El caudal del río Iguazú mostró un incremento marcado en las últimas horas y modificó el paisaje de las Cataratas, luego de las intensas lluvias registradas en el estado brasileño de Paraná. El fenómeno comenzó a evidenciarse desde el mediodía del viernes, cuando el volumen de agua alcanzó los 2.300 metros cúbicos por segundo, por encima del promedio habitual que oscila entre 1.500 y 1.
800 m³/s.
El cambio no pasó desapercibido para quienes visitan el Parque Nacional Iguazú durante el fin de semana largo por el feriado del Día del Trabajador. Además del aumento del caudal, los saltos presentaron una coloración rojiza, producto del arrastre de sedimentos desde la cuenca alta del río, una situación habitual tras lluvias intensas en territorio brasileño.
El contraste con jornadas previas fue evidente. El jueves, al cierre del paseo a las 18, el caudal se ubicaba en 812 m³/s, en línea con los registros de días anteriores. Sin embargo, según datos de la Compañía Paranaense de Energía (Copel), que monitorea el comportamiento hidrológico del río, el nivel comenzó a crecer de manera sostenida desde la madrugada de este viernes.
A las 6, el volumen ya había superado los 1.800 m³/s y continuó en ascenso durante la mañana, hasta alcanzar los valores actuales. La crecida responde directamente a las precipitaciones en la cuenca media y alta del Iguazú, donde el agua escurre hacia las Cataratas con un desfase de varias horas.
Fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN explicaron que el impacto podría haber sido aún mayor. “Se debe a las lluvias que cayeron y que ya fueron absorbidas por las represas que tenían bajo nivel, sino sería aún más alto acá en Cataratas”, indicaron. En ese sentido, el sistema de embalses aguas arriba funciona como regulador parcial del caudal, amortiguando crecidas más bruscas.
El comportamiento del río Iguazú está estrechamente ligado a lo que ocurre en Brasil, ya que gran parte de su cuenca se desarrolla en ese país. Por eso, episodios de lluvias intensas suelen traducirse rápidamente en cambios visibles en las Cataratas, tanto en el volumen como en la tonalidad del agua.
Aunque el caudal actual se encuentra por encima del promedio, todavía está lejos de niveles considerados extraordinarios o de crecida severa. En eventos extremos, como los registrados en años anteriores, el volumen puede superar ampliamente los 10.000 m³/s, lo que obliga incluso al cierre de pasarelas por seguridad.
Por el momento, el incremento genera un escenario distinto para los visitantes, con mayor potencia en los saltos y un paisaje más dinámico, aunque con menor visibilidad del color característico del agua debido a la carga de sedimentos.
El monitoreo continuará en las próximas horas, ya que la evolución del caudal dependerá de nuevas lluvias en la cuenca y de la capacidad de regulación de las represas brasileñas.




