El actual funcionario admitió que "hubo un error" al no enviar el cuerpo de la victima a la morgue judicial para realizar una autopsia, ya que fue remitido directamente a una funeraria. La de este jueves fue una de las jornadas claves del juicio en lo que hace a la acusación contra el médico Manuel Antonio Ibarra por presunta mala praxis. De los 8 testigos citados, 6 son profesionales del Hospital de Agudos Ramón Madariaga.Respecto a la jornada del miércoles, de los siete testigos citados sólo cuatro estuvieron presentes en el Palacio de Justicia. Lucas Ferreira (24) recordó que horas antes del ataque a Kachuk, su amigo Maximiliano Acevedo estuvo en su casa y le anunció que iba a buscar a Ricardo Ríos para salir a robar.Un testigo que necesitó que le ayudaran la memoria con tramos de su declaración en la etapa instructoria del expediente, complicó a dos de los tres acusados por la muerte del adolescente Guido Kachuk.Lucas Ariel Ferreira tiene 24 años y la tarde-noche del 21 y madrugada del 22 de febrero de 2011, estuvo con Maximiliano Acevedo, “amigo íntimo” según admitió ayer, acusado junto a Ricardo Ríos de “homicidio y robo en grado de tentativa”.El miércoles aseguró ante los integrantes del Tribunal Penal 1, Eduardo D’Orsaneo, Martín Errecaborde y Ángel Dejesús Cardozo, que no recordaba su declaración brindada en el Juzgado de Instrucción 2, a cargo de César Yaya, como tampoco la información que suministró a los efectivos de la Dirección de Investigaciones de la Policía.Con la lectura de varios tramos de su testimonio en el expediente, recobró la memoria y manifestó que durante la madrugada del 22 de febrero “’Maxi’ Acevedo me dijo que se habían agarrado con un vago un rato antes (…) Le fueron a robar y el que disparó era el que estaba con él, lo señaló y dijo que era Ricky”.Ferreira señaló que fueron dos encuentros con Acevedo en la vivienda de su novia en la chacra 101. “Maxi era íntimo amigo nuestro y estuvo tomando tereré y dijo que se iba a la casa de Ricky (Ríos) porque tenía que ir a ‘trabajar’”.El testigo, en reiterados momentos, se mostró nervioso y reticente a responderle a los defensores de Acevedo, Ríos y Manuel Ibarra (médico del hospital Madariaga acusado de “homicidio culposo”), como también a la fiscal Liliana Picazo.Resaltó que las horas posteriores a confirmarse el deceso de Kachuk, sintió “miedo y presión, tenía la sensación que me buscaban como encubridor o partícipe del hecho (…) Recién cuando hablé con el tío policía de mi novia me tranquilicé y me llevaron a declarar por primera vez a la Policía”.Admitió que cuando volvió a encontrarse con Acevedo, durante la madrugada del martes 22 de febrero, este le mostró un arma de fuego que escondía entre la ropa: “Era un revólver cromado, calibre 22”.Noemí Florencia Melgarejo, la novia de Ferreira en 2011, fue la testigo siguiente. Coincidió en que Acevedo era “íntimo amigo” de la pareja y que ella estuvo presente “cuando Maxi se levantó la remera y mostró un arma cromada (…) y que el que disparó fue el tal ‘Ricki’ que yo no conocía”, pero que era uno de los conocidos de su novio y que formaban parte de “Los Gurkas”, “un grupo que se juntaban en ‘la villita’ frente a una canchita de fútbol a tomar y que se sacaban fotos con armas tumberas”.Polémica por los tatuajesLa audiencia de ayer se abrió con el testimonio de un psiquiatra del Cuerpo Médico Forense quien certificó que los tres imputados “comprendían la eventual criminalidad de sus actos”.Pero Jorge Spada quedó en el centro del debate cuando fue consultado por los defensores de Acevedo e Ibarra por los tatuajes de Ricardo Ríos.Spada confirmó que los vio, especialmente las armas de fuego en el abdomen, pero que enfatizó que: “Sería un aventurero si dentro de un examen psiquiátrico considerara los tatuajes como ejemplos o señales de comportamiento”.





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