La Cámara de Diputados comenzará este miércoles a las 10 el debate público sobre la reforma de la Ley de Glaciares aprobada por el Senado, con un esquema de audiencias que ya genera controversia por sus limitaciones y por las objeciones judiciales planteadas por organizaciones ambientalistas.
El oficialismo diseñó un sistema mixto para canalizar la participación de los inscriptos: unos 200 oradores expondrán de manera presencial, mientras que otros 200 lo harán de forma virtual. El resto, de un total que supera los 100 mil interesados, deberá enviar su postura por escrito o mediante videos.
La magnitud de la convocatoria y las restricciones impuestas para las exposiciones anticipan un debate complejo. Cada orador tendrá un máximo de cinco minutos para presentar su postura, un límite que será estrictamente controlado por las autoridades de las comisiones de Recursos Naturales y de Asuntos Constitucionales.
La organización de las audiencias también generó cuestionamientos desde la oposición. Bloques como Unión por la Patria, Provincias Unidas y la izquierda reclaman extender la cantidad de jornadas para garantizar una participación más amplia, mientras que el oficialismo ratificó el cronograma previsto para el 25 y 26 de marzo.
En paralelo, el proceso se desarrolla bajo la lupa judicial. Un intento de suspender las audiencias fue rechazado, pero aún resta una definición sobre otra cautelar presentada por organizaciones ambientalistas, que piden garantizar la participación oral de todos los inscriptos.
Las entidades impulsoras de esta última presentación -entre ellas FARN, Greenpeace y asociaciones de abogados ambientalistas– cuestionan las limitaciones del esquema y advierten que podrían vulnerar el derecho a la participación ciudadana en un debate de alto impacto ambiental.
Mientras tanto, el Congreso se prepara para dos jornadas intensas que también tendrán repercusiones fuera del recinto. Desde la mañana se implementarán cortes de tránsito en la zona del Congreso, con operativos de seguridad que afectarán accesos clave. Además, para la tarde está prevista una marcha de organizaciones ambientalistas.
El debate sobre la reforma de la Ley de Glaciares se inscribe en un escenario de fuerte tensión entre el oficialismo y distintos sectores políticos y sociales. La iniciativa, que ya obtuvo media sanción en el Senado, abre discusiones sobre el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental.





