Por Rosanna Toraglio
Periodista- BioPsicoTerapeuta
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Vieron que los grupos de acción, las denominadas tribus de trabajo están reuniéndose para armar nuevas agendas, pues están aprovechando la energía de la temporada.
Estamos frente a un tiempo especial que nos invita a profundizar, a reparar, despojarnos como las hojas secas de todo lo que ya no nos sirve. Fue útil, pero ahora le abrimos la puerta para que puedan dejarnos el vacío que llenaremos con nuevos proyectos, nuevas manifestaciones.
El exterior está en calma, las noches son más largas y nos permite ir hacia adentro, el interior florecerá con nuestra atención.
En la quietud del paisaje iniciaremos nuestro proceso de soltar.
Caminar con las leyes naturales
Desde la perspectiva metafísica y de las leyes de la naturaleza, el otoño y el invierno representan el descenso de la energía hacia la introspección y la consolidación. Mientras que la primavera y el verano son de expansión (Yang), estas estaciones frías nos invitan a conectar con el aspecto Yin de la existencia.
El otoño es la energía del soltar y cosechar. En metafísica, el otoño está vinculado al elemento metal. Es un periodo de balance y discernimiento. Como los árboles dejan caer las hojas que ya no sirven, nosotros aprovechamos esta energía para evaluar qué creencias, hábitos o relaciones ya no aportan valor a nuestra evolución.
Es el momento de recoger los frutos de lo que sembramos durante el año. No solo hablamos de logros materiales, sino de la sabiduría adquirida.
Cuando llegue el invierno, regido por el elemento agua será el punto máximo del Yin, quietud, silencio y profundidad.
En lugar de gastar energía hacia afuera, el invierno nos permite dirigirla hacia los órganos internos y la psique. Es la energía de la reserva; nos enseña a ahorrar fuerzas para el futuro.
Se dice que el invierno es el útero del año donde las nuevas ideas y proyectos se gestan en silencio antes de brotar en primavera.
El árbol como guía
En terapia transgeneracional reconocemos la influencia de nuestro linaje en nuestra vida. Cuántos programas repetimos, cuánto de lo que hacemos es realmente lo que deseamos o estamos repitiendo patrones, siendo fieles al linaje.
Es el momento ideal para el trabajo ancestral, la meditación profunda y el autoconocimiento. ¡Aprovecha tu quietud!








