La cuenta empieza mucho antes del viaje. Para muchos argentinos que sueñan con ver a la Selección en el Mundial 2026, la preparación no pasa solamente por conseguir entradas o definir partidos: comienza meses antes, organizando cuotas, congelando precios y proyectando gastos en dólares.
Según confirmó Sandra Lezcano, presidenta de la Asociación Misionera de Agencias de Turismo, los paquetes para seguir a la Argentina en la Copa del Mundo ya se comercializan desde el año pasado y actualmente un viaje para presenciar toda la primera fase puede costar entre 8.800 y 9.500 dólares, sin incluir el pasaje aéreo desde Argentina hasta Miami.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Lezcano explicó que las consultas comenzaron en octubre de 2025 y que, aunque todavía quedan paquetes disponibles, hoy el comportamiento del viajero es muy distinto al de años anteriores. “Hay muchas consultas, pero pocas confirmaciones”, resumió.
La dirigente explicó que gran parte de quienes buscan viajar al Mundial intentan financiar el gasto con mucha anticipación, aprovechando planes de cuotas fijas en dólares para evitar subas futuras y distribuir el costo a lo largo de varios meses. “La gente se adelanta muchísimo. Ya en marzo y abril había personas consultando viajes para enero, febrero, marzo y abril del año que viene”, señaló.
Cuánto cuesta viajar al Mundial
Los paquetes más básicos para seguir a la Selección incluyen alojamiento, entradas y vuelos internos dentro de Estados Unidos, aunque no contemplan el tramo aéreo desde Argentina hasta Miami, ciudad que las operadoras eligieron como base logística para distribuir a los viajeros hacia Dallas y otras sedes donde jugará el equipo nacional.
Según detalló Lezcano, un paquete para asistir a un solo partido ronda entre 2.800 y 3.300 dólares, mientras que los programas para seguir toda la primera fase oscilan entre 8.800 y 9.500 dólares. La mayoría de las propuestas incluyen dos o tres noches de alojamiento, traslados y vuelos internos dentro de Estados Unidos.
La empresaria aclaró además que actualmente resulta muy difícil conseguir solamente entradas, ya que las operadoras que trabajan con convenios oficiales de AFA están obligadas a comercializar los tickets asociados a otros servicios turísticos.
“Mucha gente pensó en conseguir entradas e ir por sus medios, pero está complicado. Las operadoras no venden solo entradas, sino que deben agregar alojamiento, vuelos o transfers”, explicó.
Viajes más pensados y menos impulsivos
Más allá del Mundial, Lezcano sostuvo que el sector viene observando un cambio profundo en la conducta de los viajeros argentinos. Según indicó, después de la pandemia hubo una explosión de escapadas y viajes frecuentes durante fines de semana largos, algo que hoy comenzó a moderarse por el contexto económico.
“Antes se veía mucho más movimiento general y ahora incluso los fines de semana largos tuvieron una merma”, señaló.
En contrapartida, cada vez más personas optan por planificar un único viaje importante al año y comenzar a pagarlo con mucha anticipación. “Se puso muy de moda congelar precio y pagar en cuotas fijas en dólares de cinco, seis, siete u ocho pagos”, explicó.
Para Lezcano, la estabilidad cambiaria también influyó en este nuevo escenario. “El dólar más estable hizo que mucha gente vuelva a animarse a cerrar viajes”, afirmó.
Mundial, Fórmula 1 y Brasil
La presidenta de la Asociación Misionera de Agencias de Turismo explicó además que el Mundial no es el único evento internacional que hoy genera consultas. La Fórmula 1 volvió a despertar interés después de las actuaciones de Franco Colapinto, especialmente para las fechas de Brasil. “Ahora sí volvieron muchísimas consultas por Fórmula 1”, contó.
Brasil, de hecho, continúa siendo uno de los destinos más fuertes para el mercado regional, aunque Lezcano reconoció que la última temporada estuvo por debajo de los niveles de 2025.
“2026 fue una temporada difícil. Hubo movimiento, pero no como en 2025, que explotó”, aseguró.
Según relató, el propio mercado turístico brasileño sintió esa desaceleración. A diferencia del verano anterior, este año hubo más disponibilidad de hoteles y departamentos en destinos tradicionalmente muy demandados.
Entre los lugares más elegidos mencionó Búzios, Cabo Frío, Arraial do Cabo y Recife, mientras que Río de Janeiro mantiene demanda constante durante todo el año. “Para nosotros Río es casi como ir a Buenos Aires. La gente consigue un vuelo barato y se va”, describió.
Un sector que todavía busca recuperarse
Lezcano reconoció que el turismo todavía atraviesa una etapa de recuperación lenta y con mucha incertidumbre. Si bien detectan más consultas y cierto repunte gracias a la estabilidad del dólar, advirtió que la reactivación del turismo nacional todavía no termina de consolidarse.
“Se ve un pequeño aumento, pero sigue faltando la reactivación del turismo nacional y eso preocupa”, afirmó.
En ese contexto, explicó que muchas agencias y hoteles intentan sostener promociones y congelamiento de tarifas para incentivar reservas, aunque admitió que resulta difícil mantener esos valores por mucho tiempo.
También consideró que el comportamiento del consumidor cambió por completo: hoy las familias analizan más antes de viajar, comparan precios y priorizan la previsibilidad. “La gente consulta mucho, analiza mucho y después decide”, resumió.
Aun así, se mostró moderadamente optimista respecto a la próxima temporada turística, especialmente si el dólar mantiene cierta estabilidad y mejora el poder adquisitivo. “Creo que puede ser mejor que 2026 si el dólar sigue estable”, concluyó.




