El aumento del tiempo que niños y adolescentes pasan frente a celulares, tablets y computadoras comienza a mostrar consecuencias en la salud visual. Especialistas alertan sobre un crecimiento sostenido de la miopía en edades cada vez más tempranas y advierten que el fenómeno ya se observa con claridad en consultorios y controles escolares.
En FM 89.3 Santa María de las Misiones, hablaron al respecto con el oftalmólogo Carlos Krause quien confirmó que en los últimos años se detectó un incremento significativo de este problema visual en la población infantil. “Tras diversos estudios y estadísticas se ha notado un incremento de aproximadamente entre un 20 y un 30% de miopía en niños”, señaló.
Según explicó, el fenómeno no es exclusivo de una región. “Esto no ocurre solo en nuestras latitudes, sino a nivel mundial”, sostuvo el especialista, quien vinculó el aumento con cambios en los hábitos de vida de los chicos.
Uno de los factores que más preocupa a los profesionales es la creciente exposición a dispositivos electrónicos. El uso prolongado obliga a los ojos a mantener el enfoque en distancias muy cortas durante largos períodos.
“La mayor exposición a pantallas y las fijaciones prolongadas en puntos cercanos hacen que el ojo trabaje constantemente de la misma manera, y eso favorece el desarrollo de la miopía”, explicó Krause.
El médico señaló que, aunque todavía se investigan los mecanismos exactos que generan este fenómeno, la evidencia muestra que el estilo de vida actual influye de manera directa.
“Hoy los chicos pasan mucho más tiempo mirando celulares, tablets o computadoras. Y muchas veces no hacen pausas ni descansos visuales, lo que aumenta el riesgo”, indicó.
Menos juego al aire libre
El especialista también remarcó que otro cambio importante en la infancia actual es la reducción de las actividades al aire libre.
“Hay un déficit de exposición al aire libre y de tareas recreativas que demanden mirar a distancia, algo que antes era habitual en los chicos”, explicó.
Para Krause, este tipo de actividades resulta clave para el desarrollo saludable de la visión. “Cuando el niño juega afuera, el ojo trabaja enfocando a diferentes distancias y eso ayuda a su desarrollo visual”, añadió.
Además, señaló que la predisposición genética también influye. “Si uno de los padres tiene miopía, el chico tiene más posibilidades de desarrollarla”, indicó.
Señales que pueden alertar a los padres
El oftalmólogo recomendó a las familias prestar atención a ciertos comportamientos que pueden indicar dificultades visuales.
“Hay signos bastante claros: cuando el chico se acerca demasiado a los objetos, tiene dolores de cabeza, se toca los ojos o le cuesta realizar tareas cotidianas”, detalló.
En el ámbito escolar, la miopía también puede manifestarse cuando los niños tienen dificultades para ver el pizarrón. “Muchas veces terminan copiando del cuaderno del compañero porque no ven bien, lo que puede afectar su rendimiento y su integración”, agregó.
Este tipo de dificultades puede impactar no solo en el aprendizaje, sino también en la conducta y la autoestima del niño.
“Un chico que no ve bien puede evitar actividades deportivas o juegos con sus compañeros, porque no distingue bien la pelota o los objetos a distancia”, señaló.
Riesgos de no tratar la miopía a tiempo
En otro tramo de la entrevista, Krause advirtió que la falta de controles puede derivar en problemas más serios en el futuro. “El ojo miope es un ojo que puede estar expuesto a complicaciones como glaucoma, cataratas o problemas en la retina si no se controla adecuadamente”, señaló.
Pero además del impacto médico, también puede haber consecuencias en el desarrollo social del niño.
“Puede volverse más retraído, preferir actividades en espacios cerrados o quedarse con las pantallas porque ve mejor de cerca”, indicó.
Recomendaciones para el uso de pantallas
Frente a este escenario, el especialista recomendó establecer límites claros al uso de dispositivos electrónicos. “No se deberían utilizar pantallas en niños menores de dos años”, advirtió.
Entre los dos y cinco años, el tiempo debería ser muy limitado. “En esa etapa no debería superar una hora diaria”, señaló.
Para los chicos mayores, el uso debe ser controlado por los adultos. “El celular o la tablet no son un juguete más, porque están diseñados para captar la atención con sonidos, imágenes y estímulos permanentes”, explicó.
La importancia de los controles visuales
El oftalmólogo insistió en la necesidad de realizar chequeos periódicos para detectar problemas a tiempo. “Un oftalmólogo pediátrico puede detectar miopía incluso desde los primeros meses de vida mediante estudios específicos”, afirmó el profesional al tiempo que recomendó que los controles formen parte de la rutina de salud infantil.
“En edad escolar lo ideal es realizar un control oftalmológico al menos una vez al año o antes del inicio de clases”, indicó.
Tratamientos y prevención
La buena noticia es que la miopía puede corregirse y su progresión puede controlarse si se detecta a tiempo. “Tenemos correcciones ópticas con anteojos, tratamientos para miopías elevadas y medicamentos en dosis bajas como atropina, que ayudan a frenar la progresión”, explicó Krause.
Sin embargo, el especialista aclaró que el tratamiento debe acompañarse con cambios en el estilo de vida. “Hay que reducir el tiempo de pantallas, mejorar la iluminación en las aulas y fomentar actividades al aire libre, porque el cuidado de la visión del niño depende de muchos factores”, afirmó.
Una tendencia que preocupa a futuro
Las proyecciones internacionales indican que la miopía seguirá creciendo en las próximas décadas. “Se estima que para 2050 cerca del 50% de la población mundial podría tener miopía”, recordó el especialista.
Para Krause, el desafío será adaptarse a una realidad donde la tecnología está cada vez más presente en la vida cotidiana. “Las pantallas llegaron para quedarse, pero tenemos que aprender a usarlas con responsabilidad, sobre todo cuando se trata de la salud de los chicos”, concluyó el oftalmólogo Carlos Krause.





