OBERÁ. Un joven de 19 años, ex empleado del rubro textil, confesó que mató de un balazo a un agente de Policía en medio de una gresca tras la culminación de un partido correspondiente a la Liga de Fútbol Intercolonial del municipio de San Pedro.El imputado, identificado como Darío Agustín Martins, reconoció su responsabilidad en el crimen para acogerse a un juicio abreviado.En ese contexto, la defensa, ejercida por el abogado particular Guiller Itatí Jones, y la fiscal Estela Salguero de Alarcón acordaron una sentencia a 18 años de cárcel por el delito de “homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego”.En el expediente se pudo comprobar que si bien la víctima era un agente de la Policía de Misiones, el agresor desconocía esa circunstancia. Por esa razón se trató de un homicidio calificado por el uso de arma de fuego y no por la condición de policía del fallecido. La víctima fue identificada en su momento como Cristian Javier Ramos, quien al momento de la tragedia vestía un pantalón tipo short y botines.Es que él también participaba del campeonato de fútbol Intercolonial de San Pedro. Todo ocurrió el 26 de septiembre de 2010, en el marco de una nueva fecha del referido certamen. Había culminado ya el último encuentro de la programación cuando las parcialidades de ambos equipos se enfrentaron a golpes de puño y patada. Según la investigación, Ramos y un compañero de plantel habrían intervenido en la reyerta para separar y poner paños fríos a la situación. Sin embargo, en medio de la batahola, Martins corrió hacia el lugar donde tenía su mochila, sacó un revólver calibre 22 y disparó contra la humanidad del policía que vestía de futbolista. El proyectil ingresó a la altura del estómago de la víctima, con tanta mala fortuna que afectó una arteria clave. Ramos fue trasladado primero al hospital de El Soberbio y derivado luego al Samic de Eldorado, donde falleció.La investigación del homicidio del agente Ramos determinó que el acusado Martins no lo conocía, porque era de otro lugar, aunque ambos participaban en el mismo campeonato.También desconocía que fuera policía. Por eso la Justicia no agravó la acusación de homicidio por tratarse de un integrante de una fuerza de seguridad. Para que esto sucediera, era necesario que el policía estuviera de servicio, es decir identificado con uniforme, cosa que no sucedió, o que el homicida supiera de su condición de tal y que por eso lo matara.Por eso Martins fue sentenciado por homicidio calificado, pero por el uso de arma de fuego.





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