La comunidad mbya Ychongy Poty atraviesa hace más de veinte días una crítica situación que expone una problemática recurrente tanto para ellos, como para otros territorios indígenas en la provincia: la falta de acceso al agua potable.
No obstante, el caso particular de esta aldea llegó a un punto alarmante porque en plena ola de calor a principios de marzo y hasta ahora, ocho familias, unas 35 personas en total entre niños y adultos mayores, se quedaron sin suministro y la cooperativa de agua del pueblo, (CAPSI) le reclama una deuda millonaria e impagable al cacique Ariel Ramos.
Según explicó el mburuvicha Ramos, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN el asentamiento está conectado a la red de la cooperativa local, pero el suministro fue interrumpido por una deuda acumulada que se refinancia una y otra vez que jamás se llega a cubrir del todo.
El conflicto, sin embargo, tiene un origen más complejo: históricamente era el municipio de San Ignacio quien cubría ese gasto, pero dejó de hacerlo sin aviso, lo cual generó un pasivo que hoy resulta impagable para la comunidad.
Ante la falta de respuestas, tanto el cacique como desde el Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (EMiPA) se recurrió a organismos oficiales en busca de una solución y aunque hubo compromisos de intervención por parte de autoridades vinculadas a Asuntos Guaraníes, según dijo a este Diario la titular de la entidad pastoral, Kiki Ramirez, “hasta el momento las promesas no se tradujeron en acciones concretas y tampoco hubo un nuevo contacto del director de Asuntos Guaraníes, Francisco Rodriguez, con la aldea”.
La deuda, que ronda cifras elevadas, más de un millón y medio de pesos quedó a nombre del propio mburuvicha, lo que agrava la situación administrativa y expone una irregularidad en la gestión del servicio.
En ese sentido, desde organizaciones que acompañan a las comunidades señalaron que, al contar con personería jurídica, la titularidad debería recaer en la comunidad y no en una persona física.
Incumplimientos
Mientras tanto, la vida diaria se sostiene como puede. Sin arroyos cercanos, las familias dependen de la solidaridad de vecinos o de la compra ocasional de agua, una alternativa que no siempre está al alcance. Compartir lo poco que consiguen se volvió una práctica habitual en un contexto cada vez más incierto.
Más allá de lo inmediato, el caso vuelve a poner en discusión el rol del Estado y las obligaciones asumidas en materia de derechos indígenas.
Normativas internacionales como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al que Argentina adhirió, establecen que los pueblos originarios deben contar con condiciones básicas que garanticen una vida digna, entre ellas, tener agua potable.
La comunidad salió a pedir ayuda por la desesperante situación
Mientras la burocracia se interpone una vez más, la comunidad mbya están atravesando las últimas semanas sin agua.
“El prestador debería tener esa perspectiva de que el consumidor es en este caso una comunidad indígena, quienes deberían acceder al agua de manera gratuita”, reclamo recientemente la representante legal de EMiPA, Roxana Rivas. “Ychongy Poty es una comunidad que viene con problemas de agua desde hace bastante tiempo, que si bien está conectada a la red de agua corriente del pueblo, pero permanentemente sufren cortes porque hay una deuda histórica, que si bien se viene refinanciando, por los costos se les hizo impagable un servicio de esa característica”, acotó en tanto Kiki Ramirez en las declaraciones que brindó a este Diario.
“La comunidad no puede terminar de pagar una deuda histórica, entonces el conflicto no llega a su fin y cada tanto vuelven a quedar sin el servicio, ya que aunque se refinancia se superan las posibilidades de pago que tiene la comunidad”.
Y finalizó: “Hemos hecho nota ante las autoridades, sobre todo de Asuntos Guaraníes y no nos han dado respuesta, una vez su director me dijo que se iba a ver que se podía hacer ya que la deuda no está a nombre de la comunidad, sino de una autoridad de la comunidad (que no debería ser así) y esa es la razón por la cual la comunidad volvió a tener serios problemas de agua y esto puede acarrear problemas sanitarios”.





