CANDELARIA. Un dolor agudo. Una decepción profunda. Sensación de injusticia. Eso es lo que sintieron padres, docentes y alumnos de la Escuela Especial 54 cuando los directivos de la Escuela 8 les anunciaron que este año, por primera vez, no querían que los alumnos de ambas instituciones coincidan en el acto del 25 de Mayo. “Cuando se les preguntó los motivos, la única que habló fue la vicedirectora, Alicia Giménez, quien dijo que los chicos especiales le quitaban brillo a los actos de su escuela. Alegó además cuestiones de disciplina, que los chicos molestaban y ellos no podían atenderlos lo que es incomprensible porque los alumnos no sólo están con los docentes, sino también con sus padres”, contó una de las mamás, Dora Galeano, cuyo hijo de 13 años asiste a la Escuela Especial 54.“La Escuela Especial ocupa una parte del predio de la Escuela 8 hace cuatro años porque todavía no cuenta con edificio propio. Desde entonces, tratamos de llevarnos bien, de fortalecer la inclusión de los niños, la convivencia institucional… pero lo que pasó este viernes fue la culminación de un acto desgarrador para los padres, niños y docentes. El jueves a la tarde, la vicedirectora le dijo a la directora de la Especial 54, Gabriela González, que sus alumnos no podían participar en el acto de la Escuela 8, como si ella fuera la propietaria del acto. Me consta que había maestras de esa escuela común que querían trabajar con nuestros chicos en la organización de un acto inclusivo, pero la vicedirectora no lo autorizó y la directora no dijo nada. Fue muy triste todo porque nunca hubo problemas de integración entre los niños… este viernes, incluso, algunos chicos de la Escuela 8 se largaron a llorar cuando les dijeron que no íbamos a participar. Este problema es generado por un puñadito de adultos que no creen en la inclusión”, lamentó Dora en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Actos separados El acto patrio de la especial 54 se hizo dentro de un aula, “corrimos los bancos y, apretaditos, celebramos el 25 de Mayo. La Escuela 8 hizo su acto en el Salón de Usos Múltiples (SUM), el mismo que cuando fue inaugurado, el gobernador Maurice Closs dijo que era para compartir… pero a nosotros no nos dejaron entrar”, destacó esta mamá. La Escuela Especial 54 cuenta con alrededor de 40 alumnos y comparte edificio con la Escuela 8 desde 2012. “Todos los días, a las 15, se generan inconvenientes porque nos cierran la única vía de ingreso y egreso de la escuela… ellos (directivos de la 8) dicen que tienen que cerrar con llave porque se mete gente ajena a la escuela, pero el tema es que los papás de los alumnos de la escuela especial tenemos que estar con nuestros hijos… no tenemos la libertad de dejarlos a cargo de la maestra, debemos quedarnos afuera por cualquier cosa que nos necesiten. En mi caso, por ejemplo, mi hijo tiene una conducta compulsiva -se muerde- y por ahí se hace sangrar la mano, entonces la maestra me llama para que le cambie la venda o para acompañarlo al baño. Todas las mamás de los chicos con discapacidades nos quedamos afuera de las escuelas… nos contamos cosas, hacemos catarsis, lloramos y nos apuntalamos unas a otras”, detalló esta mamá. Ambas instituciones educativas funcionan en el mismo horario, “siempre hubo ciertas asperezas, cosas que sería bueno que no ocurrieran… por ejemplo, cuando los chicos de la 8 van a merendar se pide a las maestras de la especial 54 que saquen a sus alumnos. Hasta ahora, por lo menos, no impidieron que compartan el patio durante los recreos. Entre los chicos nunca hubo problemas, el trato entre ellos es muy cariñoso y respetuoso”. Padres de los niños discriminados no descartan acudir al Inadi.





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