58 denuncias por estafas con el “cuento del IPRODHA”

Hay un detenido y al menos un prófugo y 58 denuncias. Pedían entre 10 y 12 mil pesos para agilizar la entrega de viviendas en Itaembé Guazú. Simulaban trabajar en el ente habitacional e incluso en la Gobernación. El sospechoso apresado cayó cuando iba a cobrarle a una víctima.

15/02/2019 10:40


BAJO ENGAÑO. Los estafadores incluso marcaban con dirección y número las casas que, decían, iban a entregar.

Algunos perdieron 10 mil pesos. Otros 12 mil. Sin dudas, el esfuerzo de varios meses de trabajo. Cifras como esas no parecen conmover a quien se propone enriquecerse fraudulentamente con el sacrificio de otros. Sin embargo, en la cantidad está la ganancia.

O al menos esa parece haber sido la estrategia de una banda que estafó a por lo menos 58 personas en los últimos meses con el ya famoso “cuento del IPRODHA”.

Un verdadero trabajo de hormiga, víctima por víctima, fue el que desplegaron al menos dos hombres que, en base a esos números, se habrían alzado con más de medio millón de pesos. Uno de ellos fue detenido este jueves por la mañana cuando se disponía a realizar una nueva cobranza. El otro, en tanto, permanece prófugo y es intensamente buscado por la Policía.

El mecanismo de la estafa consistía en hacerles creer a las víctimas que, mediante el pago ‘extraoficial’ de determinado monto de dinero, podían agilizar el expediente de entrega de viviendas en el seno del IPRODHA. Eran verdaderos simuladores: las víctimas aseguraron que las citaban, por ejemplo, frente a la Gobernación provincial, de donde entraban y salían vestidos de traje, cual si fuera su casa.

Con respecto al detenido, tiene 38 años y domicilio en Villa Cabello. Efectivos de Investigaciones lo apresaron fuera de un conocido mayorista emplazado sobre avenida  Fernando “Tulo” Llamosas -exruta nacional 12- y Domínguez, hasta donde había llegado para cobrarle a una nueva víctima.

 

Jugar con lo sueños ajenos

Silvana Damico (59) es una de las 58 denunciantes que hasta ayer se había presentado ante la Policía provincial para judicializar su caso. No obstante, no es una más: fue ella quien decidió “escrachar” a uno de los estafadores -el que está actualmente prófugo- por Facebook.

Aquella publicación permitió “destapar” el escándalo y agrupar a los denunciantes, 40 de los cuales se movilizaron el miércoles por la mañana frente al IPRODHA, hablaron con funcionarios y finalmente se dirigieron a la Unidad Regional I a radicar sus respectivas denuncias.

“Llegué a este hombre en octubre, a través de un conocido. Hace varios años tengo el expediente por mi casa y él ofreció que finalmente podían adjudicármela, en Itaembé Guazú, por 10 mil pesos. Me dijo que a fin de octubre me la iban a adjudicar, y así empezó a estirar y estirar”, contó Damico a PRIMERA EDICIÓN.

Comerciante y con tres hijos que cuidar, Silvana creyó en el sujeto, quien dijo llamarse José Luis. Incluso le llevó parte de aquel pago a las oficinas del ente habitacional, por calle Santa Fe. “Salió y entró del lugar como si fuera un funcionario más”, recordó.

Sin escrúpulos, el estafador no sólo le robó a Damico, si no que casi la deja en la calle.

 

En diciembre pasado, ante mi insistencia, me dijo que al otro día me daban mi casa. Yo le pedí por favor que me lo confirme, que tenía que irme de donde estaba alquilando, lo que equivalía a pagar la multa a la inmobiliaria. Me dijo que sí, que estaba todo listo”, sintetizó la denunciante. Claro que era todo mentira.

 

Silvana comenzó a sospechar ante el paso del tiempo. Ya había visitado Itaembé Guazú, la casa que supuestamente le adjudicarían. Y tras aquella última comunicación, la damnificada resolvió regresar al barrio. Entonces descubrió que la vivienda ya estaba habitada. Y por otra familia.

Cuando le reclamé, me dijo que esa gente había puesto más plata que yo. El miércoles 6 de febrero decidí ir al IPRODHA y descubrí que nadie lo conocía. Enseguida hice la denuncia y, por el grupo de whatsapp que creamos entre todos los estafados, creo que somos por lo menos 60”, especificó Silvana.

 

“Sacando caretas”

Una de las que se sumó a esa iniciativa fue Claudia Melgarejo (44), quien gracias al escrache público descubrió que el mismo hombre que se había ofrecido para gestionarle el expediente era el sindicado por las otras estafas.

“Fue una cliente de mi peluquería la que me contactó con este hombre, que me dijo que se llamaba Luis. Como estoy inscrita desde hace siete años, decidí ver si podía ayudarme a agilizar el trámite. Soy madre soltera y pago alquiler”, explicó Claudia.

La mujer inició el diálogo con el estafador, quien enseguida le aclaró que debía pagar por sus servicios. “Me dijo que me esperaba frente a la Casa de Gobierno. Me pidió todos mis datos y me citó allí al otro día. Yo lo esperé afuera y él salió desde adentro, con traje y corbata. Me dijo que no me podía dar recibo. Le entregué 12 mil pesos, todos los ahorros que tenía. Me privé de muchas cosas para juntar esa plata”, se lamentó.

La labor del delincuente fue precisa. Esa misma tarde le pasó a la víctima la dirección y el número de casa que sería para ella.

 

Me fui a Itaembé Guazú en colectivo y vi que estaba todo cerrado. Lo llamé y me dijo que iba a hablar con los serenos. Y ahí a los pocos minutos, vino uno de seguridad y me dejó entrar al predio”, contó Claudia.

 

Tal como sucedió con Silvana, el estafador pateó y pateó la entrega de la casa. “Yo lo contacté en abril de 2018. Primero me dijo que la casa iba a estar para julio. Después, para octubre. Y llegamos a diciembre y no pasó nada. Me dijo que se iba de vacaciones en enero y que para febrero me entregaban”, recordó la denunciante, quien descubrió todo la semana pasada, cuando vio el escrache en Facebook y reconoció al acusado como su falso gestor.

La catarata de denuncias fue radicada el último martes y, de manera excepcional, ante la Unidad Regional I, en razón de la cantidad de casos.

Aquello derivó en una investigación del Juzgado de Instrucción 1 de Posadas, subrogado por el magistrado Fernando Verón, que permitió la detención del primer sospechoso.

Mientras persiste la búsqueda del otro sospechoso, la Justicia intenta establecer si existen otros involucrados y sus posibles nexos con funcionarios. Mientras tanto, las víctimas se mantienen en contacto a través del grupo de whatsapp que idearon para tal fin, cuyo nombre lo dice todo: “sacando caretas”.

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