RÍO DE JANEIRO, Brasil (Agencias y diarios digitales). El gobernador del estado de Río de Janeiro solicitó ayer el despliegue de tropas federales para enfrentar un aumento de los crímenes violentos, luego de ataques de bandas narcotraficantes a estaciones policiales en tres favelas en el norte de la cuidad brasileña.Menos de tres meses antes de que Río acoja a decenas de miles de hinchas para el Mundial de fútbol, los ataques generaron nuevos dudas sobre los esfuerzos del Gobierno por expulsar a las bandas criminales de las favelas empleando una fuerte presencia policial.La ciudad también será sede de los Juegos Olímpicos en el 2016.El gobernador Sérgio Cabral se reunió con la presidenta Dilma Rousseff para pedirle que ordene el despliegue de tropas federales, a fin de controlar los ataques contra unidades policiales que vigilan las favelas en Río de Janeiro, la segunda ciudad más grande de Brasil.Tres comisarías de policía en favelas “pacificadas” de Río de Janeiro fueron blanco el viernes por la noche de ataques por parte de bandas armadas, en los que resultó herido de bala un capitán de policía, informaron fuentes oficiales.El capitán Gabriel Toledo fue herido en la pierna, cerca del abdomen, en un tiroteo entre la policía y una banda de supuestos narcotraficantes en el conjunto de favelas de Manguinhos, y después fue hospitalizado.Los criminales prendieron fuego a dos contenedores metálicos que sirven de comisarías provisionales, llamados Unidades de Policía Pacificadora (UPP), en las favelas de Manguinhos y Arará-Mandela, ambas ubicadas en esta zona de barriadas pobres.Otra UPP en el complejo de favelas de Lins, también en esta ciudad brasileña, fue atacada a tiros por desconocidos, que huyeron a continuación, sin dejar heridos.“Estamos afrontando el problema, pero en este momento necesitamos el apoyo de las fuerzas federales para garantizar una respuesta fuerte”, dijo Cabral a periodistas tras una reunión con funcionarios de seguridad. La violencia ha aumentado nuevamente en las favelas de Río, que en los últimos años estaban “pacificadas” por ocupaciones policiales, en momentos en que los narcotraficantes tratan de recuperar el terreno perdido.Las operaciones policiales en Río han incrementado la preocupación por la seguridad y el orden durante el Mundial de este año y los Juegos Olímpicos del 2016, eventos internacionales que los líderes políticos esperaban sirviesen para mostrar el surgimiento de un Brasil moderno.Se estima que unos 600.000 hinchas extranjeros llegarán a Brasil para el Mundial que comienza en junio. Siete partidos se jugarán en Río, incluyendo la final del torneo el 13 de julio, en el estadio Maracaná a unos kilómetros de las favelas de Manguinhos.El uso de fuerza excesiva por parte de la policía ha molestado a quienes residen en las favelas y generó críticas de grupos internacionales de derechos humanos por presuntos abusos. Los brasileños quedaron conmocionados días atrás por imágenes de una mujer baleada que fue arrastrada por la calle por un auto de policía cuando su cuerpo cayó del baúl, después de un tiroteo en una favela.Hasta la fecha, 36 áreas de favela de Río han sido pacificadas con más de 9.000 oficiales de policía patrullando los vecindarios habitados por 1,5 millones de personas.El éxito inicial en el desalojo de las bandas fue elogiado, pero las operaciones policiales han sido criticadas por solo haber desplazado el crimen hacia otras favelas.La política de pacificación ha supuesto la expulsión de las bandas de narcotraficantes de las favelas y la instalación de cuarteles para hacer patrulla de proximidad.En los últimos meses se han recrudecido los ataques de las bandas a las comisarías instaladas en las favelas bajo el control del Gobierno.





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