BUENOS AIRES Y POSADAS. El pasado 6 de junio se cumplió un mes del trasplante que le dio a Stefanía Vier un corazón nuevo. Ese que la joven de 21 años, oriunda de Montecarlo, esperó durante 101 días en la Fundación Favaloro. Tras la operación pasó inmediatamente a terapia intermedia y estaba “muy bien”, según contó su mamá Claudia Acosta, cuando detectaron células de rechazo, por lo cual debió ingresar a terapia intensiva. Allí trataron esta situación y, ya estaba lista para pasar a terapia intermedia, pero no había camas, por lo cual debió permanecer allí. “Todo pasa por algo”, aseguró su mamá a PRIMERA EDICIÓN, porque el pasado lunes volvieron a detectar las mismas células y debió continuar en terapia. “El lunes amaneció con una descompensación importante, en el laboratorio se dieron cuenta que las células de rechazo habían avanzado y decidieron hacerle un tratamiento llamado plasmaféresis, que es un intercambio de plasmas. Eso lo deben hacer hasta el viernes. El sábado y domingo continuarán tratándola con inmunosupresores y el próximo lunes le realizarán la quinta biopsia desde el trasplante. Depende de las condiciones en las que se encuentre, van a poder empezar a hablar de un alta o no”, explicó Claudia en diálogo con este Diario. Su mamá también aseguró que su herida está curada y “re linda” y que Stefy está despierta, conversa, escribe y “no tiene oxígeno. No camina porque tiene que estar conectada, pero por todo lo demás, está bien. Ella ya no es una paciente con problemas cardíacos, ahora tienen que cuidar ese nuevo corazón”, remarcó Claudia. Un regalo para mamáEl día de ayer fue el cumpleaños de Claudia y, como no podía ser de otra manera, recibió el regalo de Stefy. El pequeño champagne acompañado de un chocolate, llevaban una emocionante nota que Claudia compartió con PRIMERA EDICIÓN. “Agradezco mucho a la mamá que elegí para traerme al mundo, con esa capacidad de dar amor”, comenzó la carta escrita de puño y letra por Stefy. “Que esa sonrisa siga iluminando la vida de tus soles, como vos decís”. “Puedo asegurar que es un cumpleaños muy feliz, porque ella está conmigo. No puedo pedir nada más. Esto es Stefy”, dijo su mamá. Claudia debió venir a Misiones la semana pasada, y la dejó al cuidado de una tía por primera vez en cuatro meses. “Llegué el jueves y el viernes ya me volví. Fue la primera vez que la dejé sola dos días en todo este tiempo”. Claudia admitió que están “muy cansadas”, pero siempre agradecidas por todo, “por ese ángel al que no conocemos pero no necesitamos conocerlo para amarlo. Siempre le hablamos a ese corazón. Yo tengo otro hijo más ahora. Al que amo sin conocer”, aseguró Claudia y agregó “esta historia de Stefy tiene que ayudar a todo aquel que tiene miedo, porque donar, da vida”.A la joven, de 21 años, los médicos le diagnosticaron al nacer insuficiencia cardiopática por disfunción ventricular, porque nació con las dos aurículas comunicadas y un solo ventrículo. A los diez días de vida fue sometida a la primera cirugía paliativa, la segunda fue a los 17 meses, y a los 6 años le implantaron una válvula de un donante.En octubre del año pasado se realizó una resonancia en Buenos Aires y los médicos le informaron que la válvula que le implantaron a los seis comenzaba a desprenderse. Le recomendaron medicación y nuevamente retomó sus estudios terciarios y su rutina habitual, pero la situación empeoró. Eso derivó en el trasplante del pasado 6 de mayo y una nueva vida.





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