La actividad comercial en la localidad fronteriza de San Javier pasa por un momento complicado. Hoy se vende menos y el bolsillo de los clientes está cada vez más ajustado, lo que obliga a los dueños de los negocios a buscar la forma de seguir adelante mientras la gente se vuelca casi únicamente a comprar comida y productos de primera necesidad.
Al respecto, Rafael Norenberg, comerciante desde hace quince años en los rubros agropecuario y gastronómico, y además es tesorero de la Cámara de Comercio local, dialogó con PRIMERA EDICIÓN y analizó el panorama actual. Por estar al frente de dos negocios tan diferentes, tiene una mirada amplia de cómo se mueve el consumo en el pueblo y asegura que “en ambos sectores se siente un parate importante”.
Crece la financiación
La situación económica de los vecinos se ve reflejada todos los días en el mostrador. Según cuentan los comerciantes, la gente dejó de lado los gustos o las compras grandes para llevar solamente lo justo y necesario. El miedo a no llegar a fin de mes cambió totalmente la forma de gastar.
En ese sentido, Norenberg explicó que actualmente se ve una baja notoria en las ventas en casi todos los rubros. Señaló que “la realidad es que muchas familias no están llegando cómodas a fin de mes y eso se nota directo en el comercio, porque la gente compra lo justo, prioriza las necesidades básicas y se cuida mucho más con los gastos diarios”.
Otro dato que preocupa al comercio local es que para poder cubrir los gastos de todos los días muchos vecinos empezaron a financiarse de una manera que antes no se veía tanto: “Creció el uso de las tarjetas de crédito y también el nivel de deuda de los clientes, algo que en un pueblo donde todos se conocen no era tan común hasta hace poco tiempo”.
El intento por no cerrar
En San Javier -al igual que en otras localidades- el movimiento económico depende mucho de lo que pasa día a día. A pesar de que los números no ayudan, los comerciantes intentan no despedir personal y mantener los precios lo más posible para que la rueda no se detenga.
En esa línea, Norenberg destacó que “en ciudades pequeñas como San Javier cualquier golpe al bolsillo se siente rápido”. Seguidamente, afirmó que “hay muchos comerciantes haciendo un gran esfuerzo para sostener a sus empleados, cuidar los precios y seguir trabajando, apostando a que la situación mejore y las familias puedan recuperar algo de tranquilidad”.
Expectativas por el puente
Para los comerciantes, la única forma de cambiar el futuro de la región es la construcción del puente que una San Javier con Porto Xavier, en Brasil.
“Se espera que esta obra traiga turismo, más mercaderías y, sobre todo, una integración real que hoy no existe de forma fluida”, indicó el tesorero de la Cámara de Comercio local.
En ese contexto, Norenberg consideró que “el puente es una oportunidad enorme para la ciudad y toda la zona, ya que podría traer más movimiento de plata, turismo, trabajo e integración con Brasil. Sin embargo, recordó que “esta es una obra soñada y esperada desde la época de mis abuelos” y tantos años de espera, “hicieron que el vecino ya no crea tan fácilmente en los anuncios”.
“El proyecto se viene prometiendo hace tanto tiempo que pasó por varias generaciones sin que se ponga un solo ladrillo sobre el río Uruguay”, agregó y remarcó que por eso “es normal que mucha gente hoy tenga dudas o sienta desconfianza, porque se generó mucha expectativa otras veces y después no pasó nada”.
Más allá de este recelo, la esperanza de que esta vez sea la definitiva sigue viva. El comerciante concluyó que, tanto él como su familia y el resto de los vecinos, siguen teniendo fe en que “algún día se podrá cruzar ese puente, porque sería un hecho histórico para San Javier y para toda la provincia”.






