SANTO PIPÓ. Un irascible individuo golpeó a su mujer, arremetió a tiros a sus vecinos, baleó la casa de otro hombre y finalmente se resistió a la Policía, en un violento accionar que milagrosamente no acabó en un baño de sangre.Todo comenzó alrededor de las 2.30 en el casco urbano de Santo Pipó, cuando el sujeto -mayor de edad- aparentemente protagonizó una feroz discusión con su pareja, de 40 años.Según fuentes policiales, la mujer terminó con traumatismo de mano izquierda, escoriaciones y edema, con esquimosis en párpado superior derecho, luego de la golpiza propinada por el sujeto.No conforme con ese bestial ataque, el hombre abandonó su casa portando un arma de fuego, con el que amenazó y hasta llegó a disparar afortunadamente sin puntería contra algunos vecinos que salieron a la calle a ver qué ocurría.El “pistolero” se dirigió entonces hasta el barrio 30 Viviendas de Santo Pipó, hasta la casa de un joven de 27 años que en ese momento se encontraba junto a su mujer y a un hijo menor.Sin importarle esta cuestión, el irascible primero amenazó al dueño de casa y luego disparó varias veces contra la vivienda, en lo que pudo haber sido una verdadera masacre.La Policía estableció que luego de ese primer ataque, el hombre armado se alejó de la escena a bordo de su automóvil. Sin embargo, en pocos minutos regresó y repitió la agresión, aunque en esta segunda oportunidad abrió la puerta de la casa a las patadas y amenazó al joven de 27 años con el arma de fuego.El muchacho forcejeó entonces con el recién llegado y logró ponerlo en fuga antes de que la situación pasara a mayores. El irascible se subió nuevamente a su automóvil y manejó de regresó a su casa, donde lo esperaban los uniformados luego de la denuncia telefónica realizada por su pareja.Pese a la presencia policial, el descontrolado individuo no “bajó los brazos” y forcejeó con los policías, quienes afortunadamente lograron desarmarlo a tiempo y evitaron un nuevo baño de sangre en el lugar, ya que el mismo amenazaba con abrir fuego nuevamente.Finalmente controlado, la Justicia ordenó un allanamiento en el lugar, en el que efectivos de la División de Criminalística de la Unidad Regional IX, con asiento en Jardín América, procedieron al secuestro del arma utilizada. Desde la Policía no se informó el calibre de la misma.Además, los uniformados le practicaron al detenido el test de parafina, para confirmar las denuncias realizadas en su contra por las distintas víctimas que dejó en su camino. El sujeto quedó tras las rejas a disposición de la Justicia interviniente, que podría indagarlo en las próximas horas.





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