BUENOS AIRES. El miedo a ser estigmatizado por sus seres queridos y conocidos, a tener problemas en el trabajo o a no tener oportunidades de conseguirlo determina que muchas personas con diagnóstico de VIH no acceden a la atención médica correspondiente. La barrera social es tan alta que muchos pacientes con VIH optan por no acceder a los actuales tratamientos con antirretroviral, pese a que hoy en día “la sobrevida de una persona con infección por VIH es igual que la de una persona sin el virus, siempre y cuando cumpla adecuadamente con el tratamiento y realice todos sus controles”, según remarcó la médica infectóloga Isabel Cassetti, una de las investigadoras del capítulo Latinoamérica de un estudio realizado en este continente, Europa, China y Canadá sobre las barreras para acceder a los tratamientos contra el VIH. Tres décadas después Más de treinta años después del inicio de la epidemia del VIH/Sida, el estigma sigue siendo la barrera más importante de las mujeres afectadas para acceder a la atención médica. Esta situación se produce tanto en la Argentina como en el resto del mundo, según los resultados del “Estudio Ella”, que abarcó a más de 1.900 mujeres que viven con VIH de Latinoamérica, Europa, Canadá y China.Una de las investigadoras de este estudio, la médica Cassetti, explicó que “las barreras al acceso se evaluaron a través de cuestionarios llamados Bacs (Escala de Barreras a la Atención), donde se preguntó sobre cuatro áreas principales: distancia/geografía, servicio médico y psicológico, estigma de la comunidad y recursos personales. Estigma se refiere a la sensación de desigualdad que experimenta la persona ante sus pares, y que la comunidad se encarga de poner en evidencia como si fuera una marca”.Mujeres, en peor situación Los datos globales del “Estudio Ella” y de un subanálisis para Latinoamérica fueron presentados días atrás en el XV Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (Sadi), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La investigación mostró que, pese a la disponibilidad de terapias antirretrovirales efectivas y al amplio esfuerzo por controlar la epidemia, persisten obstáculos que dificultan el tratamiento luego del diagnóstico. Además, atentan contra la prevención en poblaciones de alto riesgo y afectan la calidad de vida de los pacientes, en especial en mujeres.“El estigma, la discriminación y los problemas laborales fueron las barreras más importantes en el acceso al sistema de salud. Al acceder poco, esas mujeres inician el tratamiento más tarde y además no concurren periódicamente al médico para realizar los controles”, detalló Cassetti. Cabe recordar que, si se sigue en forma adecuada el tratamiento y se asiste a las consultas programadas, el pronóstico para los pacientes es muy bueno. El 57% realiza un tratamiento exitosoEn el mundo existen al menos 35 millones de personas con VIH, de las cuales la mitad son mujeres. En la Argentina, se estima que alrededor de 110 mil personas viven con esta afección. Mundialmente se implementaron campañas de prevención y tratamiento destinadas a las poblaciones de mayor riesgo. Sin embargo, los resultados del estudio indican que las barreras a la atención continúan siendo frecuentes, inclusive en aquellas pacientes que ya tienen acceso a un tratamiento. El 57% de las participantes del estudio tiene carga viral indetectable en sangre, es decir, que llevan adelante un tratamiento exitoso.Sobre el estudioLa investigación epidemiológica fue de no intervención y de corte transversal, es decir que evaluó un momento de la problemática (como si se tomara una fotografía), sin hacer seguimiento en el tiempo de los participantes. Se efectuó con mujeres residentes en múltiples países de ingresos medios a altos. El objetivo del estudio fue averiguar las características de la enfermedad, las barreras a la atención, la calidad de vida y las elecciones en materia reproductiva de las mujeres que viven con VIH.Se utilizaron cuestionarios de “Escala de Barreras a la Atención” sobre barreras de acceso (Bacs, por sus siglas en inglés) que la misma paciente debía completar con una escala mensurable (de 1 a 4) para indicar el nivel de importancia que le asignaba a cada tema. Los puntos que figuraban en el formulario incluían barreras geográficas, psicológicas, médicas, estigma social y recursos personales. El estudio incluyó a 1.931 mujeres viviendo con VIH de 26 países divididos en cuatro áreas geográficas: Europa Central/del Este, China, Latinoamérica y Europa Occidental/Canadá. De ellas, 760 mujeres eran de Europa Occidental/Canadá, 532 de Europa Central/del Este, 519 de Latinoamérica y 120 de China.Los criterios de selección fueron: mujeres VIH-1 positivas mayores de 18 años cuyo diagnóstico hubiera sido, al menos, de tres meses antes de la inclusión en la investigación. Se les dio la posibilidad de participar del estudio en el momento de ir a la consulta médica de seguimiento.





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