Diversos estudios y análisis académicos advierten sobre un fenómeno que comienza a generar preocupación en el ámbito educativo y científico: por primera vez en la historia reciente, una generación podría presentar niveles de rendimiento cognitivo inferiores a los de sus padres. Investigaciones recientes señalan que la llamada Generación Z, nacida entre finales de los años noventa y principios de los 2000, estaría experimentando dificultades vinculadas con la atención, la memoria y la comprensión lectora.
Especialistas sostienen que el uso intensivo de la tecnología desde edades tempranas es uno de los factores que podría estar influyendo en este escenario. Si bien las herramientas digitales surgieron como un apoyo para el aprendizaje y el acceso a la información, algunos investigadores advierten que el exceso de pantallas y la reducción de la interacción social directa podrían estar afectando el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes.
El científico australiano Jared Cooney Horvath es uno de los investigadores que alertó sobre esta tendencia. Según sus estudios, la Generación Z sería la primera en obtener peores resultados en pruebas académicas estandarizadas en comparación con la generación anterior, un dato que presentó incluso ante el Senado de Estados Unidos a comienzos de este año.
De acuerdo con su análisis, los nacidos a finales del siglo XX y principios del XXI evidencian un descenso en habilidades como la atención básica, la retención de información, la lectoescritura, las matemáticas y la resolución de problemas. En este contexto, Horvath sostiene que la fuerte dependencia tecnológica podría estar detrás de este retroceso.
Este panorama también pone en duda el denominado “efecto Flynn”, una teoría formulada por el investigador James R. Flynn que señalaba que el coeficiente intelectual promedio aumentaba progresivamente de generación en generación durante el siglo XX. De confirmarse los nuevos estudios, ese crecimiento histórico del CI podría haber comenzado a revertirse.
Las investigaciones indican que el fenómeno no se limita a un solo país, sino que se registra en distintas regiones del mundo. Informes académicos advierten que más de 80 países muestran descensos en indicadores tradicionales de inteligencia y rendimiento educativo en las generaciones más jóvenes.
En Europa, por ejemplo, estudios del Centro de Investigación Económica Ragnar Frisch, en Noruega, detectaron que las personas nacidas después de 1975 presentan, en promedio, un coeficiente intelectual menor que generaciones anteriores. En América Latina, los datos también muestran diferencias entre países, con Uruguay encabezando el ranking regional y otros países ubicados en niveles intermedios o más bajos.
Para varios especialistas, el problema radica en que el acceso inmediato a la información a través de internet no necesariamente implica aprendizaje profundo. Según advierten, el consumo de contenidos breves, videos rápidos y resúmenes visuales estaría reemplazando procesos como la lectura reflexiva y el pensamiento crítico, generando una “ilusión de conocimiento” que podría afectar el desarrollo educativo de las nuevas generaciones.
Fuente: Portal LJA










