El sector yerbatero de la región está atravesando una de las crisis de producción más graves de los últimos tiempos. Los datos de abril, según las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), confirman una baja importante en el volumen de hoja verde que entró a los secaderos en comparación con el mismo mes de los años anteriores. Esta tendencia en descenso realza la preocupación de que se termine consolidando una campaña anual con rendimientos mínimos, lo que daría vuelta por completo el panorama de abundancia que se había registrado hasta la zafra pasada.
Según el análisis de este informe, en el año 2023 el volumen total procesado en ese lapso alcanzó los 125.122.247 kilogramos, consolidando un período de estabilidad sostenido por el remanente de las inversiones tecnológicas previas. Esta regularidad derivó en una campaña excepcional durante el año siguiente, cuando el acumulado de enero a abril de 2024 marcó un récord histórico sectorial al registrar 268.297.370 kilogramos ingresados a secaderos. Sin embargo, tras ese pico productivo, la tendencia se revirtió de manera pronunciada. Para el cuatrimestre enero-abril de 2025, el volumen total retrocedió a 174.675.577 kilogramos, una caída inicial provocada por el desaliento económico en el sector primario. Finalmente, las planillas oficiales del período de enero a abril de 2026 consolidan la profundización de la crisis con un registro de 151.910.206 kilogramos totales, lo que representa una pérdida de más de 116 millones de kilogramos respecto al máximo alcanzado en 2024.
Al respecto, Cristian Klingbeil, uno de los referentes del agro misionero, dialogó con PRIMERA EDICIÓN y explicó que la falta de rentabilidad paralizó los trabajos en las chacras: “Del 2023 a la fecha, cada año se invierte mucho menos en los yerbales, ya sea en la disminución de fertilizantes, replante y hasta la limpieza, es decir, el control de malezas y de yuyos. Y eso va repercutiendo en un menor rendimiento, cada año se va a ir resintiendo”. Este descuido continuo, según advirtió, empezó a golpear el rendimiento de las plantas y los efectos negativos se sienten ahora con mucha más fuerza durante la presente zafra.
Hasta el año 2023, un porcentaje muy alto de los yerbales de la provincia se venía cuidando bastante bien. Esos trabajos permitieron tener buenos resultados que todavía se vieron a principios de 2024, un año donde además el clima acompañó mucho. En ese sentido, Klingbeil recordó: “Los yerbales se venían cuidando bastante bien en general, incluso en un porcentaje muy alto hasta el año 2023, que todavía se vieron los resultados en el 2024, prácticamente no habíamos tenido invierno en el 2023, no habíamos tenido heladas por lo que el clima favoreció más los cuidados que se venían haciendo, hizo que se llegue a ese año con un récord de cosecha de kilos de hoja verde. Pero fue el último año”.
A la falta de inversión se le sumó el mal clima durante el último verano. La ausencia de lluvias afectó a distintos municipios de la provincia, y en varios lugares hubo sequías que causaron la destrucción de muchas plantas. El panorama actual es aún más complicado por la gran cantidad de días seguidos con humedad alta y casi nada de sol. Sobre esta situación el referente detalló: “Ahora, para completar la situación, estamos teniendo muchos días con poco o nada de sol y mucha humedad. Eso acelera la caída de la hoja de la yerba mate”.
Otro de los problemas graves que frena la actividad en las zonas productoras es la gran cantidad de trabajadores que se fueron a trabajar a Brasil, lo que creció de manera notable en los últimos meses debido a que allá se gana más plata. “Ahora sí realmente se está empezando a sentir la falta de mano de obra. También muchos tareferos que no se fueron a Brasil están teniendo o consiguen otros laburos”, describió Klingbeil.
Los valores que cobran actualmente los cosecheros están en niveles muy bajos si se mira el promedio histórico de la actividad. Según indicó Klingbeil, siempre se pagó entre el 10% y el 15% del valor de la hoja verde para la tarefa. En la actualidad, la tonelada cosechada se está pagando entre 45.000 y 48.000 pesos en la mayoría de los lugares de Misiones, y en algunos puntos incluso menos.
El dirigente rural graficó la dura realidad económica que afrontan en el sector: “Se está pagando el doble o el triple de lo que se pagaba tres años atrás, y aun así es muy poca plata porque los yerbales están con tan poco rendimiento que hoy un tarefero tiene que hacer un sacrificio y laburar muy fuerte durante el día para zafar $25.000. El productor no puede pagar más que eso y al tarefero no le cierra”.
Finalmente, lanzó una advertencia final para los consumidores: “Un consejo a la gente: salgan a comprar la yerba porque la yerba es una cosa que no va a bajar de precio y sí puede subir y mucho. Es muy probable que suba hasta más del 50% hasta fin de año, y puede llegar hasta duplicarse. Estas son las consecuencias de una libertad de mercado donde se abusó exageradamente el poder dominante, que son cuatro o cinco molinos, y ahora las consecuencias las pagamos todos”.
Estimaciones y falta de stock
Las estimaciones para el cierre del año anticipan que la actual cosecha va a ser una de las más bajas en kilos de los últimos cinco años, algo que se va a terminar de ver entre septiembre y octubre.
“Así como se alinearon los planetas hasta el 2024 para que se dé ese volumen récord de cosecha, del 2024 para acá se puede dar, pero para que pase todo lo contrario: una cosecha de las más bajas en kilos de los últimos cinco años como mínimo. Podemos estar ante la presencia de un año marcado históricamente por el volumen bajo de kilos cosechados”, alertó Klingbeil.







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