ROSARIO, Santa Fe (Medios digitales). El último de los prófugos de la denominada “Banda de los Rosarinos”, que robaba autos en el norte del conurbano bonaerense y los desarmaba o vendía en Rosario, fue detenido en esa ciudad santafesina viviendo a 80 metros de una comisaría, pese a que desde hace dos años pesaba sobre él un pedido de captura. Se trata de Mariano “Chapu” Iparraguirre (43), considerado la mano derecha de Esteban Lindor Alvarado, jefe de la banda que desde el 2012 está preso por esta causa iniciada por el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari. Iparraguirre fue detenido en un operativo del que participaron detectives de la Dirección de Investigaciones de San Isidro y personal de Gendarmería Nacional. Insólitamente, aunque resulte difícil de creer, se refugiaba a menos de una cuadra de una dependencia policial rosarina.





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