El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que el desarme de Hezbolá es un requisito indispensable para avanzar hacia un acuerdo de alto el fuego con Líbano, en un contexto marcado por la escalada militar y el reciente fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
En un mensaje difundido por video, Netanyahu aseguró que Líbano se acercó en reiteradas ocasiones durante el último mes para iniciar negociaciones directas, aunque dejó en claro que cualquier avance dependerá de condiciones estrictas. “Queremos lograr el desarme de Hezbolá y un acuerdo de paz real, que dure por generaciones”, sostuvo.
La postura del gobierno israelí se da en paralelo al estancamiento diplomático entre Washington y Teherán, que no lograron alcanzar un consenso tras intensas negociaciones. En ese escenario, Israel refuerza su estrategia militar y política en uno de los frentes más sensibles del conflicto regional.
Netanyahu también profundizó su discurso contra Irán y advirtió que la campaña en su contra está lejos de concluir. Al referirse al denominado “eje iraní”, sostuvo que Israel continuará con sus operaciones y remarcó que su objetivo estratégico sigue siendo impedir que Teherán acceda a armas nucleares.
Mientras tanto, el impacto en el terreno continúa en aumento. El Ministerio de Salud de Líbano informó que los ataques israelíes dejaron al menos 2.020 muertos y 6.436 heridos desde la reanudación de las hostilidades, en una cifra que refleja la magnitud de la actual escalada.
El conflicto se intensificó luego de que Hezbolá confirmara el lanzamiento de cohetes hacia territorio israelí el 2 de marzo, lo que marcó la ruptura del alto el fuego vigente desde noviembre de 2024. A partir de ese momento, Israel amplió su ofensiva más allá de las zonas fronterizas, con ataques en diversas regiones del territorio libanés.
En paralelo, el escenario geopolítico muestra señales de fragmentación. Si bien Irán y Estados Unidos habían avanzado en un entendimiento para reducir tensiones, Israel sostuvo que ese esquema no aplica al frente libanés, una postura que fue rechazada tanto por Teherán como por mediadores internacionales.
Este desacople evidencia la complejidad del conflicto en Medio Oriente, donde los distintos actores operan con agendas propias y sin una estrategia común de desescalada. En ese contexto, la exigencia israelí de desarmar a Hezbolá aparece como un punto de máxima tensión que, por ahora, aleja cualquier posibilidad de tregua.
Con las negociaciones diplomáticas en pausa y los combates activos, el conflicto en la frontera entre Israel y Líbano se consolida como uno de los focos más críticos de la región, con impacto directo en la estabilidad política y de seguridad en Medio Oriente.
Fuente: Agencia de Noticias NA





