décadas, 50, 60 a 2000. Siempre rock, un poco más distorsionado, punk, Rock and roll, rockabilly, garage. También más tirando a pop pero siempre con la base del rock”, explicó esta posadeña que hace unos cuatro años se introdujo con más énfasis en el tema.

Sostuvo que “fue hermoso ver cómo la gente bailaba música que quizás no la creía tan comercial o tan para la pista de baile. Y de ahí en más, se fue dando solo. Amigos que organizaron recitales, o que tenían un local de ropa y querían que musicalice me fueron llamando y se dio naturalmente”.

Manifestó su cercanía de estos objetos porque en su casa siempre se coleccionaron vinilos. Su papá, reconocido fotógrafo, era coleccionista y escuchaba jazz, y su mamá también tenía sus discos de música psicodélica de los 60, 70, por lo que “para mí era un formato muy familiar. Hubo un tiempo en que quizás se dejaron de fabricar los vinilos y costaba conseguir bandejas porque las que teníamos en casa se rompían. Entonces hubo una época, con el auge de la tecnología del MP3, del CD, quedó un poco en el olvido. Pero de adulta, de grande, me reencontré con esto y lo sentí tan familiar como siempre. Es lo que hoy elijo adquirir”, confió.

Heredó los discos de sus padres y estima que por estos días debe tener cerca de un centenar. A partir de la reedición, del auge, “tenemos la posibilidad de adquirir algunos importados de la época.

Pero se hace difícil, sobre todo por el presupuesto. Los deejays en el mundo están pasando mucho con vinilos y las bandas están reeditando en ese formato, aunque a mucha gente todavía le cuesta no tenerlo como algo retro, de colección”, admitió quien residió unos años en España y “tuve el privilegio de poder adquirir allí una buena tanda”.

Manifestó que musicalizar con vinilos se torna un poco más difícil porque “tengo que movilizar un montón de equipos y la gente no asocia o no tiene muy en cuenta este formato. Quizá sí los deejays tradicionales de música electrónica y demás. Cuesta entrar un poquito más en el mercado y quienes te brindan el espacio suelen hacerlo más underground, los recitales de bandas amigas”. Viaja mucho a Asunción, Paraguay, porque en esa ciudad es mayor la movida y hay muchas chicas que pasan vinilos. En Buenos Aires sucede lo mismo, pero “acá todavía cuesta porque los equipos salen muy caros, no se consiguen los vinilos y tenemos que mandar a pedirlos afuera”.

Insistió con que el traslado es complicado. “Necesito algún amigo a mano para ayudar porque los equipos son muy pesados, los vinilos también”. Además, no todos los lugares donde se organizan fechas se puede trabajar: necesitas un buen espacio, una zona protegida, mesas suficientemente altas. Espacio para las cajas, buena iluminación, un montón de detalles, pero vale la pena el esfuerzo”, enfatizó.

Confió que lo de la música “nunca me lo cuestioné como una profesión, pero últimamente me estoy dando cuenta que da para eso porque hay un montón de lugares donde la gente se dedica a esto.

Pero en Posadas es muy difícil. Creo que recién lo están empezando a ver como algo atractivo, como algo diferente, como una propuesta que vale la pena”. Además, no hay espacios. “Debido a eso se gestionan menos fechas, y no queda otra que empezar a abrirse de alguna forma, y gestionarse. Por eso surgió lo del sello independiente, las sesiones que grabamos a bandas amigas para que haya un formato que las bandas se puedan ver en buena calidad. Son muchas las bandas pero que por falta de espacio no se pueden valorar o apreciar”, acotó.

A principios de agosto, fue convocada por “Selva Adentro” y el espacio le pareció interesante porque “se llega a gente que quizás de otra forma no se podría, que por prejuicio pensaría que es música muy pesada o desconoce cuál es la onda, y en eventos así que está bueno abrirse un poco más, escuchar propuestas diferentes. Selva Adentro convoca a todo tipo de clientes, y para mí es una herramienta para mostrar a otro tipo de gente que quizás no es la que llegaría por mi banda, por el programa de radio. Tras esos eventos, se tiene buena repercusión, la gente se alerta que están pasando cosas diferentes en las ciudades”, celebró.

Para Giménez Lutgen los vinilos son muy valiosos. En todo sentido. En el sentido del objeto, del sonido, de la manipulación, de la atención y dedicación “que una le pone cuando está musicalizando un evento porque no es elegir tema tras tema sino hacer que todo fluya de una manera, que se levante, que baje, todo eso buscando ese tema, ese surco en el que empieza. Se le pone mucho, no sé si más o menos que a otras maneras. Requiere concentración, conocimiento, haberlo escuchado mucho antes, para tener precisión”, describió. Expresó que son cosas caras en general, que cuestan muchísimo esfuerzo y que requieren también de mucho cuidado. Por eso también “no paso tanta música como quisiera. Si era por mí, los llevaría a todas partes. Tienen un sonido diferente”.

Siempre escuchó música. “En mi casa siempre se escuchó mucha música. De grande me fui más al grunge, al punk, cosas que mis padres desconocían. Antes de venir a la entrevista, por ejemplo, escuché jazz. Voy de un lado al otro. Me gusta la música en general e intento con lo que hago, abarcar lo máximo posible. No tengo conocimientos de escuela, pero toco la batería, paso vinilo, hago radio, con las pocas herramientas que tengo, intento, tratar de vivir la música en todas sus formas”.