Karina Holoveski
Mujer Medicina-Chamana.
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El perdón, desde una perspectiva espiritual profunda, es un acto de liberación del alma. No es “olvidar”, ni justificar acciones dañinas, sino transformar el vínculo energético con aquello que nos hirió, para dejar de cargar con el dolor, el juicio o la identificación con la herida.
¿Qué ocurre espiritualmente cuando perdonamos?
Se rompe un lazo de sufrimiento: El resentimiento es una cuerda invisible que nos mantiene atados a la ofensa, a la persona o al evento. Perdonar rompe ese lazo y permite que la energía vuelva a fluir libremente.
Se sana el corazón puesto que el perdón cura heridas emocionales profundas. Muchos síntomas físicos y bloqueos energéticos están ligados a memorias de dolor no liberadas. Al perdonar, restauramos el equilibrio del corazón y el cuerpo.
También recuperamos poder personal porque mientras culpamos a otro, nuestra energía está en sus manos. Al perdonar, reclamamos nuestra soberanía: ya no dependemos de lo que el otro haga o no haga para estar en paz y es ahí cuando desaparece el “yo herido” pues en lo más profundo, perdonar es soltar la identidad del “yo víctima” y permitir que emerja el “yo consciente”, que observa, comprende y trasciende.
Entonces, ¿qué sanamos con el perdón? Memorias del pasado que siguen activas emocionalmente, heridas de infancia (abandono, rechazo, humillación, traición, injusticia), vínculos kármicos con personas o linajes, autojuicio y culpa, (cuando el perdón es hacia uno mismo), relaciones familiares o ancestrales bloqueadas y para facilitar la dinámica del perdón primero hay que hacer un reconocimiento del dolor. No puedes perdonar lo que no reconoces. Se requiere mirar de frente la herida, sin negarla ni justificarla.
Luego tener comprensión espiritual ya que al observar desde un nivel más neutral, muchas veces entendemos que el otro también actuó desde su herida. No se trata de justificar, sino de ver con compasión y conciencia. Te llevará a la expresión emocional, llorar, escribir, cantar, hacer ceremonia, porque el perdón requiere expresión porque el cuerpo guarda las emociones no liberadas.
El perdón no siempre llega de inmediato, pero la decisión de perdonar abre la puerta. A veces es un proceso que lleva tiempo y te permite una reconfiguración energética. El alma puede integrar.








