
El crecimiento sostenido de los vehículos eléctricos de movilidad personal en Posadas comenzó a generar una mayor demanda de servicios técnicos especializados, especialmente en monopatines, bicicletas y motos eléctricas. A medida que aumenta la cantidad de usuarios, también se multiplican las consultas y reparaciones vinculadas a fallas mecánicas y electrónicas derivadas, en muchos casos, de un uso inadecuado de estos equipos.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el técnico en Movilidad Eléctrica Franco Homeniuk explicó que el incremento de estos vehículos en circulación se refleja directamente en el trabajo de los talleres, ya que “en la ciudad aumentó el volumen de vehículos eléctricos, entonces hay más gente que necesita servicios técnicos y ciertas reparaciones”, situación que atribuyó a un desconocimiento que todavía existe sobre cuidados específicos.
Según comentó, la mayor demanda de arreglos suele registrarse durante el verano, cuando las altas temperaturas y el uso más intensivo de estos medios de transporte incrementan las fallas y el desgaste. En ese contexto, señaló que llegó a tener hasta 27 monopatines eléctricos ingresados simultáneamente para reparación.
Entre los principales problemas detectados, señaló que la exposición al agua continúa siendo uno de los factores más perjudiciales para los monopatines eléctricos. Según indicó, “hay vehículos que especifican que no están hechos para andar en lluvia y muchas veces el usuario no lo tiene en cuenta”, por lo que el uso sobre asfalto mojado o inmediatamente después de precipitaciones suele derivar en desperfectos prematuros.
El especialista detalló que la humedad afecta especialmente a los componentes eléctricos internos, ya que “las ruedas te tiran agua abajo del monopatín y, al no tener una aislación buena, se mete agua en la batería y causa problemas eléctricos”. A ello se suman las condiciones de algunas calles de la ciudad y de los barrios periféricos, donde el barro también puede generar complicaciones adicionales.
En ese sentido, explicó que la acumulación de suciedad en determinadas partes del vehículo incrementa el esfuerzo de los sistemas electrónicos, ya que “se junta en ciertas partes donde te frena un poco el vehículo y hace que la batería trabaje más, que el controlador trabaje más”.
Qué tener en cuenta
Homeniuk recomendó que “si te queda un 20% de batería, evites llegar al cero”, ya que los ciclos completos de descarga y carga permanente generan un deterioro prematuro que puede reducir considerablemente la vida útil prevista de las baterías.
Aunque señaló que cada vez más usuarios buscan asesoramiento, afirmó que la mayoría de las consultas llegan después de la compra. Según comentó, muchos propietarios adquieren un monopatín y recién entonces comienzan a preguntar “cada cuánto hacer un service, qué conviene revisar antes de usarlo y ciertas consideraciones prácticas” que podrían evitar futuras averías.
Otro de los desafíos del sector está relacionado con la disponibilidad de repuestos. Debido a que se trata de una tecnología relativamente nueva en el mercado local, Homeniuk indicó que “la mayoría de los repuestos no se consiguen”, por lo que en numerosos casos se recurre a soluciones alternativas. Entre ellas, destacó la fabricación de piezas mediante impresión 3D, una opción que, según afirmó, permite obtener componentes “mejores que los originales, con más durabilidad y más económicos”.
Los costos y nuevos vehículos
Respecto de los costos de reparación, aclaró que varían según la complejidad de la falla y el tiempo transcurrido desde su aparición. Mientras algunos inconvenientes menores pueden resolverse por valores que rondan entre los 15 y 20 mil pesos, explicó que la sustitución completa de una batería puede alcanzar los 200 mil pesos. Asimismo, identificó a este componente como el más propenso a sufrir daños, especialmente por el uso en condiciones inadecuadas y por las vibraciones que generan algunos modelos con ruedas macizas.
El técnico también observó una expansión del mercado hacia otros medios de transporte eléctricos. “Todo comenzó con los monopatines, pero se extendió a las bicis y ahora hay un gran crecimiento de las motos eléctricas”, señaló. Atribuyó este fenómeno principalmente al bajo costo operativo de estos vehículos, ya que, según precisó, una carga permite recorrer entre 30 y 40 kilómetros con un consumo eléctrico que “no cuesta más de 200 pesos de luz”, una ventaja que impulsa cada vez más su adopción en la capital provincial.





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