Con 38 años, Rob Jetten juró este lunes como nuevo primer ministro de Países Bajos, marcando un hito institucional: es el jefe de Gobierno más joven de la historia del país y el primero abiertamente gay en ocupar el cargo. Su llegada al poder se da en un escenario político complejo, al frente de un gobierno de coalición en minoría, y con un dato que despertó interés internacional: su pareja, el argentino Nicolás Keenan, asumirá un rol protocolar inédito como “Primer Caballero”.
La ceremonia de juramento se realizó en el Palacio Huis ten Bosch, ante el rey Guillermo Alejandro. Allí, Jetten subrayó la responsabilidad de gobernar sin mayoría absoluta en el Parlamento y la necesidad de construir consensos para avanzar con su agenda.
El nuevo premier lidera un Ejecutivo surgido tras las elecciones de octubre, luego de que su partido, Demócratas 66 (D66), lograra una ajustada victoria y negociara acuerdos con fuerzas de centro-derecha. El contexto es desafiante: el colapso del gobierno anterior, tras la salida del partido de Geert Wilders por disputas en torno a la inmigración, dejó un escenario fragmentado que obliga a la negociación permanente.
Más allá de la política, la asunción de Jetten sumó un fuerte componente simbólico y mediático. Keenan, destacado delantero de la Selección Argentina masculina de hockey sobre césped, dos veces olímpico y actual jugador en la liga neerlandesa, será reconocido como Primer Caballero durante el mandato. El deportista representó al país en los Juegos Olímpicos de París 2024 y continuará con su carrera profesional mientras acompaña al mandatario en actos protocolares.
La historia personal del flamante primer ministro también atrajo miradas. Apasionado por la política desde joven, Jetten creció en la provincia de Brabante y se formó dentro del D66, partido progresista y socialmente liberal. Tras trabajar en la red ferroviaria ProRail, fue electo diputado en 2017 y más tarde ministro de Clima durante el gobierno de Mark Rutte, hoy secretario general de la OTAN. Su campaña se apoyó en un mensaje optimista sintetizado en el lema Het kan wel (“Sí se puede”), inspirado en el Yes, we can de Barack Obama.
La relación entre Jetten y Keenan comenzó en La Haya y, con el tiempo, se volvió cada vez más visible. En noviembre de 2024 anunciaron su compromiso y adelantaron que se casarán el próximo año. Desde entonces, ambos asumieron una presencia pública más natural, especialmente tras la victoria electoral del dirigente, quien agradeció en reiteradas ocasiones el apoyo de su pareja.
Juventud, renovación política y una pareja con proyección internacional confluyen así en la llegada de Rob Jetten al poder. Su asunción no solo redefine el mapa político neerlandés, sino que también refuerza la visibilidad LGBTIQ+ y proyecta a una figura del deporte argentino en un escenario institucional global.




