BUENOS AIRES (iProfesional). Luego de que el Gobierno se sacara la foto con los gremios “amigos”, la discusión fina de los acuerdos salariales generó nuevos cortocircuitos. Sucede que la presión oficial por imponer de apuro una referencia del 27% no bastó para cerrar el convenio de comercio y abrió una nueva polémica en la actividad metalúrgica, donde algunas cámaras denuncian que el incremento es muy superior al que figura en los papeles.El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, lo reconoció al confirmar que “las paritarias están terminadas con la UOM, UOCRA, estatales y porteros”, aunque con la UOM faltan definir unos puntos, “pero está cerrada”.Al hacer la lista, no mencionó al gremio de comercio, que fue el otro sector que había participado del acto de cierre de paritarias en Casa de Gobierno.En efecto, hasta el día de hoy, el sindicato mercantil liderado por Armando Cavalieri y las entidades privadas del sector siguen sin ponerse de acuerdo para efectivizar el arreglo que dispone un aumento del 27%, a pagarse en una cuota del 17% en abril y otra del 10% en noviembre, junto con una suma de 1.524 en julio y otra igual en septiembre.“En estas últimas horas del viernes 22 de mayo, los porcentajes, incrementos y fechas pautadas son los que se conocen y no se esperan cambios al respecto. Pero quedan algunos disensos que, probablemente, serán superados el próximo martes 26 del corriente”, sostuvo en un comunicado a sus socios la Cámara Argentina de Comercio (CAC).Aparentemente, la fruta de la discordia es la quita compulsiva a los empleados mercantiles para financiar la obra social. Las empresas habían arreglado descontar a sus trabajadores 75 pesos por mes durante un año, tras rechazar el pedido inicial del gremio, que buscaba elevar la cifra a 100 pesos.Pero en las últimas horas las pequeñas y medianas empresas, representadas por la Cámara de la Mediana Empresa (Came) se opusieron a retener esa cifra, ante el temor de que termine siendo absorbida por las empresas.El aporte a la obra social es uno de los puntos principales que generó rispideces hacia el final de la negociación y hasta dentro del propio sindicato, donde admiten que genera ruido, ya que el monto representa la mitad de una de las sumas fijas acordadas.“La gente recibió bien el acuerdo, pero están disconformes con el descuento de la cuota social”, reconocieron a iProfesional fuentes gremiales.El otro conflicto surgió durante la firma del convenio de los metalúrgicos que se concretó este jueves ante las autoridades del Ministerio de Trabajo, que sólo fue firmado por Adimra, Caiama, Camina y Fedehogar, mientras que Afac y Afarte se negaron a rubricarlo.El acuerdo contempla un incremento del 27,8% en dos cuotas, una abril del 17,8%, y la otra en julio por el resto del 10%, que lleva el salario básico a 8.200 pesos, e incluye la eliminación de la categoría operario, que pasa a formar parte de la categoría operario calificado.Sin embargo, las cámaras representantes del sector autopartista y electrónico, Afac y Afarte respectivamente, sostienen que el impacto es superior, entre otros motivos, por la condonación en actas anexas de la suma de 2.000 pesos por única vez que percibieron los metalúrgicos durante el verano a cuenta de las paritarias, y que ahora representarían un 2% adicional. En el mismo sentido, Camima advirtió que la suba para el operario que se convierte en calificado en realidad asciende al 38%, debido al impacto del cambio de categoría, el incremento salarial y los 2.000 pesos que los asalariados recibieron en el verano.En una señal de descontento, el titular de Camima, José Luis Ammaturo, consideró que “estos cambios en el Convenio requerían de un análisis exhaustivo y de un debate mucho más profundo del que se dio en el marco de las negociaciones paritarias”.Asimismo, el temor de la cámara es que “la eliminación de la categoría de Operario genere futuros reclamos por parte de los trabajadores encuadrados en otras categorías” para percibir un sueldo superior al de los ingresantes que ahora tendrían el mismo ingreso que aquellos más calificados.En tanto, según el titular de la UOM, Antonio Caló, hay unos 50.000 trabajadores metalúrgicos que tendrán un aumento del 36,5%, no del 27,8%. El secretario adjunto del gremio, Juan Belén, aseguró el miércoles que llegaba al 34%.Quienes figuran en esta categoría tendrán una mejora adicional del 8,5%, que es la que resaltó Caló. “Todo trabajador que ingresa ya es operario. Ahora, a los seis meses ya es calificado”, subrayó el sindicalista en declaraciones radiales.Forzados por el Gobierno, los gremios del sector metalúrgico, mercantil, construcción, estatal y de los encargados de edificio aceptaron el miércoles la cifra que había fijado el ministro de Economía, Axel Kicillof.Sin embargo, en más de un gremio la pauta acordada despertó malestar no sólo entre las bases sino también entre la dirigencia.El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló, se sinceró al admitir que las paritarias de este año fueron “duras”. “Conseguimos lo mejor que pudimos, no lo que queríamos”, reconoció.En las paritarias, la UOM reclamaba un ajuste salarial del 32% para este año, pero finalmente aceptó la “sugerencia” del Gobierno de firmar por 27,8%, como hicieron otros sindicatos alineados con el oficialismo.“Para los empresarios es mucho y para nosotros, poco” el aumento logrado, admitió el líder metalúrgico.En el gremio metalúrgico las principales seccionales del conurbano se opusieron al acuerdo por considerar que, si bien beneficia a la categoría más baja, era insuficiente para la mayoría de las escalas.El acuerdo también despertó descontento en Córdoba. “Sentimos gusto a poco, porque la expectativa era un 32% que se aprobó en el congreso nacional”, dijo el titular de la UOM regional, Rubén Urbano.





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