La instalación de montículos de roca, piedra, tierra y basura en la frontera seca entre la ciudad brasileña de Dionísio Cerqueira y la localidad misionera de Bernardo de Irigoyen generó controversia en los últimos días, tras algunos cambios anunciados por las autoridades del vecino país, para suavizar la situación, ya que aunque aseguraron que no están tratando de levantar un muro, tienen planificado “establecer delimitaciones eficientes”.
La medida había comenzado semanas atrás, cuando las fuerzas nacionales brasileñas bloquearon al menos seis pasos informales, presuntamente utilizados para cruces ilegales, con el objetivo de frenar el contrabando, el tránsito irregular de personas y otros delitos como el robo de vehículos.
Sin embargo, el rudimentario muro generó cuestionamiento entre vecinos y comerciantes de ambos lados.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el intendente de Bernardo de Irigoyen, Edgardo “Chichín” Aquino, expresó su desacuerdo con este tipo de intervenciones físicas en una frontera caracterizada históricamente por su integración urbana y social.
“No encontraron mejor cosa que venir y tirar rocas para tratar de impedir el paso de la gente. Lo único que generan estos obstáculos, ubicados en calles y accesos secundarios que históricamente formaban parte de la dinámica cotidiana de una frontera sin divisiones físicas, es causar una terrible mala imagen, y la verdad no creo que vayan a frenar el contrabando. Ahora, parece que van a suplantar esas enormes rocas que la policía de Brasil dispersó en toda la frontera y hacer algo más ornamental para que ya no cause choque visual”, deslizó.
Y luego cuestionó: “No hacen más que entorpecer la vista y ahora encima se están deslizando hacia el lado argentino”.
“El problema no se resuelve con piedras ni barreras, sino con más celeridad en la aduana y mejores condiciones para el comercio fronterizo”, acotó el jefe comunal, al tiempo que remarcó que miles de personas cruzan diariamente entre ambas ciudades por razones laborales, comerciales y familiares.
Aquino insistió en que la clave está en agilizar los controles formales y fortalecer la infraestructura aduanera, en lugar de restringir los pasos alternativos que forman parte de la vida cotidiana en esta región tripartita, donde Argentina tiene frontera con dos ciudades brasileñas.







