
Hay lugares donde los ladrillos y el cemento se levantan empujados por algo más potente que la mera arquitectura: la fe comunitaria y el esfuerzo de vecinos que deciden ponerle el cuerpo a la necesidad. En el corazón de los barrios Latinoamérica y Aeroclub, la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió en un faro de contención espiritual y social. Allí, entre mates, rosarios y herramientas de construcción, la comunidad vive un momento histórico al sumarse de lleno a la celebración del Año Jubilar Guadalupano.
Ezequiel González, que se define como “servidor que organiza las actividades pastorales” de la capilla, repasó los orígenes de ese espacio. “Antes pertenecíamos a lo que es la congregación religiosa San Miguel Arcángel, los Miguelinos como se le conoce, que están ahora ubicados en la parroquia San Alberto. Y esta fundación de iglesias empezó a través de ellos y está aproximadamente desde el año 90. Este templo se fue construyendo a partir de 1999, 2000, 2001 en adelante. Estamos dentro de la jurisdicción de la Parroquia Jesús Misericordioso, nuestro párroco es el padre Roberto Bobadilla y de la parroquia Jesús Misericordioso dependemos 16 capillas”, detalló.

Estas dos imágenes que tienen en la Capilla son muy particulares, ¿por qué?
Acá en el templo tenemos la imagen tanto de la Virgen de Guadalupe como la de San Juan Diego, que el padre José Pelc en el año 2001, por providencia de Dios, trajo desde la Basílica de México. Estas dos réplicas son literalmente la copia original fiel de los dos cuadros, tanto de la imagen de la tilma de Juan Diego y la imagen de Juan Diego, que se trajo en el mismo año que fue hecho santo.
La Virgen de Guadalupe se le aparece a Juan Diego en la tilma, que sería el poncho del indio cuando le pidió en el Tepeyac. Y cuando Juan Diego, el 12 de diciembre del 1531, desenvuelve la tilma con rosas del Tepeyac, aparece impresa la imagen que hasta hoy en día se conserva.
Desde el año 1531 hasta el 2001, recién fue hecho Santo, Juan Diego. En ese contexto, el Papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II, la declara a María Nuestra Señora de Guadalupe como “Reina de América” y allí se hicieron unas pocas copias de esa tilma y una está acá en nuestra capilla. Esta que es la copia fiel, la trajo el padre José y se realizó una procesión solemne donde la misa estuvo presidida por nuestro actual obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez. Se hizo la procesión desde San Alberto y se entronizó en este templo, un 12 de diciembre del año 2001.

¿No son muchas las imágenes de la Virgen de Guadalupe?
En todo el NEA, por conocimiento que tenemos, es la única imagen de esta característica, con este sello de agua del primer análisis científico que se hizo y el segundo sello de agua de la autorización de las copias, que está marcado en la parte derecha del cuadro. En la parte izquierda está el otro sello de agua del arzobispo de México, quien había autorizado la copia de esa tilma. Después nunca más hicieron copias hasta lo que se sabe. Así, una la tenemos acá y es la única del NEA.
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¿Qué significado tiene este Año Guadalupano?
El Año Guadalupano fue convocado por el papa León XIV en torno a los 50 años de lo que fue la dedicación de la nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. En la Villa de Guadalupe, en México, en el Tepeyac, existen tres basílicas que a medida que fue pasando el tiempo se fueron construyendo, debido primero a los sismos que sucedieron en ese lugar y otro a la convocatoria de la Madre propiamente dicha.
Entonces hace 50 años inauguraron una nueva basílica que tiene una capacidad para casi 10 mil personas dentro del templo. En torno a ese jubileo, a los 50 años, el papa León XIV concedió el Año Jubilar Guadalupano y nosotros acá nos unimos porque tenemos este templo guadalupano con esta réplica de la imagen de la Virgen de Guadalupe que tiene todas las características de una devoción guadalupana.
Con pedido a nuestros sacerdotes dimos inicio este 12 de octubre la ceremonia entrando al templo con la imagen y cada 12 de cada mes, durante todo el año, hasta el 12 de octubre del 2027, vamos a celebrar, unirnos espiritualmente a la Basílica de México con el Año Jubilar Guadalupano, que otorga indulgencia plena si uno lo hace en procesión, se confiesa, reza por las intenciones del Papa, profesa el Credo y comulga ese día, así obtiene las indulgencias ese día con esa intención particular como pide la Iglesia.

¿Observan un mayor acercamiento de la comunidad a esta capilla?
La verdad que sí, empezamos con la dinámica de crear, en su momento con el padre Leandro Kuchak, que ahora es formador del Seminario Diocesano, un grupo que se llamaba Ostiarios, litúrgicamente se le dice así, pero vulgarmente se le conoce como recepción.
Son grupos de personas que están sirviendo con la alegría de recibir a la gente que viene y ahí es donde está la impronta más la gracia de Dios de recibir bien a la gente, de darle lugar a todos, sin excluir a nadie. Se los abraza, saluda, cuando hay que compartir algo se les da todo lo que tenemos y esa dinámica de la recepción, más lo que es la belleza de nuestra imagen del templo, hace que la gente que venga se sienta a gusto acá.
¿En qué consisten las bendiciones de sacramentales que realizan y que son muy convocantes?
El día 12 de cada mes tenemos la costumbre, la sana tradición, de la bendición de sacramentales. Nosotros empezamos con los sacramentales del aceite, el agua y la sal, en el momento de la celebración eucarística son exorcizados. Eso adquiere una gracia especial, que usado con fe, tanto el agua, el aceite o la sal, se reciben gracias.
En el año 2024, vino un señor con una situación muy particular, su hijo estaba en terapia, internado por una cuestión de salud y se llevó el aceite e hizo la unción en el lugar con el aceite de exorciso y eso fue un mes de junio. Recuerdo bien que en agosto siguiente vino a dar testimonio con su hijo sano y cada 12 de diciembre viene y trae una torta. Así que tenemos eso, otro testimonio de montón de personas que han encontrado paz.

¿Están concretando nuevas obras en el predio?
Exactamente, nosotros estamos desde el 18 de abril, desde este año, bajo la guía y el profesionalismo de un estudio de arquitectos que se llama IB, a cargo de la arquitecta Constanza Bernal y el maestro mayor de obra, Xavier, estamos llevando adelante lo que es el salón de catequesis, que va a contar con seis salones, planta baja tres, planta alta tres y tres baños para acceso a una parrilla y demás.
Es un proyecto un poco ambicioso pero de mucha necesidad porque hay numerosos chicos y una realidad que nosotros tratamos de entender siempre acá en nuestra zona porque existe mucha necesidad tanto de merenderos como también de gente que necesita contención.
Pero ocurre que si vos no disponés de un lugar físico se hace imposible prácticamente contener a la gente, nos pasa que queremos atender a un grupo y ¿dónde lo metes? Llueve, hace frío, dónde van o no hay un baño digno… Nuestro sueño es poder lograr este objetivo, guiados por la Madre, porque en esta situación económica que estamos es complejo todo.
Ya tenemos las diez bases montadas, la instalación de las cañerías, de los baños y todo preparado, listo para levantar columnas y llegar hasta el techo, para luego obviamente techarlo.
Merendero y comedor para cien
Exequiel González comentó que “a la hora de la catequesis son más de 60 chicos. Por ahora tenemos merenderos lunes, miércoles y viernes. La idea es, si todo va bien y si la gente puede acercarse a dar su ayuda, a partir del año que viene brindar la merienda y el almuerzo presencial, porque dentro de la Pastoral consideramos la dignidad humana, y la gente necesita que se la atienda bien, venir, sentirse contenida, escucharla, compartir la mesa, porque el que viene, entiendo yo que algo le pasó algo en su vida y necesita ser escuchado”.
Agregó que a él no le gusta “la dinámica que estamos llevando ahora, que se lleven la merienda sin compartir, porque por ahí capaz tiene una necesidad, no le está saliendo laburo, no le están pagando, pelean todo el día en la casa… Entonces nuestro sueño es crear un espacio físico donde la gente venga, se siente, pueda o almorzar o merendar y crear ese vínculo de familia. Es por eso que estamos todo el tiempo haciendo diferentes actividades económica y demás para generar ese ingreso que nos ayuda sostenimiento”.
En relación al número de personas que habitualmente concurren en una merienda o en un almuerzo, dijo que “varía mucho, depende el día y la altura del mes, pero alrededor de 100 familias, un poquito más, un poquito menos, siempre”.








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