A poco de cumplirse dos años de un crimen ocurrido en la localidad de Dos Hermanas, el expediente fue clausurado y elevado a juicio. El acusado es un hombre actualmente de 34 años, señalado como quien asesinó a su padre de varias puñaladas.
PRIMERA EDICIÓN pudo saber a través de fuentes consultadas, que tras el requerimiento de elevación de parte del fiscal de instrucción de San Pedro, Francisco Javier Insfrán, el juez Ariel Belda Palomar remitió la causa al Tribunal Penal de Eldorado. Allí fijarán fecha para juzgar al encartado.
Neri Ramón Figueroa deberá responder por el delito de “homicidio calificado por ser cometido contra su ascendiente”, artículo 80, inciso 1 del Código penal.
Está sindicado como quien el viernes 10 de mayo del 2024, atacó a su padre Agustín Figueroa de 73 años, en la vivienda que ocupaba sobre la ruta provincial 17.
Respecto al hecho, en la mañana de ese mismo día Neri se dirigió hasta la comisaría local y les dijo a los uniformados: “Disculpen, vengo a informar que discutí con mi padre y le di varias puñaladas, no sé si está muerto”.
Inmediatamente mientras quedaba demorado en la seccional, una comisión se dirigió hasta el domicilio ubicado sobre la ruta mencionada, pero a unos 13 kilómetros antes de la localidad de Bernardo de Irigoyen. No había nadie en la vivienda y cuando ingresaron encontraron en el suelo de la habitación a la víctima, con múltiples heridas de arma blanca.
Por orden de la autoridad judicial la escena fue resguardada para las pericias. Secuestraron un machete tipo “ciriri”, prendas manchadas con sangre y una muleta que usaba la víctima.
Días después Neri Figueroa fue trasladado al juzgado para ser indagado por el hecho pero se abstuvo ante el juez por recomendación de su defensor.
Lo que trascendió en ese momento en base a lo que él les contó a los policías, era que Neri acusaba a su padre de haberlo abusado sexualmente cuando era pequeño. Aunque, al no declarar el acusado ante las autoridades judiciales, esas referencias no tuvieron validez.
De allí surgió la hipótesis acerca del móvil del crimen, vinculado a una amenaza previa en la cual el hijo le recriminaba ese hecho al padre.
Sin embargo la pesquisa aún estaba en sus comienzos. El magistrado ordenó un estudio socioambiental y pericias psicológicas al imputado. De ser hallado culpable en el debate oral, le cabría la pena de prisión perpetua según lo estipulado en el Código Penal Argentino (artículo 80).
Pero el encartado puede solicitar un juicio abreviado declarándose autor responsable del crimen ante los jueces, tal como se lo habría dicho aquella mañana a la policía.





