Vecinos de las chacras 176, 179 y 180 de Posadas manifestaron su preocupación por el aumento de la inseguridad, los robos y el consumo problemático de estupefacientes en la zona. Señalan que la situación se volvió cada vez más compleja en los alrededores de la chacra 181, donde se acumulan los reclamos por respuestas y presencia policial.
Ante el escenario que describen como “cada vez más preocupante”, los residentes comenzaron a organizarse para visibilizar la problemática. “Los vecinos contamos con un grupo, una comisión organizada desde un WhatsApp con todos los reclamos. Estamos cansados de la delincuencia que hay en el barrio”, expresó a PRIMERA EDICIÓN Rosana Maciel, vecina de la chacra 179.
En el día a día del barrio Maciel sostuvo que “hay mucha inseguridad, muchos robos”. Asimismo, mencionó la presencia de personas en situación de calle que utilizan terrenos abandonados o sin limpiar como refugio. “Han hecho aguantadero en los lugares donde son baldíos, justamente los usan como una estrategia de supervivencia”, indicó.
Entre los reclamos más reiterados aparece la falta de iluminación en calles y paradas de colectivos, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad durante la noche. “La policía también viene, miran y se van. Nosotros estamos cansados de eso, porque todos somos gente laburante y trabajamos todo el día”, agregó la vecina.

Cambios
Fidel Maciel, uno de los residentes más antiguos del barrio, recordó que “la represa cambió todo acá porque antes era un monte”, comentó. Sin embargo, advirtió que hoy el principal problema es la seguridad y pidió “si las autoridades o la policía pueden colocar una alarma vecinal o algunas cámaras”, señaló. Además, insistió en la necesidad de mayor presencia policial durante la noche: “Que puedan colaborar con nosotros con algún recorrido por lo menos de noche por acá”.
El vecino también remarcó que, entre los jóvenes que recorren el barrio, “hay mucho consumo, muchas adicciones. Lo que estoy notando es que generalmente son gente de otro lado que están viniendo también por acá, hasta del Paraguay veo gente que se droga acá”.
Por su parte, Mónica, quien vive en el barrio desde hace 52 años, describió cómo cambió la zona con el paso del tiempo. “Ahora tenemos asfalto, tenemos camino, tenemos colectivo, tenemos todo, pero a la noche hay que dormir con un ojo y con otro estar espiando porque todo el tiempo están dando vueltas para robar”, relató.
La mujer aseguró que la sensación predominante es de “vivir con miedo”. Recordó un episodio que refleja la inseguridad cotidiana: “Un chico me pidió agua y algo de comer. Le di el agua, fui a buscarle algo de comer y cuando salí ya no estaba más. Se llevó hasta el vaso”.
Necesidad de intervención
Diego López, vecino de la chacra 179 desde hace dos años, aseguró que “esto cada vez es peor” y donde son testigos de como “la gente en estado de drogadicción, en estado de calle, viene y hace lo que quiere acá”. Señaló que en este tiempo vio como “han destruido los cercos de los vecinos y los robos son cada vez más frecuentes”. Además, sostuvo que una vivienda abandonada y reiteró que varios descampados del barrio funcionan como refugio o presuntos “aguantaderos” de elementos robados.
“Nosotros ya perdimos casi la esperanza de llamar a la policía porque muchas veces llamamos y no vienen. Esto es tierra de nadie y los vecinos estamos cansados”, expresó.
En este sentido, los vecinos piden respuestas urgentes de las autoridades y la intervención de organismos que trabajen con jóvenes en situación de consumo problemático. “¿Cómo podemos solucionar esto? No sé si tiene que intervenir alguien que trabaje con los chicos de drogadicción o de adicciones. Porque acá ya no es sostenible vivir así”, concluyó.








