Luego de varias semanas de gestiones sin respuesta, un grupo de productores yerbateros de Misiones mantuvo finalmente un primer encuentro con el nuevo presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en una reunión que dejó sensaciones encontradas: alivio por haber sido escuchados, pero también preocupación ante un escenario económico que sigue deteriorándose.
El encuentro se produjo días después de que asociaciones de productores presentaran formalmente un pedido de audiencia, ingresado a fines de diciembre, en el que solicitaban abrir una mesa de trabajo para abordar la crisis del sector. Esa nota, que en un primer momento no había obtenido respuesta, marcó el inicio de un proceso de diálogo que ahora tuvo su primer capítulo presencial.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el productor yerbatero Jorge Skripczuk describió el contexto con crudeza: “2024 y 2025 fueron para el olvido para el sector yerbatero, y 2026 arrancó con muchas dificultades”, afirmó, aunque aclaró que el sector mantiene la expectativa de que la situación pueda revertirse.
Uno de los primeros planteos de los productores estuvo vinculado a la ausencia de todas las asociaciones en el encuentro. Según explicó Skripczuk, el argumento oficial fue la falta de espacio físico en la sede del instituto.
“Planteamos descentralizar las reuniones y hacer un encuentro en el interior, en un lugar céntrico de la provincia, para que estén todas las voces de todos los sectores”, relató. La propuesta fue bien recibida y, según indicó, el presidente del INYM se comprometió a organizar una reunión ampliada, con fecha a definir y aviso previo para facilitar la participación.
Pese a las limitaciones, el productor destacó que el encuentro fue positivo en un punto central: “Fuimos atendidos y escuchados”, señaló, y valoró que la presidencia del instituto esté actualmente radicada en Posadas, una demanda histórica del sector.
Los siete puntos planteados por los productores
Durante la reunión se abordaron siete ejes principales, entre ellos la continuidad de la corresponsabilidad gremial, el registro de productores en el interior, y la continuidad de las becas para hijos de productores, tanto de nivel medio como, en algunos casos, de nivel superior.
Otro punto relevante fue la necesidad de avanzar en el agregado de valor. Skripczuk mencionó la posibilidad de desarrollar productos derivados de la yerba mate, como aguas saborizadas, aprovechando herramientas ya existentes en la provincia. “Nos manifestaron que varios de esos puntos ya se están trabajando, lo cual nos parece excelente”, señaló, aunque aclaró que el sector ahora espera definiciones concretas.
Entre los aspectos mejor recibidos del encuentro, el productor destacó el compromiso de las nuevas autoridades de reforzar el control de calidad, desde el producto que llega a la góndola hacia atrás en toda la cadena.
“Era algo que veníamos pidiendo desde el año pasado. Creemos que es necesario”, afirmó. Según explicó, la implementación de estos controles podría lograrse mediante convenios con distintos organismos, una línea de trabajo que el presidente del INYM habría confirmado durante la reunión.
Más allá de los aspectos institucionales, Skripczuk puso el foco en la realidad cotidiana de las familias productoras. “El ánimo está muy caldeado. Hay productores que no pueden afrontar una boleta de energía eléctrica, el monotributo o los servicios básicos”, describió.
Si bien reconoció que muchos productores tienen actividades diversificadas y garantizan lo básico para subsistir, advirtió que los gastos fijos se acumulan y que la situación en las colonias es “muy compleja”.
Incertidumbre sobre 2026 y pedido de acciones concretas
Consultado sobre las perspectivas para este año, el productor fue cauto: “Hasta ahora no vemos ningún tipo de solución”, afirmó. Señaló que la crisis del sector yerbatero impacta en toda la economía local, desde el productor hasta el comerciante, porque se trata de una cadena.
“Revertir esta situación no va a ser de un día para el otro”, advirtió, y remarcó que el desafío es que el diálogo no quede solo en reuniones, sino que se traduzca en acciones concretas para el productor, que “está los 365 días en la chacra, enfrentando dificultades climáticas y económicas”.
Mientras esperan la reunión ampliada comprometida por las autoridades del INYM, los productores mantienen una expectativa moderada, conscientes de que el proceso será lento, pero insistiendo en que el margen de espera es cada vez menor.




