Los combustibles volvieron a subir este miércoles 25 de marzo en todo el país y en Posadas los precios alcanzaron nuevos niveles récord, en una escalada que no da tregua y que ya empieza a sentirse con fuerza en la economía cotidiana.
Un relevamiento en estaciones de servicio de la capital provincial muestra que los valores ya se ubican por encima de los $2.300 en los segmentos premium. En una estación Axion, la nafta súper se vende a $2.080, mientras que la Quantium (premium) llegó a $2.292. En el caso del diésel, el común se ubica en $2.202 y el Quantium Diesel X10 alcanza los $2.383 por litro.
Por su parte, en YPF, la petrolera de referencia, la nafta súper ya cuesta $2.120, la Infinia se ubica en $2.318 y el Infinia Diésel trepó a $2.418, consolidando un nuevo piso en los surtidores.
El incremento de este miércoles se suma a una seguidilla de ajustes registrados a lo largo del mes. La semana pasada, incluso, los precios habían subido dos veces en menos de 48 horas, rompiendo la barrera simbólica de los $2.000 por litro en la ciudad.
La dinámica de aumentos muestra estrategias distintas entre las empresas. YPF aplicó subas cercanas al 8% en toda su línea, mientras que Shell avanzó con incrementos más agresivos, especialmente en los combustibles premium. Axion, en tanto, mostró ajustes más moderados en algunos productos, aunque sin quedar al margen de la tendencia general.
Detrás de esta escalada hay una combinación de factores. Por un lado, la recomposición de precios relativos que atraviesa la economía argentina desde diciembre de 2023. Por otro, la volatilidad internacional del petróleo, impulsada en las últimas semanas por el conflicto en Medio Oriente, que empujó al alza los valores energéticos a nivel global.
Sin embargo, en Misiones el impacto tiene particularidades propias. La condición de provincia fronteriza, sumada a la apreciación del dólar, genera un escenario de fuerte competencia con Paraguay y Brasil, lo que afecta directamente el consumo local.
Desde el sector advierten que la demanda ya comenzó a resentirse. “La venta de combustibles ha caído sensiblemente”, señalaron desde estaciones de servicio, atribuyendo la baja tanto a los aumentos sostenidos como a la pérdida de competitividad en la frontera.
El efecto se traslada rápidamente a toda la economía. Cada suba en los surtidores impacta en el costo del transporte, la logística y la producción, y termina reflejándose en los precios finales de bienes y servicios.





