En un contexto económico complejo a nivel nacional, las pequeñas y medianas empresas de Misiones enfrentan un escenario particularmente adverso, marcado por la caída del consumo, el incremento de costos y factores estructurales propios de la región, como la competencia comercial con países vecinos, que se ve amplificada por el contexto económico nacional.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el empresario posadeño y secretario general de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), Martín Halty, trazó un panorama preocupante del sector y advirtió que la actividad aún no encuentra un punto de estabilización. “Todavía no encontramos un piso en la caída”, afirmó.
Halty explicó que la retracción en las ventas es generalizada, aunque con diferentes intensidades según el rubro. En alimentos y bebidas no alcohólicas, uno de los indicadores más sensibles del consumo, la caída en marzo fue del 1%, mientras que en el acumulado anual del consumo masivo ronda el 10%, con una baja interanual cercana al 5%.
“El consumo masivo viene muy golpeado. Y cuando miramos otros rubros, como indumentaria o bazar, la situación es todavía peor”, detalló.
En contraste, señaló que el sector de combustibles se mantiene relativamente estable debido a su carácter inelástico, es decir, porque se trata de un producto de primera necesidad cuya demanda no cae en la misma proporción que otros bienes.
Sin embargo, al hablar de costos, el impacto se siente debido a los aumentos. “En marzo tuvimos una suba del 22% y eso impacta en toda la cadena productiva. El combustible influye en el transporte, en la logística, en los precios de todos los productos”, explicó. Además, anticipó que podrían registrarse nuevos incrementos en los próximos meses, lo que agravaría la situación.
El doble impacto de la frontera y el tipo de cambio
Uno de los factores diferenciales que agrava la crisis en Misiones es la dinámica fronteriza. Según el dirigente, el actual esquema cambiario genera una fuerte distorsión en el comercio local.
“Tenemos un tipo de cambio que no es competitivo, con un dólar barato, y eso hace que la gente cruce a comprar a los países vecinos. Eso nos pega el doble que en otras provincias”, explicó.
Este fenómeno, sumado a la caída del poder adquisitivo, impacta de lleno en la actividad comercial, especialmente en los centros urbanos.
“Se ve claramente en los locales vacíos del centro de Posadas. Es una imagen que empieza a repetirse y que refleja la situación que estamos atravesando”, advirtió.
Salarios en baja y consumo restringido
Halty también hizo foco en la pérdida del salario real como uno de los principales factores que explican la caída del consumo. “Hoy el 80% de la población gana menos de 1.400.000 pesos y la mitad está por debajo de los 800.000. Con esos ingresos, la gente compra lo justo y necesario”, señaló.
En ese sentido, indicó que el consumo se concentra casi exclusivamente en alimentos y productos de higiene, mientras que el resto de los gastos se reduce al mínimo.
En este tramo, el empresario comparó el escenario actual con la crisis de fines de los años 90 y principios de los 2000, y advirtió que aún no se vislumbra un freno en la caída. “Esto ya lo vivimos. En esa época se decía todo el tiempo que se había llegado al piso, pero nunca se terminaba de tocar fondo. Hoy estamos en una situación similar”, afirmó.
En ese marco, alertó que más de 23.000 empresas cerraron desde el inicio de la actual gestión nacional, lo que refleja el impacto del contexto económico sobre el entramado productivo.
Consultado sobre cuánto tiempo pueden sostenerse las PyMEs en este escenario, Halty señaló que no hay una respuesta uniforme. “Depende de cada empresa. Hay algunas que tienen más espalda, más ahorros, y otras que ya están al límite. Muchas están tomando préstamos para poder sostenerse”, explicó.
Además, indicó que en algunos casos los empresarios debieron reducir costos al máximo, incluso prescindiendo de personal o atendiendo ellos mismos sus negocios. “Los comercios más chicos son los más afectados. Son los primeros que sienten la caída del consumo”, agregó.

El rol del crédito y las dudas sobre la recuperación
Para el dirigente, la estrategia del Gobierno nacional está centrada en impulsar el consumo a través del crédito, a partir de una eventual baja de tasas de interés. “Se está apostando a que el sector que tiene ingresos formales y más altos tome crédito para consumir o invertir. Pero eso alcanza solo a un porcentaje reducido de la población”, analizó.
En ese sentido, advirtió que sin una mejora del salario real no habrá una recuperación sostenida del mercado interno.
Por último, en relación a las políticas de incentivo a la inversión, Halty fue escéptico respecto a su efectividad en el contexto actual. “Las PyMEs invierten cuando hay demanda. Hoy, con el consumo tan deprimido, es muy difícil que alguien se anime a invertir”, sostuvo.
También cuestionó la velocidad de la apertura de importaciones, al considerar que afecta la competitividad de la producción local.
Propuestas para aliviar la situación
Desde ENAC impulsan un proyecto de ley de emergencia PyME que contempla una serie de medidas para el sector. Entre ellas, mencionó la eliminación de multas e intereses de deudas fiscales, la reducción de tarifas de servicios, la recomposición salarial y la reactivación de la compra estatal a empresas nacionales.
“Hay herramientas para mejorar la situación sin romper el equilibrio macroeconómico. Se trata de generar alivio en el corto plazo para sostener el entramado productivo”, planteó.
Finalmente, Halty sostuvo que el actual esquema económico beneficia principalmente a sectores concentrados, como el agro, la minería y la energía, mientras el resto de la economía permanece estancado o en retroceso. “El ajuste lo están pagando los trabajadores, los jubilados y las PyMEs. Y sin consumo, es imposible que la economía se reactive”, concluyó.












