ARISTÓBULO DEL VALLE. Más allá de que se encuentre en condición pasiva, la normativa vigente indica que el “estado policial” persiste incluso más allá del retiro. Esto quiere decir que la investidura del uniforme continúa más allá de la situación laboral vigente. Se es policía para toda la vida. Y eso debe ser motivo de honor.Sin embargo, algunos parecen olvidarse del orgullo y de la promesa realizada para con la ciudadanía. Es el caso de un comisario general retirado que fue detenido “infraganti” mientras lideraba un grupo de cazadores furtivos que depredaba la fauna autóctona en una reserva natural privada.Las fuentes le confirmaron a PRIMERA EDICIÓN que el servidor fue demorado por miembros del Ministerio de Ecología provincial e incluso debió ser esposado y trasladado a una comisaría, donde permaneció alojado en una celda hasta que los “contactos” le permitieron regresar a la libertad, aunque después de varias horas de encierro.Todo sucedió hace un par de semanas, aunque el cargo de uno de los apresados recién trasciende ahora, mediante esta publicación.Este diario pudo saber que una patrulla de Ecología recorría la reserva privada que la Universidad de la Cuenca del Plata posee en el Valle del Cuña Pirú, cerca de Aristóbulo del Valle, cuando divisó movimientos extraños en el lugar.Al notar que se trataba de un grupo de cazadores furtivos, los guardaparques solicitaron la presencia de efectivos federales, quienes entonces montaron un operativo en la escena.En pocos minutos, los depredadores se transformaron en presa. Es que rodearon al grupo y lograron arrestar a tres de los forajidos. Un cuarto integrante logró darse a la fuga.No se trataba de una incursión improvisada, como pudieron comprobar luego las autoridades. Es que los intrusos llevaban al menos dos escopetas y cerca de treinta cartuchos de tres calibres diferentes, además de una jauría de diez canes listos para ir tras los animales salvajes. También había mochilas y una camioneta Chevrolet Silverado en la que los involucrados habrían llegado a la escena.Los tres cazadores fueron esposados y conducidos hacia la dependencia más cercana. Todo pese a que uno de ellos, de particular sombrero y carácter, se negaba a ser trasladado tras las rejas. A los uniformados poco les importó y el hombre fue alojado en una celda junto a sus compañeros. Minutos más tarde, al ser identificados, descubrieron de quién se trataba. El detenido era un comisario general retirado de la Policía de Misiones que se apoyaba en ese título para recuperar la libertad, sin tener en cuenta el grave delito que cometía contra uno de los recursos más protegidos.Pese a todo, el funcionario continuó alojado en un calabozo hasta que una serie de llamadas a la Jefatura, en Posadas, posibilitó que finalmente abandonara aquel recinto y recuperara la libertad. Por algunas horas recibió una dosis de su propia medicina: esta vez el que acabó enjaulado fue él.





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