
En Argentina se conmemora cada 22 de octubre el Día Nacional del Derecho a la Identidad, una fecha que recuerda la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por la restitución de la identidad de los niños apropiados durante la última dictadura militar. La jornada también invita a reflexionar sobre la importancia del nombre, la filiación, el reconocimiento legal y el derecho de todas las personas a conocer su historia familiar.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la abogada especialista en Familia, Florencia González, recordó que la conmemoración fue establecida por ley en 2004 y señaló que la identidad constituye un derecho humano fundamental. En ese sentido, explicó que “no se limita solamente a tener un nombre o un documento”, sino que también comprende la posibilidad de conocer la historia personal, las raíces, la cultura y los orígenes de cada individuo.
La especialista también planteó la necesidad de reconocer a sectores cuyas identidades fueron históricamente invisibilizadas, como las comunidades afrodescendientes, los pueblos originarios y las personas con identidades diversas. Al respecto, sostuvo que “no podemos hablar del derecho humano a la identidad sin hablar de lo que tiene que ver con el racismo, con la diversidad, la igualdad y la dignidad”, y destacó el papel de la educación y de la Educación Sexual Integral para que niños y adolescentes puedan conocer y valorar sus raíces.
En relación con las responsabilidades de los adultos y las instituciones, González remarcó que “los derechos humanos son derechos universales, no son privilegios, no son concesiones”, por lo que deben ser respetados y garantizados tanto por el Estado como por la sociedad. Además, advirtió sobre las situaciones en las que los conflictos familiares afectan el reconocimiento de los niños, particularmente cuando alguno de los progenitores se niega a reconocer legalmente a sus hijos o asumir las responsabilidades correspondientes.
Al referirse al origen de la conmemoración, la abogada destacó el trabajo desarrollado por las Abuelas de Plaza de Mayo en la búsqueda de sus nietos y nietas apropiados durante la dictadura. Según recordó, la organización logró recuperar la identidad de más de 144 personas, aunque todavía quedan casos sin resolver. Para González, esa tarea permitió transformar una búsqueda familiar en una lucha colectiva por la memoria, la verdad y la justicia, y consideró necesario preservar los avances alcanzados en materia de derechos humanos.
Garantizar la identidad
Respecto de los primeros pasos para garantizar la identidad de un recién nacido, explicó que el procedimiento comienza con la documentación que se entrega en el hospital o sanatorio después del parto. Ese certificado permite iniciar la inscripción ante el Registro Civil y obtener la partida de nacimiento. González señaló que en algunos establecimientos de salud funcionan oficinas del organismo, lo que facilita que “ese niño o esa niña pueda salir ya con el trámite de su partida de nacimiento y el trámite de documento inicial”.
La especialista también se refirió a las situaciones que pueden presentarse en comunidades rurales o zonas alejadas, donde los nacimientos no siempre ocurren dentro de establecimientos sanitarios. En esos casos, indicó que resulta fundamental acudir al Registro Civil para realizar la inscripción correspondiente, con la participación de uno o ambos progenitores, según las circunstancias. Una vez registrado el nacimiento, se inicia el procedimiento para obtener el Documento Nacional de Identidad.
Otro de los aspectos abordados fue el reconocimiento de la filiación cuando uno de los progenitores no asume inicialmente su responsabilidad. González explicó que una madre puede inscribir a su hijo con su propio apellido y que posteriormente existe la posibilidad de iniciar “un juicio de filiación para que ese niño sea reconocido a través de la Justicia por ese progenitor que no ha querido reconocerlo”. Este procedimiento permite reclamar judicialmente el reconocimiento del vínculo familiar y los derechos que se derivan de él.
Por otra parte, la abogada señaló que la identidad puede experimentar modificaciones durante la vida de una persona. Mencionó situaciones en las que resulta necesario solicitar cambios de nombre o apellido, así como el reconocimiento registral de la identidad de género. En ese sentido, sostuvo que “la identidad tampoco es algo estático”, ya que se construye mediante la historia personal, las relaciones familiares, las experiencias y los vínculos culturales que acompañan a cada individuo.
A su vez, González destacó la importancia de que las familias hablen con sus hijos sobre sus orígenes y su historia de manera clara y respetuosa. La especialista consideró que brindar información verdadera también constituye una forma de protección y recordó que la identidad “no es algo que se hereda como una propiedad” ni puede utilizarse como una forma de castigo. En ese marco, concluyó que se trata de un derecho que pertenece a todas las personas desde el nacimiento y cuyo reconocimiento debe ser garantizado durante toda la vida.









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