Con identidad propia

El longcasting nació como un deporte derivado de la pesca pero está claro que hoy día ya cuenta con identidad propia y buena cantidad de lanzadores, principalmente en la Provincia de Buenos Aires.

02/05/2019 14:37

En nuestra provincia también fue una disciplina muy difundida y ahora algunos de sus cultores intentan que vuelva a renacer.

El año pasado hablamos del longasting y casting limitado porque dos misioneros integraron la Selección Nacional. Pese a que se utiliza su denominación en inglés, no es otra cosa que el lanzamiento en tierra de distintos pesos de plomo con una caña y un reel especialmente adaptados.

Si de lanzar hablamos, podríamos relacionarlo con algunas disciplinas olímpicas como el lanzamiento de bala, jabalina, disco o martillo. Con el paso del tiempo fueron apareciendo las técnicas para mejorar las distancias, que hoy día son realmente asombrosas.

Para el longcasting se usan cañas de más de 3,50 metros y el peso de los plomos es de 100, 125, 150 y 175 gramos. Las cañas más elegidas son del tipo desmontable de dos tramos en medidas de los 3,80 a los 4,50 metros y en algunos casos más, ya que todo depende de la estatura, peso y agilidad del lanzador. Las marcas más utilizadas para practicar el longcasting son Century, Ziplex, Italcanna,y Veret, entre otras. Por el lado de los reeles, los más comunes son los que están equipados con frenos magnéticos, y muchos competidores se inclinan por los Abu Garcia 4600 5500 6500 6600. Muchos de esos equipos están modificados para mejorar la salida del nylon.

En el caso del tipo de lance se realizan algunos desde el piso, llamados OTG y otros lances aéreos llamados péndulo.

Es un deporte que nació en Inglaterra -como el fútbol- y los mayores exponentes están en Francia, Italia, Bélgica y Estados Unidos. Argentina también tiene su lugar selecto de la mano de grandes “casters” como Salvador Bustos, Mario Montania, Martin Lucanera, Luis Solimeno, Nazareno Cajal y Mariano Pacszko, entre otros.

En Misiones casi la totalidad de los clubes de pesca tenían sus lanzadores, pero la disciplina fue perdiendo impulso y hoy día ya no existen clínicas ni competencias, aunque algunos entusiastas trabajan para rescatar del olvido este deporte.