
El rector electo de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Sergio Katogui, aseguró que la institución mantendrá el dictado de clases durante el segundo cuatrimestre, pese al escenario de restricciones presupuestarias, atraso salarial y tensión con el Gobierno nacional que atraviesa el sistema universitario público.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, sostuvo que la Universidad no evalúa suspender sus actividades. “Estamos en condiciones de decir que el segundo cuatrimestre va a continuar. No tenemos un escenario en el que estemos comunicando que en algún momento vamos a suspender las actividades en la Universidad”, afirmó.
También aclaró que esa continuidad alcanza a las tareas de investigación, extensión y funcionamiento institucional, aunque reconoció que el acuerdo alcanzado esta semana con la Nación no cierra el conflicto. Según planteó, la recomposición salarial y presupuestaria anunciada representa apenas una respuesta parcial frente a los reclamos del sector.
La entrevista se produjo tras su proclamación como rector electo de la UNaM, en fórmula con Gisela Spasiuk, quien será la próxima vicerrectora. Ambos forman parte de Convergencia, Unidad y Compromiso, el espacio político que actualmente conduce la Universidad junto a la rectora Alicia Bohren.
Katogui explicó que su fórmula se presentó como lista única y que, por decisión de la Junta Electoral, en las categorías donde no había competencia se avanzó directamente con la proclamación. En ese marco, destacó que “de las seis unidades académicas, en cinco van a continuar los decanos que ya estaban al frente. Y sí va a haber cambios, pero siempre dentro del espacio de Convergencia, en la Facultad de Ciencias Forestales”.
Más allá de la continuidad política interna, advirtió que la nueva etapa estará condicionada por el contexto nacional. Describió un escenario de restricciones que, remarcó, no afecta solamente a la UNaM sino al conjunto de las universidades públicas del país. Uno de los puntos centrales del planteo fue la Ley de Financiamiento Universitario, que, según recordó, lleva más de 200 días sancionada sin cumplimiento pleno por parte del Gobierno nacional.
El entendimiento incluyó una recomposición salarial considerada insuficiente por el sector, un incremento del 20% para gastos de funcionamiento y una suba del 50% en una línea específica de becas nacionales. Esa ayuda, aclaró, no alcanza a todos los estudiantes, sino únicamente a carreras reconocidas como prioritarias.
“Es una reestructuración salarial insuficiente, pero que entendemos como un principio de cumplimiento de la Ley de Financiamiento”, expresó. Sobre las becas, agregó que estaban “realmente en un nivel muy bajo” y que el aumento significa al menos “un reconocimiento de lo atrasadas que están”.
Aun así, fue cauto respecto a la posibilidad de nuevas respuestas de la Nación. “No tenemos muchas expectativas de respuestas concretas a los reclamos desde el sector universitario. Creo que este Gobierno ya ha tenido tiempo suficiente para demostrar si le interesa resolver los problemas de las universidades”, sostuvo y vinculó el acuerdo reciente con la expectativa de una definición favorable para las universidades en la Corte Suprema, pero insistió en que el reclamo universitario continuará.
Además, explicó que gran parte del presupuesto de la UNaM ya está comprometido en sostener las actividades prioritarias. Dentro de ese esquema, ubicó en primer lugar las políticas de contención estudiantil. La Universidad cuenta actualmente con cerca de 750 estudiantes albergados en sus distintas regionales. En el campus funcionan alrededor de 60 viviendas, mientras que en otras sedes hay espacios sostenidos mediante alquileres por las unidades académicas o inmuebles propios de la institución.
Ese sistema alcanza a las regionales de Oberá, Eldorado y también a Apóstoles, donde funciona una carrera de la Facultad de Ciencias Exactas. Katogui remarcó que el mantenimiento de esa estructura implica un esfuerzo sostenido y que en algunos casos también existe colaboración de municipios.
A los albergues se suma el programa de comedores universitarios, que funciona en Posadas, Oberá y Eldorado. Según precisó, más de 2.500 estudiantes concurren diariamente a esos espacios, cuyos insumos se cubren con presupuesto universitario.
La UNaM también sostiene becas de salud, articuladas con el sistema médico asistencial de la institución, destinadas a estudiantes que no cuentan con obra social. Para el rector electo, mantener ese entramado resulta clave porque la crisis económica excede al ámbito universitario y atraviesa a la sociedad en general.
“Esto estaría en el primer listado de nuestras prioridades: sostener el sistema de contención”, afirmó.
En relación con el conflicto salarial, anticipó que las medidas gremiales podrían continuar. Aunque se firmó un acta con el Gobierno nacional, señaló que las entidades gremiales no quedaron conformes porque el aumento acordado no recompone la pérdida acumulada.
La mejora salarial prevista es del 24% en dos tramos, aplicada sobre los haberes actuales. Sin embargo, Katogui recordó que los gremios calculan una pérdida de poder adquisitivo cercana al 35%, por lo que el atraso salarial seguiría sin resolverse.
“Los trabajadores están en su pleno derecho de reclamar por respuestas acordes. Y digo acordes porque, más allá de este 24% que se va a cumplir en dos tramos, no da una respuesta plena al reclamo salarial”, sostuvo.
En ese punto, diferenció la continuidad institucional de la Universidad del derecho de docentes y no docentes a mantener sus reclamos. “Los reclamos evidentemente van a continuar y entendemos que los trabajadores están en su pleno derecho de continuar con las medidas gremiales”, señaló.
Consultado sobre el nivel de funcionamiento actual de la UNaM, evitó establecer un porcentaje, pero reconoció que las restricciones ya impactan en áreas sensibles. Mencionó especialmente la paralización de obras, las dificultades para infraestructura y los problemas para renovar equipamiento de laboratorio o adquirir insumos para prácticas.
En materia de obras, indicó que hay proyectos detenidos desde hace más de dos años en el campus y en la ciudad de Iguazú. Algunas intervenciones menores pudieron continuar con financiamiento propio de la Universidad, pero otras dependen de fondos nacionales que no fueron reactivados.
“Hace más de dos años esas obras, que estaban con cierto grado de avance, se han paralizado y por el momento no tenemos una expectativa de que podamos volver a iniciar con el financiamiento que teníamos pactado”, explicó.
El impacto también se siente en carreras que requieren insumos específicos para prácticas, equipamientos de laboratorio y renovación tecnológica. “Es ahí donde vemos más resentidas las posibilidades de cumplir con todos los requerimientos que llegan desde las distintas carreras y unidades académicas”, concluyó.
“Pantallazo”






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