LOS HELECHOS. En un predio de seis hectáreas aproximadamente, Frederyc Boulay cultiva una de las variedades de frutas más exóticas del mundo. Conocida como “fruta de la pasión”, “Mburucuyá”, “Passiflora”, la maracuyá (de origen amazónico, descubierto hace más de 4 siglos en 1569) es una oportunidad de negocios.Boulay cultiva las variedades púrpura y amarilla que hoy ya se consiguen en el mercado misionero porque comenzó la cosecha.PRIMERA EDICIÓN visitó la chacra en la que el productor apostó a probar cultivar frutas de ciclos cortos. “Siempre por el mismo cambio climático, para no tener que demorar mucho. Por eso, para seguir por el camino de las frutas tal como lo hicimos con el mamón, decidimos probar maracuyá”, explicó.La cosecha comenzó hace un par de días y continuará hasta las primeras “heladas fuertes del invierno”. La cosecha de la próxima temporada -según prevé el productor- será desde enero hasta junio ya con una cosecha estimativa de más de 100 mil kilos aproximadamente. “Acá plantamos seis hectáreas y lo que esperamos es una producción de 18 toneladas por hectárea. También es una planta de ciclo corto porque se planta en septiembre y a partir de marzo – abril ya da sus primeros frutos. Acá están alrededor de 11 mil plantas. Queremos plantar cuatro hectáreas más de maracuyá, lo que nos permitiría tener 180 mil kilos sobre esta chacra que podrían enriquecer los otros frutos que queremos producir, también de ciclo corto que son la frambuesa (que tenemos previsto hacerlo en dos hectáreas en similar geografía); sarsa mora y frutilla”, anticipó el productor.Con asistencia del INTA de Cerro Azul logró una buena genética de semilla para cultivar, aprovechando las propiedades del suelo. “La gente del Inta nos proporcionó muchas semillas, muchos plantines y también la manera de cultivarlo. Tenemos muchos consejos y siempre que vamos por Cerro Azul están los asesores por quienes estamos muy bien aconsejados por la sección de frutas”.“Acá tenemos la maracuyá amarilla y la púrpura para ver también cuál llega mejor al mercado, cuál tiene el sabor más adaptado a los gustos misioneros. En el caso de la púrpura, según el paladar de la gente, parece que es un poco más ácido que la amarilla”, explicó.“Siempre lo que plantamos lo hacemos apuntando en dos direcciones: fruta fresca para abastecer el mercado misionero que nos parece el más importante. Por eso apuntamos desde el mamón, ahora el maracuyá y en breve ya estaremos hablando también de la frutilla, la mora y la frambuesa. El otro propósito es la industrialización, que sea para pulpa, que sea para jugos, siempre tiene el doble propósito pero por ahora solamente será fruta fresca”, dijo. Y aclaró que “lo que buscamos es comercializarlo acá en Misiones. Pero también hay gente de Buenos Aires y de Mendoza que está interesada. Salidas tienen muchas pero nos gustaría también entregarlos en la provincia de Misiones”.Según el productor es una planta muy fácil de manejo. “Lo que apostamos es siempre a la agroecología, por eso estamos haciendo cubierta verde con poroto sable para enriquecer de manera natural el suelo y evitar las malezas. Mezclamos con bosta molida una vez que está compostado, va a estar libre de enfermedades, apostando siempre a tener una chacra verde con un proyecto a largo plazo”.“Estamos trabajando en la chacra para saber qué variedades se pueden adaptar. Lo que deseamos es hacer en esta chacra un centro de experimentación para saber a pequeña escala qué tipo de fruta se puede adaptar. Cuál es la respuesta que tiene en función de nuestro suelo, el tipo de clima, qué tipo de plaga puede afectar”, confirmó. Con esta experiencia podemos hacer una escala, no grande, todo lo que es producción de fruta. Por eso para nosotros el centro de experimento es muy importante”. Boulay comentó que en la chacra produce gracias al esfuerzo de tres personas que trabajan de forma permanente. “Pude ver que en la colonia la gente trabaja mucho y lo hace muy bien. Son gente muy responsable y sin ellos no estaríamos con la chacra que tenemos hoy en día. Son muy dedicados en lo que están haciendo”. destacó.Para avanzar con el proyecto de frutales, el productor contó que están esperando por los plantines. Para hacer tres hectáreas de frutilla se necesita alrededor de 150 mil plantines.Boulay resaltó la posibilidad que tiene en esta tierra “de producir la calidad de la misma y de esta manera lograr que tenga grandes probabilidades de que la producción sea positiva. El suelo lo vamos produciendo nosotros, es un elemento vivo y no hay que moverlo, no hay que volcarlo. Porque todo los hongos, los microbios del suelo son muy precisos y cualquier intervención humano le resulta un desgaste”. Entonces, lo que hace falta “es traer materia orgánica en el suelo y después dejar los hongos y las bacterias se van a disolver al cruzar el suelo. Todo esto contribuye para lograr una planta sana que siempre será mucho más resistente. Lo mismo sucede con nosotros, cuando somos más resistente a las enfermedades somos más sanos. Lo mismo sucede con las plantas”. Desde el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) destacaron que se trata de una experiencia piloto con el productor en la zona centro donde se trabaja en validar manejos de cultivos a través de cuestiones técnicas. “Si bien este cultivo está presente en muchas chacras de la provincia, encontramos que muchos de ellos no pueden salir a vender en forma comercial por el hecho de tener inconvenientes desde el punto de vista sanitario. O no tienen quizás el manejo de cultivo como lo vemos en esta chacra y en función a ello lograr un volúmen de producción importante como para poder atender un mercado tanto de la provincia como fuera de ella”, dijo Ricardo Maciel, presidente del organismo.Maciel sostuvo que este cultivo requiere mucha atención como cualquier frutal. “Constantemente desde el momento de la floración, teniendo en cuenta el ataque de una avispa que desde este momento inyecta los huevos, que pueda estar creciendo la fruta con muy buena apariencia externa pero sin embargo adentro también está creciendo una plaga. Eso, cuando ya se considera para sacarlo a vender, el producto no está en condiciones. Por eso es importante también conocer las cuestiones técnicas de manejo, hacerlo lo más natural y amigable co
n el ambiente, como lo está haciendo el productor combinando distintas cuestiones de manejo de suelo, de plaga y que la misma después pueda ser trasladada a los productores que quieran cultivar”, recomendó el productor de maracuyá.





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