La zafra tealera de Misiones atraviesa su momento más delicado de la temporada y, lejos de mostrar señales de recuperación, suma nuevos síntomas de deterioro.
A las pérdidas que ya había dejado el ataque de ácaros en los primeros cortes se agrega ahora el aumento sostenido de los costos, la falta de competitividad exportadora y la decisión de varios secaderos de terminar la campaña antes de lo habitual, un escenario que enciende alarmas en toda la cadena.
Productores e industriales coinciden en que el problema ya no pasa únicamente por el rendimiento de los teales o por las dificultades climáticas, sino por una combinación que asfixia al sector. El precio quedó atado a un dólar que se mantiene relativamente estable, mientras el resto de los costos siguió subiendo mes a mes, especialmente combustibles, energía, fletes y mano de obra.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el productor e integrante de la Federación Agraria y de la Comisión Provincial del Té (CoProTé) Fabián Labán sostuvo que la tercera cosecha encuentra a los colonos “más que complicados” y atribuyó buena parte de esa situación a la pérdida de rentabilidad que se arrastra desde hace meses.
“Venimos complicados con los malos precios, por culpa de la desregulación del mercado, y sumale que el clima tampoco acompaña”, expresó.
Según describió, hoy el combustible se convirtió en el principal componente del costo de cosecha y su incremento permanente volvió cada vez más difícil sostener la actividad. “Sube, sube, sube y ya realmente no se aguanta más esto”, resumió.
Labán explicó que, aunque el valor del brote verde fue fijado en función del tipo de cambio, eso no alcanza para recomponer ingresos porque el dólar “se está manteniendo ahí”, mientras todos los demás gastos corren por delante. “Inclusive hasta la mano de obra subió. Y para nosotros los productores es merma”, señaló.
Problemas sanitarios
El panorama también se agravó por los daños productivos que dejó el ácaro al inicio de la campaña.
De acuerdo con el referente tealero, la primera cosecha arrancó con un fuerte impacto sanitario y se perdió “prácticamente un 40%” de ese corte. En la segunda, el comportamiento fue desigual, con lotes que lograron recuperarse y otros que volvieron a sufrir ataques en esta tercera etapa. A eso se suma otro factor estructural que condiciona a las chacras: la falta de liquidez dejó a muchos productores sin posibilidad de fertilizar.
Labán explicó que históricamente se utilizaba el ingreso de una producción para sostener la otra, alternando entre té y yerba mate. Sin embargo, ese esquema se rompió por la crisis yerbatera.
“Hoy, como la yerba hace dos años que no tiene un valor, directamente no se fertiliza ni la yerba ni el té”, lamentó.
La consecuencia de ese deterioro ya se refleja en la duración prevista de la zafra. Según advirtió, si no mejora la colocación industrial, la campaña podría finalizar a mediados de abril, incluso antes que el año pasado. “Todo va a depender del mercado que tenga cada secadero”, explicó.
Falta de demanda
Esa misma lectura comparten desde el sector industrial: Jonathan Klimiuk confirmó que ya hay establecimientos que comenzaron a frenar y otros que lo harán en los próximos días.
“Hay secaderos que ya pararon la producción y hay secaderos que van a parar ahora el 31 de este mes”, señaló, al remarcar que el cierre se está adelantando entre 30 y 45 días respecto del calendario habitual.
Según explicó, la causa principal es la falta de demanda externa y la imposibilidad de competir con otros países exportadores: “Estamos caros para producir en Argentina. El combustible afecta de lleno a la producción, la energía ni hablar. Y tenemos un dólar que no es competitivo para la exportación”, sostuvo.
Klimiuk remarcó que la actualización de costos “fue terrible en dólares” y que eso dejó al té argentino fuera de competencia en un mercado internacional donde no hay margen para trasladar aumentos al comprador. “Hoy producir en Argentina es inviable para las economías regionales”, afirmó.
En su caso, adelantó que una de sus dos fábricas dejará de operar en los próximos días y que luego la otra también cerrará por finalización anticipada de la campaña.
Desde Los Helechos, el propietario de secadero Javier Vancsik confirmó una situación similar. En su establecimiento, la cosecha ya fue suspendida la semana pasada. Explicó que la decisión respondió al cumplimiento de los compromisos comerciales previstos y a la falta de sentido económico de seguir elaborando mercadería en un contexto de sobreoferta mundial y precios en baja.
“No tiene sentido seguir elaborando un producto que está con sobreoferta y con tendencia a bajar el precio”, sostuvo.
Según explicó, el exceso global de producción, especialmente por buenas cosechas en India y África, terminó presionando a la baja sobre el mercado internacional, incluso en Estados Unidos, principal destino del té argentino.
Vancsik coincidió además en que el atraso cambiario y la suba de costos internos golpearon con fuerza a la actividad. “El té es un producto que consume mucha energía. El costo de la energía aumentó mucho. El combustible también, y en consecuencia la mano de obra”, afirmó.
Aunque valoró algunos acompañamientos oficiales, como el subsidio a la luz de la Provincia, consideró que no alcanzan para compensar el crítico escenario actual en el sector tealero.





