ENFOQUE de los lectores

Apuntes sobre la nota titulada “El 8M que se viene: ¿Qué tan lejos estamos de Gilead?” publicada en este suplemento el domingo 3 de marzo de 2019.

10/03/2019 09:43

Dicha nota contiene afirmaciones, datos y conclusiones con las que no estoy acuerdo y paso a explicar por qué.

La novela “El cuento de la criada” que la periodista toma como disparador de la nota, definida como un clásico de la literatura feminista lo que es un tanto exagerado, no sólo resalta la opresión de género que es lo obvio. En realidad, el valor que tiene la obra es poner sobre relieve cómo operan las opresiones de género y sobre todo la de clase.

Si hay algo que queda claro en la trama es que si bien la opresión de las mujeres atraviesa las clases sociales, cosa con la que podemos coincidir, la situación de las mujeres, criadas y sirvientas, es decir proletarias, es infinitamente peor, más cruel y degradante que la de las esposas de los gendarmes. Justamente que sea una mujer de la pequeña burguesía, una de las principales dirigentes y teóricas del proceso de cambios reaccionarios de Gilead, que se termina imponiendo con las armas e instaurando un régimen totalitario, es un dato no menor.

La opresión de las mujeres se plantea en la novela como funcional al régimen de terror imperante en Gilead, como lo es para el sistema capitalista en el que vivimos. Por otra parte destaca el papel de la religión, como el gran instrumento de adoctrinamiento social en toda sociedad donde hay opresores y oprimidos.

Es en estos términos en los que se puede trazar un paralelismo entre la novela y la realidad que vivimos y sufrimos. Por lo que señalo es que no acuerdo que la misma “roza finamente la realidad”, sino que es casi un retrato, miremos lo que pasa en Brasil sino. Además la propia autora manifestó en varias oportunidades que ella tomó situaciones que alguna vez pasaron en la historia y de hecho las criadas violadas por los gendarmes, obligadas a parir y la posterior apropiación de sus hijos fue inspirada en lo que ocurría con las presas políticas en los centros clandestinos de detención en la última dictadura militar de nuestro país.

La nota además aporta un dato histórico erróneo: el establecimiento de un día específico de lucha por los derechos de la mujer trabajadora surge como una iniciativa de militantes del partido socialista americano planteada en la 2° Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague en 1910.

Resulta que las socialistas americanas ya venían con la experiencia un “woman’s day” que se torna especialmente significativo por su masividad luego de las huelgas protagonizadas por las obreras textiles en 1909/10 que pasan a la historia como “la insurrección de las 20 mil” donde reclamaban la equiparación de los salarios con los hombres, el acortamiento de la jornada laboral y contra el acoso sexual de los capataces.

La conferencia vota entonces esta iniciativa, sin poner una fecha concreta por lo que los años subsiguientes se llevaron adelante en distintos días. Recién en la década siguiente se decide que sea el 8 de marzo. Los incidentes de la fábrica de Cotton ocurridos supuestamente en 1857, constituyen un relato que aparece mencionado en distintos textos recién a partir de 1955 en adelante, sin mayores precisiones que paulatinamente fue adornado de detalles que lo rodearon de cierta mística pero que carece de registros historiográficos que lo confirmen. De paso sirvió para ocultar el origen socialista de la fecha y su perspectiva como una jornada de lucha contra el capital. (https://prensaobrera.com/mujer/35690-el-origen-socialista-del-8-de-marzo, https://prensaobrera.com/mujer/62843-dia-de-la-mujer-trabajadora-clara-lemlich-y-la-insurreccion-de-las-20-000 )

Por otra parte, quiero referirme a la ley de paridad que en la nota se la considera como un avance en materia de derechos de la mujer. El movimiento de mujeres de nuestro país, en las décadas que lleva debatiendo y elaborando un programa de reivindicaciones y demandas JAMÁS planteó como un reclamo una ley de estas características ¿Por qué? ¿Acaso no nos dimos cuenta que era la llave para solucionar nuestros problemas? De ninguna manera, la realidad se ha encargado de demostrar sobradamente que la presencia de más mujeres en espacios de decisión no garantiza que se den respuestas a nuestras demandas y por si alguna duda quedara el tratamiento de la ley IVE en el congreso saldó la discusión: muchas diputadas y senadoras han votado en contra de este reclamo histórico.

En fin, lo hasta ahora señalado es lo central. Hay, sin embargo, otras cuestiones mencionadas en la nota como la violencia como un problema de autoestima y sobre la posibilidad de decidir sobre nuestros cuerpos en un régimen de explotación como lo es el sistema capitalista.

Celebro el tratamiento de estos temas en un medio importante como éste, es parte de lo que conquistamos con años, décadas de lucha: lo pusimos en la agenda mediática y pública. Considero de vital importancia la participación de las trabajadoras de prensa en los distintos espacios de debate y organización que nos venimos dando como ejercicio profesional pero sobre todo para dejar el lugar de espectadoras y que empiecen a protagonizar este riquísimo proceso. La invitación está hecha.

Saludos.
Olga Aguirre.