Karina Holoveski
Mujer Medicina-Chamana.
Whatsapp: 3765-110223
Durante mucho tiempo te enseñaron a dar, a estar para otros, a sostener y a comprender, incluso a costa de postergarte. En ese intento constante de ser para afuera, muchas veces te fuiste alejando de tu propio centro, perdiendo el rastro de quién eras antes de las expectativas del mundo. Te acostumbraste a exigirte hasta el cansancio, a juzgarte con una severidad que nunca usarías con un extraño y a no escuchar los pedidos de auxilio de tu propia voz interior. Pero hay una verdad tan simple como profunda que tarde o temprano, vuelve a tocar la puerta de tu consciencia: no podés construir amor real afuera si primero no aprendés a habitarte con amor por dentro.
Amarte no es un acto de ego, ni consiste en creerte más que nadie o encerrarte en una burbuja de vanidad. Es algo mucho más honesto, más íntimo y valiente; es aprender a tratarte con el mismo cariño, ternura y paciencia con el que tratarías a alguien que amás de verdad en sus momentos más vulnerables. Es dejar de hablarte con dureza, soltar la pesada carga de la perfección y empezar a respetar tus tiempos, tus procesos y cada una de tus emociones, incluso aquellas que te dijeron que debías ocultar. Se trata de aprender a escucharte, dándote el espacio necesario para simplemente ser, con tus luces y tus sombras, entendiendo que tu energía es tu recurso más sagrado.
Muchas veces se confunde erróneamente el amor propio con el egoísmo, cuando en realidad es el acto más generoso que podés realizar. Cuando te tratás bien, cuando te cuidás de verdad y te das lo que necesitás, naturalmente empezás a dar a los demás desde un lugar completamente distinto. Ya no ofrecés ayuda desde la carencia, sino desde la plenitud y la abundancia de estar bien con quien sos. Y eso se siente en cada interacción. Tus relaciones cambian radicalmente: se vuelven más sanas, más equilibradas y más auténticas, porque ya no buscás que el otro llene tus vacíos, sino compartir tu completitud.
Amarte es, en última instancia, el acto de volver a casa, de volver a vos. Es elegirte cada mañana sin sentir culpa, es aprender a sostenerte con firmeza en tus días buenos y con infinita compasión en los días que más cuestan.
Desde esa base sólida, todo en tu vida empieza a ordenarse de otra manera. Porque cuando lográs estar en paz con vos mismo, lo que construís con los demás deja de ser una búsqueda desesperada de validación y se convierte en un encuentro genuino entre dos seres que se respetan.
Nos vamos acompañando…💖








