OBERÁ. Fue mirando la tele que Lucía Feiza, en su casa, un día de descanso de su tarea habitual como jefa de enfermeras del Servicio de Pediatría del Samic Oberá, descubrió a la creadora de “Juguete pendiente” en Buenos Aires. La mujer instaba a que la idea se imitara. Inmediatamente, Lucía entendió que era ideal para los pacientitos del Hospital. Llevó la iniciativa al equipo de pediatría, se sumaron sus hijos y así nació “Juguete pendiente” en Oberá.Juguete pendiente es una iniciativa sin fines de lucro que tiene la misma modalidad que su análoga “Café pendiente”. Se trata de pagar por anticipado un juguete que luego será entregado a un niño sin recursos o en situación de necesidad. Es una propuesta solidaria que se basa en la generosidad y la confianza, como una manera de fomentar buenos valores y actitudes hacia aquellos que menos tienen. “Fue un mes antes de Navidad, recorrí las jugueterías para proponerles que adhieran y a pesar de lo engorroso que fue porque era la época de mayor venta, logramos la donación de más de cien juguetes” contó Lucía a PRIMERA EDICIÓN.El sector de pediatría del hospital consta de cinco habitaciones con cinco camas cada una. El promedio de niños internados diariamente es de 15. Hay once enfermeras, más médicos y residentes. “Siempre hay necesidades, pero la sonrisa de un niño al recibir un juguete es única, imborrable”, confesó la jefa de enfermeras.Lucía tiene dos hijos, ambos se sumaron al grupo, diseñaron la página en la red social facebook y la ayudan permanentemente. “La página es importante porque ahí podemos publicar cada donación y la gente puede corroborar que llega a los niños. La propuesta se basa en la confianza y queremos retribuir esa confianza de alguna manera”.Actualmente son varias las jugueterías adheridas, están identificadas con el logo del grupo en sus vidrieras, un robot con un corazón en el medio. “Queremos que la gente sepa que puede donar en cualquier momento del año. Nosotros vamos a recorrer periódicamente las jugueterías para buscar las donaciones. Así también si a los comerciantes se les ocurre alguna idea, bienvenida sea. En Moor-Moor, por ejemplo, la dueña propone a sus clientes la donación del vuelto, así lo que se recaude se cambiará por juguetes, nos pareció muy buena idea”, confesó Lucía.El Facha juguetería, Mafalda, Librería Don José, Austral Supermercado, Papel Pack, Mi Librería, Moor-Moor, Abril Juguetería, La Quinta Avenida, son algunas de las casas obereñas adheridas. “Vamos a hacer una nueva recorrida para sumar otros comercios”, anticipó Lucía Feiza.Encuentro solidario abiertoEl primer evento solidario abierto de “Juguete pendiente” tuvo lugar el domingo pasado en el Centro Cívico con la adhesión de otras organizaciones y personas como la Asociación de Maestras Jardineras de Oberá y Zona Centro, Grupo Solidario Sumate, Centro de Estudiantes del Instituto San Juan Pablo II, Profesores de Educación Física, Walter Bravo, Yana Kondratiuk y su grupo de teatro, Pablo Quesini, Marta Sampronia y el equipo de Salud del Hospital, entre otros. La propuesta consistió en juegos y otras actividades destinadas a los niños y a cambio solicitaron la colaboración de libros infantiles, cuadernos, lápices, marcadores, pro biblioteca de pediatría, idea de una residente rosarina. “La tarde estuvo hermosa, participaron muchos niños que se divirtieron mucho y conseguimos gran cantidad de materiales para nuestra biblioteca. Ahora resta armarla, esperamos conseguir todo lo necesario para fabricarla”, expresó Lucía.“Juguete pendiente” se va consolidando como grupo y está abierto a todos los que deseen sumarse. Tienen en vista desarrollar otros proyectos como equipar una sala de juegos en el sector de pediatría. “Generalmente se tiene la infraestructura y luego se piden los materiales, nosotros vamos a buscar primero los materiales y eso nos permitirá exigir la infraestructura”, confió la referente del grupo. Lucía Feiza también aclaró que antes debían pedir donaciones, hacer rifas y otras actividades. Ahora, “Juguete pendiente” les permitirá conseguir lo que necesitan para que los niños internados se lleven un juguete de su paso por pediatría.





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