
¿Cómo se puede conocer el tamaño de un planeta sin observarlo? ¿Cómo comprender una constelación, distinguir características del Sistema Solar o acercarse a otros fenómenos astronómicos cuando la vista no es el medio para hacerlo? Las respuestas pueden estar en las manos, en las texturas, en las diferencias de temperatura, en una representación tridimensional o en un relato capaz de traducir aquello que habitualmente se explica mediante imágenes.
Sobre esa premisa se construye “Planetario para Tocar el Cielo”, una experiencia de astronomía accesible que llegará este jueves a Posadas y que, por primera vez, traerá a Misiones a integrantes del equipo del Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires con materiales especialmente desarrollados para personas ciegas y con baja visión.
“Estamos felices porque es la primera vez que viene a Misiones un equipo del Planetario Galileo Galilei y trae material accesible para personas con discapacidad visual”, explicó a FM 89.3 Santa María de las Misiones Noemí Aguirre, directora del Centro de Habilitación y Rehabilitación del Ciego Santa Rosa de Lima de Posadas.
La propuesta tendrá una primera presentación este jueves 8 de octubre, a las 15, con una charla sobre divulgación de la astronomía para personas ciegas y la posibilidad de conocer y recorrer diferentes materiales hápticos. La actividad se desarrollará en el salón San Agustín, junto al Centro Santa Rosa de Lima, sobre calle Sarmiento 1846.
La elección de un espacio más amplio no es casual. La experiencia requiere desplazarse, tocar, comparar y reconocer diferentes recursos acompañados por los especialistas que llegarán desde Buenos Aires y por los profesionales del centro posadeño.
Planetas que pasan por las manos
Una parte central de la experiencia estará constituida por materiales tridimensionales que permiten trasladar conceptos astronómicos al tacto.
“Va a haber material táctil. ¿Qué significa esto? Material en 3D”, explicó Aguirre. A través de esos recursos, agregó, una persona con discapacidad visual podrá recorrer representaciones del Sistema Solar, reconocer diferentes tipos de formaciones de nubes y aproximarse a escala a los distintos tamaños de los planetas. Pero el tacto será solamente una de las vías.
La experiencia recurrirá también a texturas y sensaciones térmicas, con elementos más cálidos o más fríos de acuerdo con las características que se busque representar. La intención es sumar información a través de diferentes sentidos para construir una comprensión que no dependa exclusivamente de una imagen.
Habrá además relatos en vivo y grabados, a cargo de especialistas vinculados con la divulgación científica, mientras que las personas con baja visión contarán con soporte audiovisual. Todo el recorrido será acompañado por integrantes del equipo de accesibilidad del Planetario y profesionales del Centro Santa Rosa de Lima.
“Es realmente poder tocar el cielo con las manos. Es poder saber que podemos aprender, que podemos identificar estrellas, constelaciones, distintas nociones astronómicas”, resumió Aguirre.
La barrera no está en el cielo
Detrás de los planetas en 3D y los distintos recursos sensoriales aparece una discusión más amplia: qué sucede cuando el conocimiento se presenta de una única manera y deja afuera a quienes necesitan otras herramientas para acceder a él.
En ese punto, Aguirre puso el acento en una tarea que forma parte del trabajo cotidiano del Centro Santa Rosa de Lima: adaptar recursos para que la discapacidad visual no se transforme en un impedimento para acceder a determinada experiencia o aprendizaje. “No hay barreras”, planteó y explicó que la posibilidad de conocer a través de otros sentidos forma parte de un trabajo permanente sobre accesibilidad: “Esto es lo que nosotros siempre trabajamos: adaptar, generar herramientas y recursos quitando las barreras. Justamente, quitando barreras para que todos conozcamos”.
La astronomía plantea un desafío particular porque buena parte de su divulgación está asociada a imágenes: fotografías del espacio, mapas celestes, gráficos, colores, formas y representaciones visuales. La propuesta que llegará a Posadas cambia el soporte, pero no el conocimiento que se busca transmitir.

Una experiencia que continuará durante las jornadas nacionales
La actividad del jueves tendrá como destinatarias prioritarias a personas ciegas y con baja visión, aunque también podrán participar integrantes de la comunidad interesados en conocer la propuesta. Debido a la capacidad del salón San Agustín, se organizarán dos grupos y se dará prioridad a las personas con discapacidad visual.
La llegada de los especialistas del Planetario tendrá además una segunda instancia. El viernes 9 y sábado 10 de octubre, los materiales y experiencias formarán parte de las XXVII Jornadas Argentinas de Tiflología, que este año tendrán a Posadas como sede y reunirán a profesionales especializados provenientes de distintos puntos del país.
Las actividades se desarrollarán en la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI), el viernes por la tarde y durante toda la mañana del sábado. Allí, además de la presentación de los recursos de astronomía accesible, habrá charlas, asesoramiento y talleres. Las jornadas abordarán cuestiones vinculadas con discapacidad múltiple, inclusión, accesibilidad y vida autónoma, y estarán abiertas también a las familias.
Para Aguirre, se trata de asuntos que plantean desafíos permanentes para quienes trabajan en el área y que requieren algo más que formular el principio de inclusión: necesitan herramientas capaces de llevarlo a la práctica.
La llegada del Planetario ofrece esta vez un ejemplo concreto. El cielo seguirá estando a millones de kilómetros, pero conocerlo no necesariamente requerirá verlo.






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