La obra Fazenda de la Esperanza avanza en la ciudad de Oberá y en las próximas semanas comenzará a funcionar como un espacio de acompañamiento y rehabilitación para personas con consumos problemáticos de la zona centro de Misiones. El proyecto es impulsado desde la Iglesia Católica y estará destinado principalmente a jóvenes y adultos que buscan reconstruir su vida tras atravesar situaciones vinculadas a las adicciones. Se trata de una granja, con producción autosustentable, donde cada persona debe producir y muchos tendrán la opción de continuar colaborando con este espacio una vez finalizado su tratamiento.
En comunicación con FM 89.3 Santa María de las Misiones el párroco de la Catedral San Antonio, Ariel Manavella, explicó que la iniciativa forma parte de una red internacional con décadas de trabajo. “Fazenda de la Esperanza se conoce habitualmente como una comunidad terapéutica, en realidad es bastante más que eso. Es una organización surgida en el seno de la Iglesia hace más de cuarenta años en Brasil”, señaló.
El sacerdote indicó que el nuevo espacio se denominará Fazenda de la Esperanza María Auxiliadora y estará orientado a varones de entre 16 y 60 años que atraviesen situaciones complejas, muchas de ellas relacionadas con el consumo de drogas. “Se presenta como un centro masculino para acoger a personas que tengan alguna situación difícil en la vida, generalmente asociada con el consumo de drogas”, explicó.
Según detalló, la puesta en marcha comenzará el 18 de abril con una etapa inicial de misión en la que llegarán voluntarios y miembros de la organización. “Esperamos recibir alrededor de veinte personas que vienen de todo el país. Todos ellos ya han hecho una caminata en Fazenda, que es un período de doce meses donde las personas pueden reestructurar su vida y hacer un proyecto de vida”, indicó.

Manavella señaló que el modelo de recuperación se basa en tres pilares fundamentales. “Toda la vida gira en torno a tres pilares que son el trabajo, la vida comunitaria y la espiritualidad centrada en la palabra de Dios. Ese es el tratamiento”, explicó, y aclaró que el espacio no utiliza fármacos salvo en situaciones puntuales.
El sacerdote destacó que la propuesta apunta a reconstruir vínculos y ofrecer contención a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento. “Fazenda es una familia. Los miembros se van conociendo y a medida que hacen el camino se van aceptando como son y acompañando también sus fragilidades”, expresó.

Además, remarcó que el proceso es voluntario y busca ir más allá de la desintoxicación. “Ofrecer solamente salir de la droga sería una ilusión. Lo que nosotros proponemos es devolverles la ilusión de vivir”, afirmó al referirse al enfoque integral de la obra.
Finalmente, Manavella invitó a la comunidad a colaborar con el proyecto que comenzará a recibir a jóvenes de Misiones tras su inauguración oficial en mayo. “Mientras hay vida hay esperanza. Se puede ayudar con oración, con alimentos no perecederos, elementos de higiene o herramientas. En Fazenda todo sirve”, concluyó.








