E l Gobierno nacional consiguió activar esta semana una primera operación del intercambio de monedas (Swap) firmado por la presidenta Cristina Kirchner en julio pasado con su par de China, apuntando a contener el nivel de reservas del BCRA, pero también a dar una señal a quienes, en el sector financiero, presionan por una nueva devaluación antes de fin de año y, de paso, acallar las voces de quienes creían que el Swap era “otro cuento chino del Gobierno”.El monto de la operación que se materializó este jueves, de un equivalente a 814 millones, acreditado en yuanes por el Banco central de la República Popular de China; no es significativo en sí, considerando que el acuerdo firmado lo fue por un total de 11 mil millones de dólares; pero sirvió para mantener las reservas en 28.000 millones de la moneda norteamericana.Para el banquero y diputado nacional de Nuevo Encuentro, Carlos Heller, la operatoria “aleja todas las especulaciones devaluatorias” en un momento en que -estimó- la presión devaluatoria sobre el ajuste del tipo de cambio “se ha disipado bastante en estas últimas semanas de gestión del nuevo presidente del Banco Central, quien ha contribuído mucho con su impronta de fuerte actuación reguladora”.La gracia del Swap estriba en que el gobierno, en caso de necesitarlo, puede cambiar los yuanes que recibe del gigante asiático por dólares, para afrontar compromisos difíciles de resolver en tiempos de escasa entrada de divisas como el actual; habida cuenta de que aporta diversidad al stock de divisas del BCRA, una alternativa razonable a la excesiva dolarización, tal como lo expresara Domingo Cavallo con su recomendación de “no poner todos los huevos en una misma canasta”, en las postrimerías de su gestión.En este contexto, la promulgación de la nueva Ley de Hidrocarburos, efectuada prácticamente al filo de su aprobación por mayoría en el Congreso, apuntala la misma estrategia del gobierno kirchnerista de mantener con vida, junto a las divisas provenientes del acuerdo con China; la atracción de capitales internacionales hacia la explotación de hidrocarburos no convencionales en el yacimiento de Vaca Muerta.Los avances en la macroeconomía, como los mencionados, se resienten, sin embargo, por la incertidumbre respecto a la pelea con los holdouts, como también por las tensiones en la economía real, un área de más compleja resolución, de cara al fin de año; como lo evidencian hechos como el acuartelamiento de las fuerzas de seguridad en Santa Cruz, y el pedido de una aumento de 17% para fin de año de los policías bonaerenses, entre otras señales de que logros como los Swap con China o el Satélite Arsat 1 no alcanzan para calmar a los sectores populares, preocupados por la poda constante del poder adquisitivo. En esta columna del debe del Gobierno cabe colocar a la caída de la industria, que en septiembre fue del 1,8 %, sumando 14 meses corridos de variaciones interanuales negativas. Renuncia históricaPor su parte, el escenario político se inclina cada vez más a definir las propuestas para las elecciones del año entrante, tamizando todo el debate a partir de objetivos electorales, como se desprende de la postura adoptada por la oposición en el Congreso, de negarse a votar a un reemplazante del renunciante Eugenio Zaffaroni en la Corte Suprema de Justicia mientras no haya un cambio en la Casa Rosada. La postura, dictada por el cálculo electoral, contrasta con la actitud de Zaffaroni, que adopta una actitud sin precedentes al renunciar a causa de que en enero próximo cumplirá los 75 años que la Constitución estipula como límite para una permanencia ininterrumpida en la Corte. Más allá de las posturas filokirchneristas, la actitud de Zaffaroni aporta al debate actual en el seno de la Justicia, que tiende a rechazar los conceptos tradicionales de una judicatura erigida por encima del tiempo y del espacio, y requiere de los funcionarios judiciales, como de todos quienes se desempeñan en las instituciones de la democracia; no sólo probidad, sino eficiencia en la función y capacidad y formación acordes a los desafíos de la actualidad. En la opción opuesta, el ministro Carlos Fayt a sus 96 años, se empecina en representar valores tradicionales a los que, en la función, por su avanzada edad no puede honrar debidamente. Como lo enunció una eminente magistrada fuero Laboral que disertó en Posadas recientemente: “la democratización de la Justicia es una necesidad aunque no equivale a que se deba dejarla en manos inexpertas o hacer improvisaciones”. Una clara alusión a que la reforma judicial no debe atarse a los vaivenes políticos. En la provincia, en tanto, el debate sobre la independencia de la Justicia, una constante durante décadas, será un tema central recién a mediados del año que viene si se concreta el tratamiento legislativo de la propuesta de Carlos Rovira de modificación de la Constitución para otorgarle independencia administrativa y financiera. Por ahora, la realidad es que el gobierno de la Renovación, en más de una década, no sólo no resolvió el cuadro de subordinación al Ejecutivo heredado, sino que acrecentó esta tendencia. En la última y maratónica sesión de la Legislatura, el jueves último, el escándalo suscitado por los violentos “mensajitos” adjudicados al intendente de El Soberbio con amenazas al diputado Héctor Bárbaro, cerró un extenso e intenso debate en el que Rovira tuvo intentos de mostrar una Cámara más abierta a la participación de la oposición. Ahora, el 10 de diciembre, los diputados se volverán a encontrar para elegir sus autoridades para el próximo año. La duda de la bancada oficialista -o del propio Rovira- es si la mayoría de los bloques de la oposición apoyarían su reelección al frente del cuerpo. Habría que separar la paja del trigo, sin embargo, y contabilizar cuánto de la apertura legislativa se debe a la interna soterrada en el oficialismo, que este año llegó a enfrentar personalmente en el ring a los dos máximos referentes, Rovira y Closs. En corrillos políticos se cree, empero, que el actual idilio entre los popes se complicaría de lanzarse en la práctica la candidatura del rovirista Hugo Passalacqua a la Gobernación. Filosofía de la perinolaAl contrario de la interna oficialista, que se mantiene en un equilibrio aparente hacia afuera, el bloque de la UCR misionera muestra a flor de piel las divisiones internas, que asomaron en la Legislatura en la última sesión en la forma de una votación más dividida que nunca, tanto que al tratarse
el proyecto de ley de Día del Provinciano Misionero, un homenaje a la Constitución de 1954, el bloque se dividió en tres partes, votando dos legisladores a favor, dos en contra y dos por la abstención.Esta muestra extrema de disenso interno, facilitada en el caso particular por la irrupción de conceptos de un clásico “gorilismo”, especialmente en el diputado Germán Bordón, no es sólo parte de un bloque que flota a la deriva sin conducción; sino que refleja la división real en el seno del partido radical, la cual explotó ayer sábado, en la reunión de la Convención provincial. “El que gana se lleva todo”, fue la consigna que, expresada por el diputado nacional Luis Pastori, le permitió al sector de Hernán Damiani (que ganó la última interna al navarrismo por sólo 800 votos) quedarse con todos los cargos en los organismos partidarios. No se modificó así, ni siquiera, la sospechada Junta Electral partidaria devota del presidente del comité provincia. Esta “táctica de la perinola” fue resistida con fuertes alegatos por el sector de Vanguardia Radical, que pretendía que quienes se impusieron ajustadamente en la interna, perdiendo en Posadas y otros centros urbanos importantes; entendiera que era hora de abrir el juego en favor de la unidad partidaria, concepto que se defiende a capa y espada en el radicalismo, pero que poco se alienta en la práctica. “Piden respeto a las minorías en la Cámara y son los primeros en embestir contra las minorías en el partido”, definió un legislador. En medio de fuertes enfrentamientos que llevaron a que casi se vivieran escenas de pugilato, la mayoría logró marginar al navarrismo -que objeta un anticipado frente electoral con Macri- el tema de fondo detrás de esta efervescente fractura (incluso a los jóvenes de Franja Morada). Un joven orador de Vanguardia Radical, graficó la crisis al subrayar que el autoritarismo demostrado por Hernán Damiani difiere del de Cristina Kirchner “sólo porque no usa polleras”.





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