Tengo baja tolerancia a la frustración

La frustración consiste en un obstáculo a sortear en nuestro camino.

26/08/2018 21:58

Muchas personas pareciera que todo lo ven mal. Como reza el dicho: “encuentran siempre el pelo en la sopa”. Viven pasándoles factura a los demás por lo que hicieron o tuvieron que ceder por ellos, ya sea un padre a sus hijos, una pareja a su compañero/a o un amigo a otro. ¿Conocés a alguien así? Seguramente sí. Se trata en realidad de gente que se siente profundamente frustrada.
Un ser humano con baja tolerancia a la frustración, por lo general es alguien que siente que no pudo realizar su vida, que no pudo ver sus sueños convertidos en realidad. Por esta razón, buscará boicotear todo lo que aquellos a su alrededor emprendan. Quien se siente frustrado no es capaz de apreciar y disfrutar todo lo bueno que la vida nos ofrece. Jamás deberíamos permitir que el frustrado termine frustrándonos. Pero analicemos un poco más en detalle la frustración.
La frustración consiste en un obstáculo a sortear en nuestro camino. Esta es parte de la vida y necesitamos saber que, aunque no sea posible evitarla, sí es posible aprender a manejarla inteligentemente. Todos los seres humanos experimentamos esta emoción. Si un bebé ve un juguete a la distancia y se siente frustrado porque no lo tiene, comenzará a gatear para llegar a éste y agarrarlo. Es decir, que se esforzará por ir hacia el juguete. De este modo, activará lo que se conoce como la fórmula del éxito:
Frustración + esfuerzo = éxito

Si a la frustración le agregamos el esfuerzo, tendremos como resultado el éxito. Pero a veces esperamos “tener suerte”, o que nos vaya bien, sin realizar mucho esfuerzo. Volviendo al ejemplo del bebé, si la madre observa la escena y le entrega el juguete en la mano, le quita a su hijo tanto la frustración como el esfuerzo, lo cual lo privará también del éxito. Si nunca nos sentimos frustrados, no precisaremos esforzarnos. Tal vez esta es la razón por la que tantos jóvenes no valoran nada, porque los padres les dieron todo lo que siempre quisieron sin que tuvieran que hacer nada.

En ellos, la fórmula que mejor funciona es:
Curiosidad + frustración + esfuerzo = éxito
Cualquier persona necesita estar momentáneamente frustrada. Un poco de frustración no es malo porque ésta nos conduce a la curiosidad que nos lleva a descubrir nuevas alternativas. Por el contrario, demasiada frustración, o vivir permanentemente frustrado, nos ata a la imposibilidad y a expresiones tales como: “A mí siempre me va mal”.

¿Cómo reconocer a una persona con baja tolerancia a la frustración? Se caracteriza por: quererlo todo ya, ser incapaz de posponer una satisfacción, procurarse una vida fácil y cómoda, reaccionar mal ante cualquier límite.
Cuando no sabemos, o no estamos acostumbrados a, manejar la frustración, lo único que nos interesará será nuestra satisfacción y tendremos dificultad para respetar al otro. Pero todos podemos desarrollar la tolerancia a la frustración, aun en la edad adulta. Para ello, debemos aprender las lecciones del fracaso.

Sin duda, toda situación adversa nos enseña mucho más que miles de momentos de felicidad plena.

Colabora
Bernardo Stamateas
Doctor en Psicología, Sexólogo Clínico, Escritor y Conferencista Internacional.