WASHINGTON, Estados Unidos (AFP-NA). Luego de tres días de paralización de servicios públicos y vacaciones forzadas para cientos de miles de funcionarios del Estado federal en Estados Unidos (EEUU), algunos, como Maria Njoku, se lanzan a la difícil tarea de llegar a fin de mes sin su sueldo.El miércoles, Njoku llamó al propietario de su vivienda para avisarle que se atrasaría con el pago de la renta y recibió una advertencia: si no tiene el dinero para la próxima cuota el 11 de octubre, se le impondrán recargos.“Es una carga económica enorme”, cuenta esta auxiliar de información del Pentágono de 27 años, quien espera que el bloqueo presupuestal se solucione en los próximos días para volver al trabajo y recibir un cheque que le permita hacer frente a su alquiler de 1.300 dólares en Greenbelt, Maryland, un estado vecino al distrito federal.Sin embargo, un acuerdo en el Congreso entre republicanos y demócratas que permita la reapertura de los servicios públicos no esenciales cerrados desde el martes aún parece lejano.¿Qué pasará con Njoku si este “cierre” del gobierno (“shutdown” en inglés) continúa? “Debo encontrar algo para mí, ya sea conseguir un segundo trabajo, encontrar algo los fines de semana que me permita pagar las cuentas, si es que (la situación) llega a ese punto. Espero que no lo haga”, dice la joven.Volver a la casa de su madre o a la de su padre tampoco es una opción, porque ellos también fueron enviados de vacaciones forzadas sin sueldo. Incluso antes de este cierre de servicios públicos, el ánimo decaía entre los funcionarios civiles del Pentágono. Más de la mitad de ellos ya se había tenido que tomar seis días libres sin pago este año por los recortes de presupuesto. “En este momento estoy muy disgustada”, dijo Njoku en referencia a las discusiones políticas en Washington.Legalmente cabe la posibilidad de que estos sueldos sean pagados en forma retroactiva, como sucedió en 1995 durante una crisis similar. Sin embargo, esto no soluciona los problemas inmediatos de los funcionarios. Como las perspectivas son negativas, Njoku prefiere no salir a ver a sus amigos. “Es difícil hacer planes. Uno no quiere gastar dinero”, comenta.Algunos de los 800.000 funcionarios públicos afectados por el bloqueo presupuestal protestaron el miércoles frente al museo Smithsonian de Historia Natural.Frente a los turistas que caminaban por los alrededores del museo cerrado, los manifestantes llevaron remeras verdes con la leyenda “Preferiría estar trabajando para usted”.“Estoy muy preocupada”, dice Cheryl Claus, empleada del Departamento de Agricultura que participó en la protesta. “Tengo obligaciones financieras a las que necesito hacer frente y no se visualiza el fin de este bloqueo, y no sabemos cuándo nos pagarán de nuevo”, cuenta. “Es muy aterrador”.“Estamos muy descontentos porque el Congreso no está haciendo su trabajo, no está aprobando el presupuesto e incluso así están recibiendo sus pagos y nosotros no”, agrega.Algunos trabajadores que no disponían de reservas ya debieron recurrir a la familia, los amigos o el banco para pedir dinero prestado.En momentos en que los bares ofrecen menúes “especiales de cierre”, Erik Brine trata de tomarse la situación con humor.Brine tiene tres empleos públicos: es funcionario civil de la Fuerza Aérea, realiza un trabajo de medio tiempo como reservista para la oficina del secretario de Defensa y se desempeña como becario de un senador. Este hombre de 37 años pasó el martes haciendo los trámites para las vacaciones forzadas de sus tres trabajos. “Ser despedido tres veces me quitó la mejor parte del día”, cuenta este piloto retirado que sirvió en Irak y Afganistán.Brine, que tiene tres hijos, decidió aceptar un trabajo como civil en la Fuerza Aérea en vez de un trabajo mejor pagado creyendo que tendría más seguridad.“Estaba dispuesto a tomar el empleo (…) por la estabilidad y eso resulta ser la broma”, dice.Brine dice que toda la experiencia lo llevó a cuestionarse las decisiones sobre su carrera, ya que los recortes de presupuesto y las crisis políticas minaron la “seguridad” de los puestos públicos.Aunque él y otros empleados tienen la orden estricta de no ir a trabajar, Brine regresará al Pentágono el jueves para una ceremonia que marca su promoción a teniente coronel en la reserva. Su hermano, no obstante, no lo podrá acompañar. Él trabaja en el FBI y tiene órdenes de seguir concurriendo, incluso sin paga. Y en medio… otro tiroteoUna mujer fue abatida por la Policía después de que intentara vulnerar la seguridad de la Casa Blanca con un vehículo negro y fuera perseguida por los agentes uniformados del Servicio Secreto hasta el Capitolio, donde se produjo un tiroteo y el coche acabó estrellándose contra una caseta de los guardas de seguridad del Congreso. Además, un policía resultó herido en el incidente.La cadena de noticias ABC informó que la mujer llevaba un bebé en el asiento posterior del coche, que había sido rescatado sin daños por la Policía. Finalmente la situación quedó bajo control y el Capitolio abrió sus puertas, dejando salir a la gente.Según indicaron distintos medios norteamericanos, la mujer intentó traspasar una barrera de seguridad de la Casa Blanca y por ello fue perseguida por agentes del Servicio Secreto, encargado de la seguridad del presidente, hasta las inmediaciones del Capitolio, donde ocurrieron los disparos.La Cámara de Representantes se encontraba en el momento de los disparos votando partes de la ley que tiene paralizada la Administración y acababan de aprobar que los veteranos de guerra puedan tener acceso a sus pagas.“Es un incidente aislado, no tenemos ninguna información acerca de que esto esté relacionado con terrorismo”, dijo el jefe de la Policía del Capitolio, Kim Dine, en rueda de prensa.





Discussion about this post